EL HOMBRE CONFUSO

Día 83 – Esto contaría como terapia, ¿no?

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A veces se me olvida que sigo en una pandemia. Vuelvo a recordarlo rápido pero, por un instante, soy feliz. Hoy he salido pitando porque iba a casa de E. a comer. Mi primera comida fuera de casa desde principios de marzo. De repente, todo era como antes. Las largas tardes en su jardín, la barbacoa, los mosquitos acechando y helados de postre. Ya casi de madrugada cogíamos el coche y volvíamos a la que era nuestra casa. Pasabas el parabrisas para quitar la humedad y yo bajaba un poco la ventana para que no se empañase. Siempre encontrábamos hueco en nuestra calle ya que la mayoría se había instalado en sus apartamentos. Hacía mucho calor y lo de dormir era complicado. Fui muy feliz en aquella casa aunque a veces no lo pareciese. Lo pienso ahora, claro. Antes sufría muchísimo más. Llegué a pensar que viviría siempre ahí y creo que no me hubiese importado. El cambio lo moví yo, así que tampoco debería hablar mucho.

S. tenía una cita de trabajo luego y no ha tardado mucho en marcharse. Con todo, ha venido en shorts y camiseta porque, total, podría ser ya verano. También ha traído helados de chocolate por si necesitaba más excusas para saltarme mi rigurosa dieta. Tres meses haciendo deporte en casa y no pasándome demasiado con las calorías y no se nota nada. Está claro que algo hago mal pero tampoco me apetece mucho adivinarlo. A E. le queda ya poco de estar solo. Su familia se instala en la villa este mismo fin de semana y vuelve su propio confinamiento. La semana que viene igual vamos al cine si esto entra dentro de las fases. Cada nuevo plan me provoca un poco de estrés. ¿Cómo será? Yo que vivo con terror a hacer el ridículo por no conocer los protocolos al dedillo. De vuelta a casa he parado un momento donde está B. Hace ya unos tres años de aquello y llevaba muchísimos meses sin ir. Todo seguía como siempre. Mientras regresaba al coche me he encontrado un amuleto. En realidad es un simple trozo de azulejo pero algo me ha llevado a cogerlo. Ojalá me sirva para algo.

Siempre me creo que vivir conmigo es sencillo. Que no doy problemas, que todo lo controlo, que todo fluye. Y la verdad es que sí lo pienso. Luego me doy cuenta de que no es así. Me obceco mucho, soy testarudo y siempre quiero que todo salga según tengo planeado. Tiendo a ser poco flexible y como una vez me dijo L., hace ya años, tengo mucho carácter. Y yo pensando que no. C. ha empezado a ir a terapia hace poco. También va R. y mucha gente que conozco. No me veo yo capaz de hacer nada así. Prefiero tragármelo todo y digerirlo de alguna forma. Con la poca paciencia que tengo para ciertas cosas. Igual este confinamiento y este diario me ha servido para algo. Más allá de mostrar todas mis debilidades en público. Esto contaría ya como terapia, ¿no? Yo creo que sí. La carne en el asador ya la pongo.

Foto: Marc Roca.

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Esta entrada fue publicada el 06/06/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

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