EL HOMBRE CONFUSO

Día 72 – Menuda crispación para un lunes de primavera

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Se ha quedado hoy el día perfecto para montar un buen lío virtual. Cuando pase un tiempo y relea este diario, si es que lo hago alguna vez, me preguntaré qué pudo pasar, ya que las polémicas ahora duran más bien poco. Hoy, pese a ser lunes, ha estado twitter en llamas casi desde primera hora y no debe haber quedado nadie sin dar su opinión. Como si fuese necesario ir a contar lo primero que se nos pasa por la cabeza. La cosa, la verdad, no ha terminado bien. Insultos, reproches, bloqueos y una crispación a la que nos estamos acostumbrando demasiado. Yo me quedo con la oportunidad perdida, con las muchas dudas que esto me ha generado y con la pereza horrorosa que me da argumentar cualquier cosa siguiendo un hilo de frases. No tengo yo nada mejor que hacer. Por suerte, al poco, los programas de televisión han ido tapando las aguas revueltas y ya ha vuelto todo a esa normalidad que no necesita mascarillas.

Con este tiempo, lo de las terrazas se está quedando un poco deslucido. Tampoco es que tenga mucha prisa. Me muero por ver a mis amigos, por volver a retomar las rutinas que teníamos antes, por darles esos abrazos prohibidos que me voy a tener que guardar. A la vez sigo sintiendo cierto reparo en esto de hacer como que no pasa nada. Porque, claro, pasa. Ojalá se me vayan un poco los remilgos, si es que pueden considerarse así, y encuentre la forma de canalizarlo todo. J. ha quedado mañana con N. en su casa y reconozco que tengo mucha envidia. Fue una de las últimas cosas que hice antes del encierro y me gustaría que fuese una de las primeras. Cerrar el círculo a ver si a partir de ahora todo va mejor. Aquel día fuimos a comer a un mexicano y vaticinamos que algo ocurriría el lunes siguiente. Y tanto que pasó. Más de setenta días después, aquí estoy, viendo la vida pasar y haciendo flexiones en casa.

Sé que a lo largo de estas semanas no he sido lo atento que debía haber sido con todo el mundo. No me he visto con fuerzas. He mantenido contactos recurrentes pero he descuidado el preguntar a mucha gente, el interesarme. Entiendo que puedan pensar que no ha obrado bien. Lo he intentado pero en situaciones complicadas ya tiene bastante uno con lo suyo. Ahora llega el momento de volver. Sé que me queda un poco para poder reencontrarme con la mayoría de mis amigos pero tampoco quiero tener prisa. Si he llegado hasta aquí, puedo esperar un poco más. Me cuenta R. que tampoco tiene muchos planes de salir por el momento. Y eso que él es de pasarse el día en la calle. Prefiere ver como va todo y ya luego actuar en consecuencia. No es el único que me lo cuenta, como también he visto a muchos pisando de nuevo las terrazas. La magia de los stories, el ojo que todo lo ve.

Tantos años cultivando una bonita barba para que ahora desaparezca detrás de la mascarilla. De verdad, lo único que tenía yo y me lo quitan. Este verano me va a tocar tirar de ropa buena, hacerme contouring en los ojos y buscarme unas gafas bien llamativas a ver si así no desaparezco a vista de los demás. No estábamos preparados para estar en casa pero es que lo de retomar la vida creo que nos va a venir también un poquito grande.

Foto: Federico Landin.

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Esta entrada fue publicada el 25/05/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

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