EL HOMBRE CONFUSO

Día 62 – Solo quiero volver al mubarak o al rock inferno

armondmarke_69403185_962705360741592_4583311886893803099_n

Me tiene esta guerrillita que nos hemos montado ya totalmente asfixiado. Y yo que pretendía venir a contar cosas divertidas hoy. Empezamos mal. No soporto que, de repente, toda esa cursilería que llevábamos mamando desde el principio del confinamiento, todo eso de que las cosas saldrán bien, que seremos mejores personas, que ahora sí haremos caso a lo verdaderamente importante, haya pasado a convertirnos en munición para los que aprovechan esta mierda que tenemos encima para apoltronarse en la silla. De verdad, ¿podemos dejar de hacerles el juego que necesitan? No es tan complicado de ver. Casi sin que nos demos cuenta han logrado que la crispación vuelva a estar más alta que nunca y el ambiente sea otra vez irrespirable. No sé el resto pero yo solo quiero recuperar mi vida y que el camino sea lo más sencillo posible. Tampoco parece tan complicado, ¿no? Vaya hartura de siglo, vaya miseria nos hemos agenciado. Y lo peor es que parece que muchos están encantados con esto. Será que el raro debo ser yo.

Estoy harto de que me hierva la sangre cada vez que veo sus desfachateces, que me menosprecien pero traten de sacarme rédito, que piensen que somos ciudadanos de segunda, que no importamos, que son ellos los que saben lo que hay que hacer. Estoy harto de expertos en todo, de especialistas, de sabios y líderes de sofá. Estoy harto de verme soliviantado por opiniones que ni me interesan ni debería conocer. Estoy harto de divisiones, de posicionamientos y de odiar al primero que pasa porque es al que toca odiar ahora. Estoy harto de insultos, de gritos y de ruidos. Más que harto estoy cansando. Cansado de ver que no hemos aprendido nada, que todo se viene peor de lo que se fue y que queda por delante un camino que nos van a poner muy difícil. Y me disgusta y me repugna y a ver cómo salimos de esta. Y yo solo quiero que volvamos a coger ese tren y vayamos a ver a los Autoescuela y nos quejemos del frío y desayunemos en la cafetería de las tartas. Que todo sea como antes o que, al menos, se le parezca lo más posible.

En mitad de los linchamientos me cuenta B. que se ha vuelto a enamorar. No de un guerrillero, que conste, sino de uno de instagram. Una vez más, sí. Vamos, yo ya he perdido la cuenta. Esta vez parece amor de verdad. Dice que todo el sexappeal lo tiene en las cejas. Ni en su mandíbula perfecta, ni su pectoral cincelado, ni en sus hercúleos brazos. Nada, nada, son las cejas. Que mira qué cejas, que madre mía qué cejas, ¿has visto sus cejas? Y no niego que sean bonitas pero no dejan de ser unas cejas. Me ha dicho que si se casa con él me hace un hueco en un de sus tetas. En las de él, no en las de B. Total, cabemos los dos con cierto espacio. Y visto el horror de sociedad que nos están dejando, igual lo de empadronarse en una teta no es mal idea. Al menos pasaremos de fase sin que nadie venga a llorarnos encima. Claro que ahora estoy pensando que, contando que vamos a ir unos meses con mascarilla, las cejas van a ser mucho más importantes que antes. Joder, ya me lo podían haber dicho antes.

Foto: Armond Marke.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 16/05/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Archivos

Facebook

A %d blogueros les gusta esto: