EL HOMBRE CONFUSO

Día 45 – ¿Alguien tiene alguna sugerencia?

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Recuerdo, hace ya más de diez años, lo que lloré cuando te fuiste. Llevaba yo ya varias semanas solo en una ciudad extraña y viniste a visitarme. Fueron pocos días, no sé muy bien por qué. En realidad sí lo sé pero siempre queda mejor así. Anduvimos mucho, comimos en sitios nuevos y te quedaste en casa esperando a que volviese de trabajar. Tú estabas de vacaciones, yo de algo parecido. Recuerdo verte emerger en la escalera de la estación. Cruzaste y fuimos en tranvía hasta el piso. La verdad es que era un apartamento bastante mono y, comparado con lo que hay ahora, considerablemente grande. Me hizo mucha ilusión mostrarse los rincones que recorría a diario, las calles en las que me perdía y los monumentos que me iba encontrando. También recuerdo lo triste que me puse cuando te marchaste. Creo que nunca he hecho un recorrido tan difícil en transporte público. Claro que allí nadie me conocía y podía llorar sin despertar muchas reacciones.

Desde entonces no había vuelto a utilizar el skype. Tan rudimentario era todo que tuve que ir a comprarme una cámara porque mi ordenador no tenía. También me tuve que comprar un calefactor pero eso es otro tema. Pasamos tres meses sin vernos, a excepción de esa semana. Y se me hizo largo y corto al vez. No tenía amigos ni conocidos, no hablaba bien el idioma y tampoco las redes estaban tan agilizadas como ahora. Paseé mucho. Muchísimo. Recorría kilómetros cada día y por una ciudad que me fascinaba. Podía ir sin mapa y no perderme. Algo que en la era de los móviles resulta ridículo. También me daba una rabia horrorosa saber que la vida continuaba sin mí. Lo que no podía imaginar era que, once años después, iba a vivir algo tan parecido. Aunque ya me gustaría a mí salir como entonces. O tan siquiera la mitad.

Los dos períodos más aislados de mi vida conectados, a su vez, por las videollamadas. No sé muy bien hasta cuánto durarán esto de verse a distancia. Posiblemente hasta que se normalice lo de salir a la calle. Temo que la soledad sea más complicada. Que ya nadie se acuerde de mí y que me dejen pasar con algún mensaje de cortesía. Los traumas que me monto yo mismo en la cabeza. También me gusta pensar que todo avanza, que cada día estamos más cerca y que puede que esto no sea 2009 pero sí pude entonces, podré ahora. De hecho, incluso estoy viendo una serie que también vi en aquel apartamento alquilado. ¿Cómo he logrado que todo termine pareciéndose sospechosamente? Imagino cada día cómo será ese momento en el que te vuelva a ver. ¿Qué haré? ¿Cómo reaccionaré? Se que parecerá que nos hayamos visto poco antes. Que todo volverá a la normalidad y que me sentiré en casa. Y yo que me había propuesto no caer en sentimentalismos. Claro que me lo ponen muy difícil.

Pasará el confinamiento y no habré escrito esa novela que pensaba escribir. En su lugar tendré un eterno diario con el que no iré a ningún sitio. Ahora ya sé lo que va a durar esto. Me falta decidir hasta cuando alargaré lo de venir aquí cada noche. Qué nervios y qué presión. ¿Alguien tiene alguna sugerencia?

Foto: Shcuder.

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Esta entrada fue publicada el 28/04/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

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