EL HOMBRE CONFUSO

La vida del adolescente perpetuo

Me han bastado tres días sin instagram para que vuelva a escribir. Igual tengo el origen del problema más cerca de lo que creo y tan solo hago como que no miro. Bueno, hay alguien que no actúe así en los tiempos que corren. El otro día mi amigo K. me decía que ya vale de hacer el vago y que me ponga con la novela esa que nunca termino -ni empiezo-. Yo corrí a lamentarme acerca del tiempo, las obligaciones, la paciencia y la constancia sabiendo que, claro, eran todo excusas. Sacaría aquí una frase de estas manidas pero mejor me lo ahorro. Si durante los meses de confinamiento tan solo logré sacarme un diario, me da que todavía me queda a mí un poco que rascar. Pero vuelvo a instagram, que es mi tema del momento y creo que todavía no he dado suficiente la coña a todos los que me rodean. ¿Saben que el otro día me quedé sin perfil de repente? Siéntense aquí a mi lado. Escuchen mi historia.

Me encontraba yo haciendo mil tareas a la vez cuando, instintivamente, abrí la aplicación en mi móvil para compartir alguna tontería. Cuál fue mi sorpresa cuando, sin previo aviso, me notificaron la suspensión de mi cuenta. Estaba deshabilitado. Yo. ¿Por qué? La verdad es que tampoco me extrañó. Me lo he ganado a pulso -pese a lo que veo yo a diario, pero claro, unos llevamos la penitencia-. Con tristeza seguí los pasos que me marcaban con la esperanza de recuperar lo que ha sido mi pequeño hogar durante los últimos años. Con lo primoroso que yo lo tenía. Solicité un código que nunca llegó y me encomendé a los santos. Pasaron horas sin recibir esos dígitos de los que dependía mi continuidad. Minutos desperdiciados, eternidades sin poder ver los stories de mis amigos. ¿Y si habían vuelto a acariciar a su gato? Así no hay quién exista. Sería mi primera causa de suicido, me dice B. No le gusta ni nada un drama.

Finalmente, logré que me hiciese caso. Entré en la carrera. ¡Por fin! Al día siguiente, redacté la que sería mi redención. Nunca quise yo romper ninguna norma, entiéndame, no sé qué hecho pero seguro que ha estado mal. Perdone mi atrevimiento, he sido un instagramer malo, sé que merezco castigo y escarnio, lo asumo, pero devuélvame mi cuenta, hágalo por los niños. Envié mi misiva también en inglés, no sea que haya alguien extranjero leyendo estas súplicas lastimeras de los desahuciados. Luego, el silencio. Horas desesperado, días refrescando el correo, esperando esa respuesta, esa pequeña luz al final del túnel. Ni con esas. Entendí entonces la importancia que han alcanzado estas redes en nuestro día a día. Me importaba poco perder mi cuenta, los seguidores que con sudor he ido acumulando, pero ¿y la gente? ¿Cómo iba a recuperar contacto con ellos si no les he visto en mi vida? De repente volvía a los veranos del colegio, cuando mis amigos se quedaban lejos y solo me esperaban libros para subsistir.

Por suerte, esta mañana, en un intento de recuperar la normalidad, he vuelto a loguearme y, ¡sí!, lo he conseguido. Todo volvía al punto en que se quedó. Tenía también el esperado correo esperando en mi buzón. Que todo había sido un error y que aceptara sus disculpas. Que si quería alguna cosa más, ahí estaban para mí. Ahora somos íntimos, mejores amigos. Y han vuelto los mensajes y los comentarios, los stories y las fotos. Y en dos días estaré agotado de nuevo, maldiciendo mi estampa por continuar deslizando el dedo y perdiendo el tiempo. Qué dura es la vida del adolescente perpetuo.

Foto: Pierre Emö.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 18/10/2020 por en Uncategorized.

Navegación

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Archivos

Facebook

A %d blogueros les gusta esto: