EL HOMBRE CONFUSO

Día 11 – ¡Por qué no estudiaría yo peluquería cuando estuve a tiempo!

Screen-Shot-2017-06-07-at-11.13.29-AM

Dice A. que el mundo se divide en dos grandes grupos: los que llevan años arreglándose el pelo y la barba en casa y los que han descubierto ahora que, aunque lo parezca, no es tan fácil. Yo me encuentro entre ambos, porque, claro, para qué hacer las cosas sencillas. La barba no tengo problema. Con una maquinita y una cuchilla hago virguerías y me dejo el bigote alineado y perfectamente poblado. Un primor digno de verlo. Pero claro, no todo va a ser la barba. A medio instagram le ha dado por raparse y, la verdad, empiezo a entender las razones. No las comparto pero las entiendo. ¿Cómo estaremos cuando logremos salir de esta cuarentena? Y sobre todo, ¿cuántos días tendremos que esperar para pillar turno en la peluquería? Me lamento ahora de no haberme apuntado a la academia de peluquería cuando tuve ocasión. ¡Con la falta que me hace! Ya me dirán a mí para lo que sirve el talento de escribir más o menos bien. Señora, ¿le redacto unas frasecitas? ¿Tal vez un ensayo corto? Dos preguntas que nunca nadie hizo.

A mi amigo B. hoy le ha dado por darnos envidia en el grupo de whatsapp y compartir posados en la terraza mientras apuraba otra cerveza. No se caerá abajo, no. A ver, que yo le quiero y no le deseo ningún mal pero ojalá el gato con el que ahora vive no le deje pegar ojo en quince días. Claro que luego faltaba L. corriendo a enseñarnos su terracita con silla y mesa. Mira, de verdad, ¿dónde se denuncian estas desfachateces? Mi amigo J. se lamenta profundamente no haberle dado la patada a su novia para largarse a la casa del pueblo. Ahora pasa el confinamiento en compañía, sí, pero ¿y lo bien que estaría estirando las piernas por sus propiedades rurales? Dos semanas ha tardado la gente en darse cuenta de que la soledad no está tan mal. Que sí, que no hablas con nadie, ni ves ser humano más que tu reflejo en el baño, pero campas a tus anchas, te pones la tele cuando te apetece y no tienes que dar explicaciones por abrirte otra bolsa de papas. Y eso por no hablar de los momentos de autoplacer. Contaba Vigalondo el otro día que, tras haber estado disfrutando de sí mismo, se dio cuenta de que había dejado la ventana abierta. ¿Dónde se encuentran vecinos así? Es para una amiga.

Me enorgullece anunciar que, por fin, me he puesto a leer en serio. Sé que no es tan divertido como compartir mis rutinas deportivas cada segundo en instagram pero es un pequeño hito que he marcado en el calendario. En dos días me he ventilado un bestseller así a ratos. Y ya era hora, ya. El paso frenético del inicio de la cuarentena y las constantes noticias habían hecho que fuese incapaz de centrarme en nada. Vamos, cuatro capítulos de ‘Élite’ me he visto y eso ha sido todo. Bueno, y este diario, pero eso no cuenta. Parece que la llegada de una especie de rutina ha logrado estabilizarme un poco la cabeza. Logro frenarme, dejar el teléfono y abrir el libro. Merezco un aplauso, lo sé. Claro que para eso debo renunciar a las ochocientas solicitudes de chats en grupo que me llevan diariamente. Que yo lo agradezco, y entiendo la necesidad de comunicarse, pero tampoco abusemos. Si total, no hablábamos a diario cuando salíamos a la calle, ¿qué necesidad nos ha entrado de estar constantemente comunicados? Me encantan los pobres ilusos que piensan que de estas saldremos mejores personas. Ay…

No son pocos los que han venido a comentarme el atino y dedicación con la que selecciono las fotos que ilustran mis entradas. Se llama marketing, por si alguien no se había dado cuenta. Competir con todos esos chulos sin camiseta, todos esos millones de directos que se marca la gente, los nudes que llegan como olas torrenciales. O saco la artillería pesada o esto no lo lee nadie. Y si para eso tengo que tirar de señores desnudos, pues allá van. Total, llevo ya más de quince años haciéndolo en este blog. No le pilla a nadie por sorpresa. Pasen, lean y disfruten.

Un comentario el “Día 11 – ¡Por qué no estudiaría yo peluquería cuando estuve a tiempo!

  1. tallatdelluna
    26/03/2020

    Me siento muy identificado. Yo, ni me corto ni arreglo la barba. Veremos hasta donde crece.
    Gracias por tus crónicas diarias. Nos hacen más llevadero este confinamiento.
    Enhorabuena

Responder a tallatdelluna Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 25/03/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Archivos

Facebook

A %d blogueros les gusta esto: