EL HOMBRE CONFUSO

Un verano como los demás

Recuerdo mirar desde el balcón del apartamento como se bañaban en la piscina. Les veía lanzándose felices, despreocupados, pasando largas horas en sus toallas, charlaban, no parecía importarles nada más. Yo les miraba desde la distancia y les odiaba un poco, aunque creo que me odiaba más a mí por no atreverme a bajar. Durante muchos años pasé el verano en una ciudad de costa. Tres meses en los que me instalaba junto a mi familia a pocos metros de la playa. Por suerte, el apartamento estaba muy cerca de mi residencia habitual y podía continuar viendo a mis amigos de siempre. Tan solo tenía que coger un autobús pero a veces no era tan sencillo. Todos tenían sus vidas de verano. Yo lo pasaba leyendo y viendo la tele. Devoraba libros, maratones de series de esas que echaban por las mañanas y esperaba que mis padres volviesen de trabajar. Diría que también estudiaba pero la realidad es que siempre fui muy aplicado y nunca tuve que hacer nada para septiembre. Eran largas semanas de apatía y soledad. Un sentimiento que creo que nunca he logrado quitarme de encima en cuando comienza el calor.

Me miro ahora y no entiendo por qué me comportaba así. Me daba mucha vergüenza conocer gente nueva. Bajar con el resto de niños de la urbanización y presentarme. Antes hubiese preferido que me tragase la tierra. Tampoco tuve nunca un cuerpo de esos que lucen en bañador. Nadie tuvo que decírmelo, ya lo sabía yo. Odio las piscinas, la playa y todo lo que suponga quitarse ropa. Ahora todo me da un poco más igual pero mi trabajo me ha costado. Y la verdad es que me engaño mientras lo afirmo pero prefiero poder continuar como si nada. Desde mi atalaya veía como los demás se lo pasaban bien y yo no. Tal vez sí lo hacía pero no como parecía que debía hacerlo. Yo leía, escribía a veces e intentaba que mis padres me dejasen un poco en paz. Nunca fueron demasiado pesados, la verdad. Y menos mal. Tuvieron que pasar muchos años hasta que me armé de valor. No sé como lo hice pero resultó. De repente fui simpático, divertido y amigable. ¿Y si siempre había sido así solo que no me había dado cuenta? Nunca obliguéis a un niño a ser como creéis que debe ser. Apoyadle y dejar que crezca. Os lo agradecerá con el tiempo.

Recuerdo amargarme mucho al comprobar que no era como los demás. Me mortificaba, me humillaba. Yo solo quería encajar pero no sabía cómo hacerlo. Me refugiaba en los libros, en las películas. Mucho de ese sentimiento sigue estando dentro de mí todavía. Siempre creo que no voy a saber comportarme, que la situación se me apoderará y sufro. Sufro muchísimo y por adelantado. No sentí que había cambiado hasta llegados los veinte. Entonces, aquellos niños que yo miraba desde mi terraza pasaron a ser mis amigos. Salía con ellos, pasaba tardes y noches y me divertí muchísimo. Nunca me preguntaron por qué no bajaba con ellos antes. Tampoco hubiese tenido mucho reparo en decírselo. Con los años me he hecho un poco deslenguado, la verdad. Lo paso mal pero me callo poco. Ojalá yo hubiese tenido las herramientas para actuar cuando lo deseaba. Ni las tuve ni nadie me las enseñó. Lo fui aprendiendo por mi cuenta a base de madurar. Siempre me quejo de los referentes pero es que son tan importantes. Son los que marcan la diferencia. Y ya me hubiese gustado a mi tenerlos. Igual ahora sería otra persona. O no.

Un comentario el “Un verano como los demás

  1. Jordi
    29/06/2021

    Hola! Gracias por explicar tu experiencia. Dices que a los peques les tenemos que dejar (los padres) a su marcha, nunca decirles cómo tienen que ser o actuar… Pero también dices que en tu caso te faltó herramientas para gestionar tu infancia y las relaciones sociales e incluso cómo mejorar la autoestima. Me interesa mucho este tema como padre de una hija y un hijo de 12 y 10 años. La mayor está en un momento caracol, donde sus amigas no le aportan nada y se refugia en los libros y en algunos amigos chicos. Nos cuenta que tiene dudas sobre su futura tendencia sexual. Pero es muy reservada. Yo no pregunto por no agobiar y ella a veces me echa encara que no me interese más por su vida. En fin. La locura de ser padre.

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Esta entrada fue publicada el 18/05/2021 por en Uncategorized.

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