EL HOMBRE CONFUSO

Día 65 – No voy a salir más hasta que vengan a buscarme

El-beso-de-Jonas

Cada día señalo con un número la esquina superior de mi agenda. He empezado este párrafo ya en cuatro o cinco ocasiones. Escucho una canción de Cosmen en bucle y entra algo de fresco por la ventana. Siempre escribo de noche, muchas veces completamente a oscuras aunque sea malísimo para la vista. No me gusta encender luces sin necesidad. Me levanto a oscuras y recorro el piso casi sin hacer ruido. Desayuno, me preparo las cosas y enciendo el ordenador. Antes salía de casa, ahora solo algunos días. Mis amigos ya piensan en abandonar la ciudad en busca de una vida mejor. Demasiados meses de confinamiento ha hecho que todos perdamos un poco el centro. Yo también he pensado en replegar velas y volver. Posiblemente si hay un momento es este. No descarto que termine haciéndolo de alguna forma. Siempre pienso que antes era más feliz. Tenía más tiempo, me lo pasaba mejor. Claro que esto no es más que un autoengaño como en tantas otras cosas.

No quiero que este verano sea como los anteriores. Tengo ganas de volver y a la vez me da miedo hacerlo. ¿Y si todo cambia para mal? No me siento más seguro en casa. No tengo miedo, aunque sí algo de respeto. Me asustan más los demás que yo mismo. Pero sí me preocupa saber cómo serán las cosas a partir de ahora. O de aquí a unos días. No sé en qué momento cerraré esta etapa y empezaré otra. No sé qué me voy a encontrar o cómo lo voy a llevar. Hoy me ha dicho C. que sabe que me da bajona cuando los demás me explican la suya. Y así es, la verdad. Intento mantenerme más o menos estable y a la mínima me descentro. Cada uno tiene sus miedos y yo los míos. Mis últimos recuerdos llevan abrigo y calcetines gordos. Mis próximos serán ya en verano y creo que muy preparado no estoy. No voy a salir más hasta que vengan a buscarme. Como me alucina cuando las canciones llevan frases que podría haber escrito yo.

A veces, mientras escribo, siendo una presión en el estómago que no sé muy bien como canalizar. Como si el texto estuviese ya ahí y yo solo tuviese que sacarlo. Claro que el problema es que no sé cómo hacerlo. Alguien me dirá que ya lo hago pero yo sé que no. Lo que siento por dentro es perfecto y lo que sale… Lo que sale no lo es. ¿Cuánta cursilería puede aguantar un confinamiento? Yo debo haber pasado ya el límite. De lejos.

Foto: David Luna.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 18/05/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Archivos

Facebook

A %d blogueros les gusta esto: