EL HOMBRE CONFUSO

Día 74 – Toda una vida dejándonos claro que éramos todo menos normales

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Mañana por la tarde he quedado con E. No le veo desde puede que un mes antes de que comenzara todo esto. Creo que no hay forma mejor de darle un aire de normalidad a lo que no lo es. Por cierto, qué horror que utilicemos el concepto normalidad para referirnos a la vida que nos espera y a la que hemos tenido. Aquí a los que nunca hemos entrado en esa construcción que se ha llamado ‘normal’ se nos gira un poco el estómago, la verdad. Toda una vida dejándonos claro que éramos de todo menos normales y ahora abanderando esta vuelta. Sin duda, era el momento de convertir lo que teníamos en otra cosa pero, como pasa siempre, nos quedaremos en las mismas. Bueno, a lo que iba. Mañana he quedado con E. y qué raro resulta de repente tener planes. Como igual de raro resulta pensar en ir a tiendas a comprar cosas o planificar unas vacaciones en algún sitio. Imagino que iremos acostumbrándonos de nuevo pero, desde luego, estas cosas tan mundanas las tenía muy olvidadas. Qué fácil es todo cuando nos dicen constantemente lo que tenemos que hacer. A la sumisión nos cogemos enseguida.

No tengo demasiada prisa en esto de la desescalada social. Que sí, que entiendo las ganas de ir corriendo a sentarte en una terraza con tus diez mejores amigas -como tengas once, la has fastidiado-, pero si algo he aprendido en estos meses es a dejar las urgencias para otro rato. Después de casi ochenta días confinado, puedo esperar un poco más. Ahora es cuando empiezo a encadenar citas hasta plantarme en la fase tres, que ya me conozco. Cada vez que salgo a la calle siento cierto pudor por ir con mascarilla. Es una sensación absurda ya que la gran mayoría la lleva también pero no me termino de reconoce. Hoy una señora se me ha quedado mirando fijamente a lo largo de la calle. Posiblemente era cosa suya más que mía pero no he podido evitar autoanalizarme. Cuando no has encajado en esa normalidad de la que hablaba antes es difícil no pensar que cuando tu presencia destaca para alguien es con la única finalidad de burlarse de ti. Y menudo ejercicio hay que hacer para reconducirlo. ¿Ven como hemos desperdiciado una oportunidad?

Me alegra ver que amigos y conocidos empiezan a reactivar sus proyectos. Vuelven los podcast que no han seguido en la cuarentena, se lanzan novedades literarias, abren librerías y hasta empiezan rodajes. Vamos a tener que ponerlos las pilas para que esto no se quede ahí. No he pisado casi la calle todavía y tengo una larguísima lista de libros para comprar y leer. Tanta que solo espero que abran mucho los parques este verano para poder ponerme al día. También para tomar cervezas ya que lo de sentarse en una silla auguro que será complicado. Hoy J. se ha ido a pasear con Q. Fue a la última persona que vio antes del encierro. También me ha dicho R. que había quedado con unos amigos tras haber estado sola en el confinamiento. Hay que tener la cabeza muy tranquila para haber aguantado sin ningún tipo de compañía. Que los roces son constantes pero el no mantener contacto alguno en casi tres meses es una tarea titánica. Puede estar todo el mundo muy orgulloso.

Foto: Andrew por Anthony P.

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Esta entrada fue publicada el 27/05/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

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