EL HOMBRE CONFUSO

El síndrome del impostor

38_ellaraines_cigarette_1940s

Cuando alguien me pregunta a qué me dedico -cosa que tampoco pasa tanto como podría imaginarse- suelo responder que hago chorradas. No es un ataque de falsa humildad, es realmente lo que pienso. Tecleo un texto tras otro desde hace ya unos cuantos años y los publico sin parar. Podría sonar a mérito pero, en el fondo, no lo es. Tan solo es cuestión de coger práctica y acumular datos. Lo demás, casualidades de la vida. Cualquiera con un poco de maña, vista y, sobre todo, tiempo, podría hacerlo mucho mejor. La tristeza debe ser eso. Ah, no, que la tristeza es quedarse sin datos.

A finales de la semana pasada, mi amiga la blogueranicho -antes incluso tenía nombre pero la fama le ha fagocitado la identidad- se lamentaba en público de los rodeos propios del que dedica su vida al noble arte -ejem- de la escritura. Debía enfrentarse a un texto que le hacía bastante ilusión y, por puro respeto y pelín de vagancia, lo iba dejando aparcado. “Al final, lo haré tarde y mal”, escribía compungida. Ella, prestidigitadora capaz de combinar la filosofía y la moda sin perder la didáctica, la diversión y las cervezas, sucumbiendo al miedo. ‘Síndrome de la impostora‘, rubricaba. A ‘influencer’ no le gana nadie.

Acto seguido, una serie de notas de voz, provenientes de uno de los hombres más talentosos del momento -y de los más prolíficos-, venían a ahondar en el mismo concepto. “Soy un mediocre“, repetía con esa voz entrecortada del que busca la afirmación sin solicitarla. Él, que pulveriza récords de ventas en cuestión de horas. ‘Si lo suyo es mediocridad, ¿lo del resto qué debe ser?’. Esto no hay emoji que levante. Ni siquiera que lo mitigue. La inseguridad nos lleva a dejar de creer. Quién tuviese la seguridad del que posa sin camiseta.

Cada día que pasa siento que puede ser el último, que alguien levantará el teléfono y terminará con esta farsa que me he construido. Y entenderé que así debe ser. La liberación de la culpabilidad. Vivir con el miedo a ser descubierto, a encontrarse desnudo ante la masa y que vean el truco final. Ellos lo saben. Estoy seguro. Falta que se den cuenta. Entonces… Entonces, seguramente, seguiré tecleando. ¿Qué hace un impostor cuando se le descubre?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 02/05/2018 por en Uncategorized.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Archivos

Facebook

A %d blogueros les gusta esto: