EL HOMBRE CONFUSO

Día 6 – Pasar el confinamiento en una cama de 90 también merece un aplauso

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De repente, me he convertido en una persona superdisciplinada. A ver, que sí, que yo venía ya un poquito de base así pero esto es una cosa nunca vista. No bebo, no tomo café, practico ejercicio a diario, como y ceno platos saludables y hasta diría que me voy a la cama pronto pero estaría mintiendo. El Confuso del confinamiento nada tiene que ver con el que salía a la calle y tomaba cañas hasta perder el sentido un martes cualquiera. Claro que el Confuso del confinamiento no tiene un stock de cervezas capaz de aguantar el ritmo del del la calle. Hay que joderse. Mi amiga J. lleva dos días teletrabajando y dice que se le ha hecho todo el pelo blanco del estrés. Que ni en cuatro días de rave acaba así de cansada asegura. Ahí la querría ver yo dándolo todo cuatro días seguidos sin sentarse un ratito a estirar las piernas. Claro que también dice P. que el otro día le regaló una lata de cerveza a una mujer que se encontró por la calle. Y eso que llevaba una semana buscando Mahous porque en su barrio dice que no hay. Dice. Y habrá que creerla. A ver si es que se las había llevado ellas todas antes…

Mañana he quedado para tomar cañar virtuales por la tarde y estoy ligeramente emocionado. Esto va a ser lo más cercano que estaré de la vida social. Más que los mensajes de instagram y twitter, que oye, pues son bonitos, alegran y dan sentido a la vida, pero no es lo mismo. No tengo muy claro cómo me las voy a apañar porque ahora soy una persona fit y eso requiere un mantenimiento. Que hago siete minutos de ejercicio al día, ¡ojo! Mi amigo E. me ha llamado esta tarde para comentarme que ha visto un vídeo en el que aseguran que vamos a morir todos. Me ha tranquilizado sobremanera, como podéis pensar. También me ha contado que tiene a su gata un poco enfadada por haberle arruinado sus veinte horas de siesta al día. Nadie está pensando en lo a gusto que estaban los animales hasta que han vuelto sus dueños. Eso y lo complicado que es masturbarse en una casa llena de gente donde nunca se va nadie a la calle. Mañana salgamos al balcón a las 8 a aplaudir a los que no tienen más remedio que rematar en el baño. Junto a dormir en tu camita de adolescente, es el peor de los castigos.

A G. solo le conozco por redes sociales, aunque una vez coincidimos en una presentación y me hice el sueco. Algo muy propio en mí, por otra parte. Hoy se ha disfrazado de pollo en su casa y yo ya le quiero un poco por eso. No por el disfraz, que la verdad es que me suelen dar un poquito de repelús, sino por correr a aclarar que las sospechosas manchas de su pantalón eran de vino. ¿Tendría que añadir un bonus de créditos para citar a todos los que nombro en estas entradas del diario? Igual se rompía la magia y el anonimato. Mi amigo R. se ha propuesto convertirse en ‘chico Mordisko’ -una fiesta donde van hombres homosexuales sin mucha ropa- en lo que dure la cuarentena. Por el momento hace bicicleta con pantuflas de ir por casa. Creo que la intención es buena pero la ejecución mejorable. El jodío está gracioso pero también tiene una casa con terraza y se merece todo lo malo que le pase. A S. se le ha quemado hoy un cazo que había puesto a hervir con jengibre por haber estado zorreando con su novio, o eso dice, de Ibiza. No sé qué me parece más inquietante, que sea de Ibiza o que estuviese hirviendo jengibre como si le fuese la vida en ello. ¡Un beso para los lectores ibicencos! ¡Y para los productores de jengibre!

Mi falta de previsión para el confinamiento me ha pillado con un único pijama en casa. Sí, así era la vida del Confuso en libertad. Salvaje, atrevido, impredecible. Hoy me ha tocado lavarlo porque, claro, las medidas de higiene no son solo para las manos. Me gustaría decir que he tenido que pasar el día en bolas por causa de fuerza mayor pero la realidad siempre es mucho menos sexy de lo que parece. Nota para futuros confinamientos: comprar pijamas. Y una casa más grande. Y barriles de cerveza. Sobre todo, barriles de cerveza.

Foto: Bad Bunny calentando el personal desde su cuenta de instagram.

Un comentario el “Día 6 – Pasar el confinamiento en una cama de 90 también merece un aplauso

  1. Juan Gore
    21/03/2020

    Quiero contarte que lo primero que hago al levantarme es buscar a CONFUSO.Estoy solo encerrado ,y tus escritos son la radigrafia de mis días.
    Muchas , muchas gracias y no se te ocurra abandonarnos.
    te abrazo , largamente a la distancia!!!!!!!!!!!!!!..

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Esta entrada fue publicada el 21/03/2020 por en Uncategorized.

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