EL HOMBRE CONFUSO

Call me by your name

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Me gustaría decir que Call me by your name me ha dejado devastado. Tampoco puedo decir que haya pasado sin huella. El término medio, tan maldito en las épocas que corren. Leo decenas de opiniones cada día y todas coinciden en lo mismo: el destrozo emocional. Pasan los días y rememoran las escenas que han visto en el cine con una lágrima recorriendo su mejilla. Lo entiendo, la verdad, aunque mi duro corazón no acaba de lanzarse. O al menos, hasta ahora. Escuchar Visions of Gideon mientras intento trabajar ha sido demasiado. En mi cabeza los encuentros entre Oliver y Elio. El pensar que todos dejamos pasar ocasiones sin imaginar que, años después, nos pesarían en el alma. Yo, que la nostalgia intento que no forme parte de mi vida.

Vuelvo a mis tiempos en Italia. Los días eternos de lluvia. El paraguas que todavía conservo sucumbiendo a demasiadas horas de humedad. Recorría la ciudad con los cascos puestos y un bizcochito en el bolsillo por si me daba hambre. Me lo comía en el tranvía de vuelta, atento para no pasarme de parada. Las consecuencias de iluminar poco las calles. Me adentraba en los grupos de turistas y no me importaba. Quién me lo iba a decir ahora. Recorría nuevas rutas, cambiaba constantemente de destino y trataba de memorizar todo lo que se posaba delante de mis ojos. Total, tampoco tenía nada mejor que hacer. Nadie me esperaba en casa. Una llamada por skype como mucho. Y salir a comprar. Al único súper que me pillaba cerca.

Trabajaba con mi portátil a pedales mientras me apretaba contra el radiador. Veía series descargadas sin pensar si aquello estaba penado. Prácticamente no hablaba con nadie a lo largo del día. Tampoco existía facebook ni twitter. Bueno, miento, existir, existía, pero a mí no me había llegado. Lo llevaba estupendamente, por otra parte. Leía mucho, andaba mucho y aprendía recetas viendo un programa de cocina que también era concurso. Para los que se fascinan con Masterchef. La propietaria del piso donde vivía me mandaba mails para saber si estaba bien. Ya le había dicho que no conocía a nadie y debía estar preocupada. Aunque tardó meses en venir a arreglarme la tapa del váter. Mucho mail pero poca actividad. Italia, en fin.

Entonces viniste tú. Fui a esperarte a la estación porque lo de ir hasta el aeropuerto no lo tenía muy claro. Apareciste por el anden dos -¿o era el tres?- y desapareciste para cruzar las vías. Nos fuimos a casa -me gustaba tanto aquel piso- en tranvía y mi corazón iba a mil. Elio acercándose a Oliver. Te quedabas unos días, pocos, muy pocos. Tiempo después te arrepentiste de haberte ido tan pronto. Me esperabas a la vuelta del trabajo. Por fin tenía un motivo para dejar de vagar. Comíamos pasta y paseábamos. Te enseñé los programas de la tele que me gustaban y me trajiste películas. Seguramente no salió el sol en ningún momento pese a que recuerdo días luminosos. Sé perfectamente en qué restaurantes comimos, qué visitamos y si me esfuerzo, hasta la ropa que llevaba. Tampoco tenía mucha. Hoy sigo igual.

Yo no era un adolescente y tú tampoco. Vivíamos como si lo fuésemos. También lo hago ahora. Fui tan feliz. A veces me sorprendo preguntándome si también lo soy ahora. Siempre llego a la conclusión de que así es. Echo de menos tener tiempo. Vivir con menos preocupaciones, obsesionarme menos con los detalles, con el devenir, con la vida. Portarme mejor, ser menos exigente con los demás. Disfrutar. ¿Qué es eso? Creo que me estoy haciendo mayor y no sé si me acaba de gustar. Quiero volver a Italia. Pararlo todo y regresar dentro de un tiempo. A ver si, al final, a mí también me ha dejado destrozado. Joder. No lo había visto venir.

Un comentario el “Call me by your name

  1. Juan Gore Vidal
    16/02/2018

    Sos un genio.
    Te sigo , casi desde el principio y es como si pensáramos juntos.
    es excelente tu manera de abordar cada tema.
    Pero este de” Llámeme por tu nombre”es realmente fascinante.
    La película me revolvió todos mis pensamientos y apareció el tema de la ternura.
    En cada secuencia lo vivido es mágico y tan querible.
    Como quisiera ser amado así!
    Pero lo que me paralizo fue el final y nuevamente me metí en el personaje y llore.
    Italia del Norte nos muestra una vida en el campo donde hasta se percibían los olores y la temperatura del sol.
    Muchas gracias y tengo que decirte que te estoy empesando a querer!
    juan
    juangorevidal@outlook.com

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Esta entrada fue publicada el 01/02/2018 por en Uncategorized.

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