EL HOMBRE CONFUSO

Verano del 85

Con dieciséis años no sabía nada de mí. Hacía las cosas que se supone que debe hacer un chico de dieciséis. Estudiaba, iba al instituto, salía con mis amigas, intentaba hacer algo de deporte aunque nunca me gustó nada, dejaba pasar los días como si tuviese muchísimos por delante. Entonces, el tiempo no era un problema. Me levantaba pronto, desayunaba a la carrera, cogía la mochila y pasaba las mañanas entre libros y clases. Y era feliz. Al menos siempre he pensado que lo fui. Debí serlo, imagino. Nunca me sentí fuera de nada pero tampoco dentro. Tampoco me planteé si lo estaba. Para mí, todo el mundo tenía mi misma vida aunque ya sabía, incluso entonces, que no era así. No recuerdo nada que me marcase para siempre. Yo ya había aprendido a hacerme mi coraza en la que nadie podía pasar. No recuerdo llorar de rabia, no recuerdo sufrir, no recuerdo nada de lo que se supone que le pasa a un chico de dieciséis años. Tan solo vivía y estudiaba, que es lo que se suponía que tenía que hacer.

Pasó mucho tiempo hasta que empecé a sentirme yo. Dudo que fuese ante de cumplir treinta. Nadie me enseñó a descubrirme, a escucharme, a dar los pasos que tenía que dar. Posiblemente, nadie de mi alrededor sabía como hacerlo. Solo intentaban que fuese lo mejor posible pero es que mi frecuencia no estaba en las suyas. Mis cargas eran otras, mis caminos eran otros y no había nadie que me los pudiese enseñar. Fui feliz, me sentí feliz, tal vez en mi ignorancia pero lo fui. Con el paso del tiempo siento pena por aquel chico. No viví nada de lo que se supone que debe vivir alguien en su adolescencia. Tampoco tengo claro quién ha dicho que eso debe ser así pero, desde luego, no fue mi caso. No sé si ha sido el de alguien. Puede que todo sea una gran mentira de la que todos participamos, como en tantas otras cosas. Escribo esto con un nudo en el estómago. Una punzada de lo no vivido que me comprime. Una asfixia que siento cada vez que veo pasar el tiempo, cada vez que cumplo un año. El golpe de la realidad diciéndome que nada volverá, que tal vez haya dejado pasar mi vida sin vivirla.

La tarde del día de Navidad más raro de mi existencia me he tumbado en la cama que fue la mía cuando tenía dieciséis años para ver una película. Ha sido ‘Verano del 85’ -‘Été 85’-. Yo había nacido tres años antes. Hagan sus cálculos. Siento que mi vida hubiese sido muy diferente si hubiese visto esta película cuando tenía la edad del protagonista. Hubiese supuesto una bofetada en la cara. Una revelación, el hierro al que pasé muchos años intentando aferrarme. Recuerdo perfectamente a la primera persona que le dije que era gay. Era un amigo que, la verdad, conocía de no hacía tanto. Siempre pensé que todo el mundo sabía lo que había y no me había sentido en la necesidad de hacerlo. El miedo, la vergüenza, de lo que no se habla no existe. Me preguntó, con total normalidad, si era gay y le dije que sí. Rápidamente, una sensación de calor me recorrió el cuerpo. Sé que me puse rojo pero no dijo nada. Bastó una mirada para darme cuenta de que se me estaba notando. Y no pasó nada. Tenía yo unos cuantos años más que el chico de la película. Cuánto tiempo perdido, qué idiotas somos a veces.

Dudo que este texto le sirva a alguien. Dudo que nadie con esa edad esté leyendo algo tan vetusto como un blog. Es lo normal, de hecho. Pero sí confío en que alguien esté en su casa en la tarde el día de navidad sin saber qué hacer y se ponga ‘Verano del 85’. Alguien que ha compartido comida con sus padres, sus abuelos, sus tíos. Alguien que haya tenido que sonreír cuando le han preguntado que cómo va de novias. Alguien que haya agachado la cabeza cada vez que han soltado un menudo maricón mientras pelaban las gambas o apuraban el marisco. Alguien que se haya sentido incomprendido, que haya pensado que su vida no tiene sentido, que se encuentre perdido. Nada me gustaría más que decirle que no pasa nada, que los meses pasan, que la gente va y viene, que todo mejora. Que no va a ser sencillo pero tampoco difícil, que llegará un día en que se dará cuenta que ya no tiene dieciséis y que todo ha encontrado su lugar. Y se sentirá bien y tranquilo y que seguirán preguntándole por las novias y tendrá que salir del armario pero verá que ahí se está mucho mejor. Muchísimo mejor.

Nunca imaginé terminar el día así. Fuera hace frío, sopla un viento fuerte. Suena en mis cascos la misma música que suena en el de Alexis. Y joder, me siento bien. Debería decirlo más. Me siento bien.

4 comentarios el “Verano del 85

  1. Adrian
    26/12/2020

    Te sigo en instragram,desde ahí vine a seguir leyendo tu texto. Solo te puedo decir que según las cuentas te llevo 8 años y que a mi si que me a servido, saber que hay mucha gente con la que compartimos experiencias en este camino tan similares con tantos años de diferencia. Me hiciste sacar la lagrima aquí desde la mesa en el día de navidad.
    Gracias desde México, Hombre Confuso.

  2. Juan
    29/12/2020

    Te leo desde el 2011 que descubrí tu blog , siempre me ha resultado interesante leerte, me aportas. También es cierto que nunca te hice comentario, la puñetera gestión del tiempo….. uy voy a releer y digo algo, pero………. ahí queda .
    Me he sentido tan identificado, que el disco duro de la memoria se refrescó ,somos muchos – creo yo – que hemos experimentado muchas vivencias, pensamientos , sentimientos y reflexiones demasiado parecidas , aún con 13 años de diferencia .

    Gracias por posibilitar esta ventana al mundo del Hombre (s) Confuso (s)

    Cordial saludo y feliz año nuevo

  3. Israel
    02/01/2021

    Te sigo de hace tiempo en Facebook e Instagram, no suelo comentar pero me agradan tus escritos y fotos, así como las historias que se les asocian.
    Agradezco mucho la recomendación, no vi la película en Navidad, sino el primer día de 2021 y ha sido una buena historia para comenzar la primera hoja del calendario. Mis mejores deseos para ti desde Ciudad de México 🙂

  4. Antonio
    02/01/2021

    Te equivocas, acá hay un chico de 17 años leyéndote. Muchas gracias por las palabras.

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Esta entrada fue publicada el 25/12/2020 por en Uncategorized.

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