EL HOMBRE CONFUSO

Día 51 – Llévame a bailar a una discoteca en ruinas

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J. se sienta por la mañana con una mascarilla en el pelo y una toalla a modo de turbante y lo primero que hace es mandar una foto para dejar constancia. G. trasnocha mucho con sus fotos y no suele ver los mensajes hasta bien entrado el mediodía. Antes duerme o al menos lo intenta. J. sale a su terraza con vistas al mar y se refugia desnudo, sí, tras su amplia vegetación salida de sus macetas. B. se despierta con el alba pese a que le gustaría seguir inconsciente hasta mediodía. Con todo puede que sea el que mejor se lo monta. S. ha entrado en el mundo de la dormidina a ver si así se le pasa la cuarentena más rápida. D. sigue tejiendo cosas y grabando vídeos. M. lee, saca la pesa y se plantea si no debería estar escribiendo más. E. va cada pocos días a darles de comer a los gatos que rodean su villa. Tiene miedo a que le multen pero los gatos son lo primero. F. ha hecho una tarta de manzana tan mala que no se la quiere comer nadie. Aunque él dice que le gusta y yo me lo creo.

R. solo ha bajado a la calle para tirar la basura. Le gustaría salir pero por unas cosas y otras termina regresando a su hogar. A F. le falta dar el paso para ponerse los cascos, lanzarse a la calle y evitar el triángulo que lleva viendo casi dos meses. Le entiendo tan bien. R. sigue instalado en su terraza al sol y pasa un poco de seguir a andar. Su cuarentena se ha convertido en un resort y sabe que la del resto más bien no. M. hace fotos desde su atalaya y baja a pasear a su perro. A veces me manda fotos de los chulos que se va encontrando. L. trabaja mucho, bebe de jueves a domingo y encadena llamadas. No sé cómo todavía no se ha cansado. I. ha retomado sus rutinas tras muchas semanas de profunda pereza. A S. hace días que quiero llamarle y nunca termino de encontrar el hueco. Me ha escrito R. para contarme cómo le va y preguntarme que si tengo un instagram o algo para saber de mí. Pobre, no conoce a este Hombre Confuso y posiblemente le dé un parraque cuando lo descubra.

¿Y yo? Yo me despierto cuando la luz empieza a colarse por la ventana. Desayuno poco y salgo a la calle. Paseo entre fantasmas ataviados con mascarillas y escucho música. Me dejo llevar por la corriente y trato de vencer el medio. Luego escribo, tecleo y sigo escribiendo. Y me río y me lo paso bien y respondo mensajes. Paso calor y sudo y me maldigo por pasar calor aunque este año me gusta. Miro por la ventana y veo gente que no soy yo. Recuerdo cómo era mi vida antes, lo poco que me preocupaba por lo que ahora no tengo. Hago ejercicio, me ducho y ceno. Y escribo este diario cuando ya es de noche. Y termina un día para empezar otro. Llévame a bailar a una discoteca en ruinas. Quiero volver a sentirme bien.

Foto: Ygor por Baronne Deneuve.

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Esta entrada fue publicada el 04/05/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

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