EL HOMBRE CONFUSO

Día 82 – Nunca salir a cenar me había parecido semejante excentricidad

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Ochenta días después y todavía me advierten de que no cuente ciertas cosas en el diario. ¡Pero si esto no lo lee nadie! No podía llegar a imaginar que estas chorradas que vengo a explicar cada día pudiesen tener algún interés. De hecho, no sé ni si lo van a tener para mí. Imagino que, dentro de un tiempo, cuando piense en el confinamiento, en los meses que pasé en casa, en todas las semanas sin salir, volveré a leer esto y alucinaré al no recordar nada. También dudo, la verdad, que mi memoria no vaya suavizando los detalles hasta convertirlo todo en una apacible temporada de descanso y lectura. Ay, aquel confinamiento, qué bien lo pasamos. Como si no hubiese sido terrorífico en muchos aspectos. Me alegra haber tomado la decisión de empezar a escribir. Al menos, que quede constancia de alguna forma, a pesar de que ahora mismo son las dos de la mañana, no sé muy bien qué hago despierto y en un rato vuelva a amanecer.

Dice J. Que no le apetece hacer nada de lo que hacía antes de todo esto. Claro que en su cabeza hacía muchas cosas que, en realidad, no hacía. No quiero ir a tomarse nada a una terraza, ni quedar con gente, o mucha gente en realidad, ni volver a retomar las rutinas que tenía. Tampoco me parece raro. Ayer me preguntó un amigo si íbamos a cenar por ahí la semana que viene y me pareció una excentricidad que no está en mis planes. ¿Cómo que salir? Si yo me he acostumbrado ya a pasar las noches en casa esperando el momento de terminar de escribir y meterme en la cama. Sé que es cosa de dejar pasar el tiempo. Dar un primer pasito y acostumbrarme a lo que hay. También de volver a ver a todo el mundo y ya animarme. O quién sabe, igual no piso un bar ya en mi vida. Del confinamientos sacaremos muchas cosas. A renunciar al dinero en metálico, a no probarnos ropa en las tiendas y a aprovisionarnos de entretenimiento por lo que pueda pasar. Si algo necesitábamos era un punto de inflexión. El problema es que parece que el giro no va a ser hacia donde pensábamos.

Por cierto, estoy pensando en comprarme una riñonera para llevar todas las pertenencias que ahora necesito en la calle. No sé si me pega mucho pero estoy casi decidido. Se admiten sugerencia e incluso alternativas, que una buena opinión nunca está de más recibirla.

Foto: Gianluca por BaronneDeneuve.

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Esta entrada fue publicada el 05/06/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

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