EL HOMBRE CONFUSO

Día 7 – Pues ya me he saltado la gimnasia para irme de cañas ¡y sin salir de casa!

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Sí, como leen, no me voy a esconder. Me he saltado la gimnasia para irme de cañas. Al sexto día y sin salir de casa. Para que luego me dé a mí una risilla cuando hablo de los que no se pierden su hora de entrenamiento diaria. ¡Benditos sean! No he tenido la fuerza de voluntad ni para terminar una semana entera y eso que ya me veía yo la Eva Nasarre del cardio. Que no tengo ya ni agujetas ni nada, que subo y bajo en la esterilla que podría ser una vedette del Molino. Vamos, da gloria verme levantar la pierna y tocar el suelo con el coxis. Que no termine yo siendo crosfittera al final de esta cuarentena. Alzando piedras y troncos me veo. O al menos me veía, porque después de este traspiés a ver quién es el guapo que presume. Pero bueno, a lo que iba. No he hecho yo hoy mi rutina deportiva porque estaba, sí, tomando cañas. Este Confuso ya se parece un poco más al que puebla el mundo exterior. ¿Me arrepiento? Pues sí. ¿Ha valido la pena? También. ¿Que es muy duro querer ser un influencer fit cuando te ponen alcohol delante? Deberíais saberlo.

Llevaba todo el día esperando esas cañas virtuales como quien abre la puerta cuando llega el pizzero. He sacado mis mejores galas -bueno, las que tenía-, he cambiado la pantuflas por el zapato y hasta me he vuelto a poner las lentillas ¡y colonia! Que no es que yo huela mal, ¿eh? Dios me libre. Pero ¿para qué voy a gastar perfume estando en casa sin salir? Que la cosa se va a poner complicada y más vale que ahorre todo lo que pueda. Diez minutos antes de la hora estaba ya yo en posición, probando luces y metiendo tripa pese a estar sentado. Puntual como siempre ha aparecido I. en camiseta de manga corta y shorts por culpa, o eso dice, de la calefacción de su casa. A ver si lo que quiere es lucir tipín, que, la verdad, lo tiene. Q estaba escondida en su habitación, lejos de las miradas de sus compañeros de piso, y a J. no había forma humana de escucharle.  Pues empezamos bien. Menos mal que yo derrochaba dentadura y simpatía. ¿Ven? Si es que yo no sé qué hacían antes de este diario de confinamiento. No perder el tiempo, tal vez.

Me encanta descubrir la total resignación con la que hemos asumido esto de no salir de casa. A mi amigo D. le ha dado por ponerse a coser todo lo que pilla. Ya ha hecho varios bodies para muñecos, una funda para la tele y un bolsito la mar de mono para llevar el bocata. Es de pelo -el bolso, no el bocata- y lleva una correa así como contundente. Tiene en mente coser una colcha para la cama y tal vez hasta se haga un jersey. Hay que ver en lo que se entretiene la gente. El resto opta por leer, cocinar y participar en ochenta chats en grupo. El pobre I. estaba el otro día tan tranquilo en su casa, paseando por la cocina, cuando se dio cuenta de que una amiga suya se había quedado colgada en el houseparty y observaba todos sus movimientos. ‘Imagina que me pongo a hacerme una paja’, bromeaba no sin cierta preocupación. ¿Qué haré yo, por cierto, hablando de pajas en cada una de las entradas de este diario? M. se ha leído ya dos libros de mil páginas y está pensando en su tercero. Y J. no puede parar de encadenar películas, aunque para ello tenga que mover todos los muebles de su casa. Le ha entrado la manía de enchufar los cascos a la tele y de ahí no le sacas. Y yo, claro, disimulando, porque ni me he leído un libro, ni he visto una película, ni un concierto gratuito, ni una lectura de poemas online. Vamos, que con tragarme el cuarto de ‘Élite’ creo que he echado el día. Que me debería dar algo de vergüenza, lo reconozco.

Me ha contado mi otro amigo M. que ya está saliendo del coronavirus. Lo cogió junto a su novio y parece que ya están mejor. También mi amiga D. va mejorando con la ayuda de sus hijos. Porque aunque aquí sea todo una mezcla de diversión y frivolidad, ahí fuera hay mucha gente luchando. Y yo, que no puedo más que quedarme en casa y entretener al personal con estas chorradas, también siento cierta carga sobre los hombros. ¿Y si podría hacer algo que no estoy haciendo? ¿Y si la historia me recordará como aquel absurdo chistoso que contaba nimiedades mientras el barco se hundía? Ahora, además de saltarme la ginasia, me reconcome la culpabilidad. Y encima en sábado. No puedo hacer nada bien.

Foto: El gran y único Colby Keller.

Un comentario el “Día 7 – Pues ya me he saltado la gimnasia para irme de cañas ¡y sin salir de casa!

  1. alereynal
    22/03/2020

    Ya he descubierto que ,encerrado,no puedo vivir sin leerte!
    Gracias.

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Esta entrada fue publicada el 22/03/2020 por en Diario de confinamiento, Uncategorized.

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