EL HOMBRE CONFUSO

No soy perfecto

No soy perfecto. Lo reconozco. Sé que podría parecer lo contrario pero la verdad siempre termina saliendo a la luz. Las semanas se me hacen largas, me cuesta dormir ocho horas y me pirran las patatas fritas. Las de bolsa, las otras podría vivir sin ellas. No leo casi nada últimamente y mucho menos de lo que me gustaría en los meses anteriores. Tengo todos mis proyectos literarios parados y soy extremadamente miedoso con las cosas poco importantes. Me da pereza hacer ejercicio aunque me esfuerzo por lograrlo. Me reprimo muchísimo a la hora de comer nada que se salga de mis estándares y gasto mucha agua cada vez que friego los platos. Sé que está mal pero no lo puedo evitar. Reciclo por encima de mis posibilidades aunque me encantaría no tener que hacerlo. No respondo a mensajes de whatsapp de amigos por pereza. Debería pero hay algo superior a mí que me lo impide. Memorizo detalles y movimientos, sé todo lo que hacen mis vecinos, recuerdo la ropa que te pusiste el primer día que te vi. A veces me hago el tonto y afirmo no saber cosas para que la gente no piense que estoy loco. Pero sí, lo estoy. Más de lo que puedas llegar a pensar.

No me sientan bien los cambios, soy extremadamente ordenado y no me importa dar el doble de mí aunque nadie me lo pida. Me callo muchísimas veces y no suelo enfadarme casi nunca. Y cuando lo hago, se me suele pasar pronto. Recreo situaciones dolorosas que he vivido en el pasado hasta hacerme daño y trato de ensayar con antelación cada frase que voy a pronunciar al hacer tareas rutinarias. Me mortifico cuando subo a la báscula, me muerdo las uñas y casi no me concedo ningún capricho. Vivo en un estoicismo férreo del que salgo en muy pocas ocasiones. Retraso hasta el infinito hacer algunas gestiones solo por sentir una rebeldía absurda. Me creo mejor que la media, sí, qué le voy a hacer, y pienso que si más gente fuese como yo las cosas irían mejor. Me pongo siempre primero la lentilla derecha y ahueco los cojines del sofá un peligroso número de veces al día. Tengo la nevera ordenadísima y no me gusta que las cosas no están en su lugar. Espero que todo el mundo se comporte como yo considero que debe hacerse. ¿Ven como soy un ser despreciable?

Me da un vértigo horrible cumplir años y juzgarme con demasiada determinación. Soy muy exigente conmigo mismo y no me perdono nada. Otra de las cosas que debería estar trabajando. Siento que me he perdido muchas cosas en la vida y que ya no las voy a recuperar. Me aterra creer que todo puede terminar antes de lo que pienso. El tiempo, mi mayor enemigo. A veces me sorprendo convenciéndome de que no soy feliz pero lo soy. Sí, la verdad es que lo soy. He aprendido a aceptarme, a entenderme y a controlar lo que pasa por mi cabeza aunque no logre evitarlo. Vivo una tranquilidad que me reconforta. He pasado todos estos convulsos meses con entereza y un equilibro que me sorprende. A veces me miro en el espejo y me veo guapo. Me siento querido, mucho. ¿No es esto todo lo que necesitamos? ¿Todo lo que deseamos? No soy perfecto, lo reconozco, aunque tampoco pretendo serlo. Jamie Dornan sí es perfecto.

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Esta entrada fue publicada el 20/02/2021 por en Uncategorized.

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