EL HOMBRE CONFUSO

Salvemos la Jarapa

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Se acerca el día de la lotería y la Paca y la Trini empiezan a estar nerviosas. Hace ahora justo un año, semana arriba, semana abajo, estaba leyendo yo ‘Salvemos la Jarapa‘ como si de una premonición se tratase. Las bolas en los bombos, la cortadora de jamón, Ana Belén en el cassette y la Mari Fran haciendo de las suyas. No hay un día peor en el año. El griterío de los premiados, las botellas de cava que se derraman ante las cámaras. Aparente felicidad de aquellos que han vendido décimos premiados. Como si les hubiese tocado algo. ‘Para los que más lo necesitan’. Yo también lo necesito y aquí estoy, esperando a ver si alguien se apiada de esta taberna centenaria escondida en un callejón. Menos mal que siempre nos quedará El Salitre.

Creo que lo escribí ahora hace ya doce meses y lo vuelvo a escribir ahora. Es esta novela corta de Weldon Penderton -tengo que consultarlo cada vez que me toca deletrear su apellido- lo mejor que ha caído en mis manos en los últimos tiempos. Una historia de miserias y fascinaciones, de enfados y decadencia, de, sí, lo voy a decir, cierta esperanza y alguna que otra lagrimita. La historia de la Paca y la Trini, de una Granada que desconozco pero que ha marcado a Weldon mucho más de lo que imagino que quiere creer. Claro que si ha valido para crear la Jarapa, bienvenido sea. Por mucho que haga frío en casa de su padre.

Lo que terminó convertido en el inicio de ‘Niños gratis‘, editorial y podcast, empezó como un relato guardado en un cajón y rescatado para ser una felicitación navideña. Porque si algo es la Jarapa es Navidad. Pero no la que decidimos idealizar, sino la de verdad. Impreso y grapado, Weldon la envío a algunos de sus íntimos a modo de regalo sin pensar que despertaría una algarabía que le llevó a editarla como toca. Como los cánones de la vieja escuela piden. Claro que Weldon, ahí donde le leen, con su lucha enarbolada contra la dictadura del trabajo, es un clásico en casi todos los aspectos. Por suerte, añadiré.

No importa sin llevan ustedes lotería para el sorteo. Si comparten décimo o se han olvidado de jugar al número que siempre juegan -si es que queda alguien que todavía mantenga estas tradiciones-. Mientras suenen las voces de los niños y den vueltas los bombos, mientras la suerte se reparta en busca de miserables y los disfrazados del patio de butacas recojan sus pertenencias camino a la tristeza del hogar, la Paca y la Trini siguen esperando. Fumando y dándole la vuelta al disco de Ana Belén. Agapimú. De verdad, no sé ya qué más puedo hacer para que acaben con ‘Salvemos la Japara‘ en un bolsillo. Y ‘Vivan los hombres cabales‘, de Guillermo Alonso y publicada también por Niños Gratis, en el otro. Y que la cortadora de jamón nunca pare. Por dios, que no lo haga.

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Esta entrada fue publicada el 04/12/2019 por en Uncategorized.

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