EL HOMBRE CONFUSO

Día 85 – Empieza, ahora sí, la desescalada confusa

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Comienza la desescalada también en este diario. Toca empezar a cerrar lo que empezó un día con una pregunta. Han pasado casi tres meses desde aquel momento y esto no puede durar para siempre. A lo largo de las últimas semanas he escrito a diario, he contado las aventuras de B. y todos sus amores a distancia, los progresos de S. con su devoción al ejercicio, como a L. se le iba de las manos esto de no cambiarse de ropa. Las reticencias de K. a la hora de salir de casa, las idas y venidas de Q., los paseos de I. con su perro que solo puede tocar verde. He confesado temores que casi no sabía que tenia. He hablado de más y también muy de menos. He silenciado pasajes, cambiado alguna inicial y callado aquello que, de verdad, no se puede contar. Aunque pueda parecerlo, no me he inventado nada. Estos han sido mis días. Algunos divertidos, otros tediosos, muchos repetitivos y seguro que alguno incluso brillante. Pienso en uno pero mejor lo voy contando en este tramo final.

Me ha costado sentarme muchas noches. No siempre apetece, no siempre se tiene algo que decir. Le he mandado muchos mensajes a J. desde la distancia. Era lo que me pedía el cuerpo. Hoy he rebuscado entre las cajas de la última mudanza y me he reencontrado con un pasado que tenía olvidado. Los muñecos que descansaban en aquella estantería, los imanes de la nevera y las copas que rescatamos un verano. Mis libros, mis películas y el peluche que no resistió el viaje. Todo repleto de polvo y suciedad. Una vida en pausa. No había un momento mejor para rescatar el pasado que ahora. No me voy todavía. Me marqué una fecha de final y nos vamos aproximando. Puede que ya no quede nada aquí. Que esto haya perdido todo su objetivo al haberse terminado el confinamiento. Muchos continúan aunque ya podamos salir. Yo, de momento, no he retomado mis rutinas habituales. Quedan pocos días para echar el cierre y no quiero marcharme sin recordar a los que han hecho posible que llegue hasta aquí. Ellos no lo saben, ni posiblemente les importe, pero sin sus historias no hubiese logrado nada. No tengo yo tanta inventiva.

No sé muy bien qué haré la primera noche que no tenga que escribir. Echarlo de menos, imagino. También sentirme algo liberado. Durante los meses anteriores a empezar con el diario había descuidado mucho el blog. Tan solo actualizaba un par de veces al mes o directamente ni eso. Una sequedad que lamentaba cada vez que me ponía pero que luego era incapaz de continuar. Creo que de esta ya no paro. No sé hacia donde pero espero no parar. Algo bueno tengo que sacar de este horrible 2020. ‘Desde entonces nada es igual. Tan distanciados tú y yo, conociendo a nuevos amigos. Ahora tan lejos, me hace daño creerlo. Te echo de menos, de corazón. Sé que ya es tarde para empezar de nuevo. No hubo remedio, fue un error’. Empieza, ahora sí, la desescalada confusa.

Foto: Julien Nicolas con el filtro Hoscos.

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Esta entrada fue publicada el 07/06/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

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