EL HOMBRE CONFUSO

Día 84 – Una vida encerrada en cajas que no tocas desde hace tres años

lukas_hof_103365583_674492713128759_6407222421412204737_n

Había empezado un texto tristón per, mira, igual no es el momento. Hoy me he encontrado con una antigua compañera de universidad. Ella tomaba algo en una terraza y yo pasaba con mi mascarilla y las gafas de sol. Qué buen momento para ser famoso, por otra parte, ya que no te va a reconocer nadie. Notaba que me miraba con curiosidad y le he dicho que sí, que era yo. Me ha hecho bastante ilusión, la verdad. De repente, volvía a tener unos veinte años y todo era incertidumbre por delante. Vamos, justo como ahora pero con menos canas en la barba. Nos hemos puesto un poco al día, hemos comentado las obviedades que todo el mundo comenta tras el confinamiento y hemos continuado con nuestras vidas. Ya me he acostumbrado a lo de no dar dos besos ni abrazar a nadie. Aunque me sigo poniendo colonia en los puntos estratégicos como si todo fuese como antes. Qué complicado es deshacerte de las manías. Ya solo me queda pulir lo de ordenar compulsivamente y ya puede que sea un ser humano del montón. ¡Con lo a gusto que se está entre la masa!

La vuelta a la calle nos ha privado de la comodidad de vivir sometidos. Que te digan lo que tienes que hacer es un perverso placer que hemos descubierto con la pandemia. Aunque ya nos venía sonando, tampoco mintamos. Sal a esta hora, come a esta otra, aplaude aquí, no hables con nadie, no toques nada. De repente, todo era fácil. Marionetas danzando al ritmo que marcan otros. Siempre somos un poco así pero ahora hemos sido conscientes. No poder hacer nada no es más que un descanso mental con el que se nos ha premiado. Rodeados de un escenario terrible, sí, pero con la paz de no tener que pensar. Vamos, la panacea de cualquiera. Renunciamos a todo con la falsa promesa de la seguridad y luego nos lamentamos. Hemos hecho lo que tocaba, sí. Tan solo hace falta ver que quien se ha revuelto ha sido el privilegiado. Si quien cree que tiene el mundo en sus manos se ha visto constreñido es que la decisión ha sido acertada. No olvidemos dónde estamos y contra quién luchamos. J. ha hecho hoy unas galletas danesas que le han quedado espectaculares. En muchas ocasiones me gustaría ser un poco más como él. Lograr que el mundo se adapte a mis designios y sorprenderme a diario. Yo no soy más que un autómata que a veces funciona mal. Entre rata y robot, sin duda, robot.

Mañana planeo ir a rebuscar entre los restos que me dejó la última mudanza. Cajas y cajas repletas de libros, películas, cedés y utensilios de cocina. Cuadros, mesitas, alfombras y vete a saber qué más. Una vida encerrada que no toco desde hace ya más de tres años. Redescubrirme a mí mismo. Me emociona un poco, la verdad. En pleno confinamiento estuve ordenando una caja con música que encontré en un armario. Discos comprados cuando tenías que ponerte unos cascos en las tiendas para poder escuchar un poco de qué iban, recopilatorios que me grabaron J., J. C. y mi amigo N., al que nunca más volví a ver. Bueno, miento. Hace no tanto nos cruzamos por la calle. Sus padres viven cerca de los míos y no era complicado. Creo que no me reconoció. Tampoco me hubiese parado. Qué extraño es ver como alguien que fue muy importante durante unos meses, que le dio un vuelco a tu vida y le dirigió hacia otro lado, de repente, no es más que un extraño. Posiblemente, si le vuelvo a encontrar termine parándole. Volver al pasado nunca es una buena salida pero, a veces, me resulta imposible detenerlo.

Si pudiese hablar con mi yo de hace unos meses le diría que aguante, que todo se va a ir complicado. Que el encierro no durará quince días, que los supermercados no estarán arrasados siempre y que escribir un diario es una buena idea. Que llevaremos mascarillas por la calle, no abrazaremos a nuestros amigos y que se puede estar tres meses sin ver un desnudo que no sea el tuyo en el espejo. Que llega un momento en el que se puede salir a la calle y todo empieza a cambiar. Menos mal que allá por marzo no era más que un iluso porque, si no, creo que no lo cuento.

Foto: Lukas Hoffman.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 06/06/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Archivos

Facebook

A %d blogueros les gusta esto: