EL HOMBRE CONFUSO

20 cosas confusas que se quedan en 2016

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Es momento de asumir que el destino nos ha castigado. Nos hemos creído esto de la ilusión, el mrwonderfulismo, el pensamiento positivo y las paparruchas -qué preciosidad de palabra- sobre el fin de la crisis. Y, claro, lo hemos pagado con creces. 2016 ha sido un año de mierda. No pasa nada por decirlo, aunque el espíritu navideño nos mire con mala cara por no entregarnos a esa felicidad impostada de ‘al menos tenemos salud’. Si ha sido un año de mierda, ha sido un año de mierda. ¡Qué más dará! Ya vendrán otros mejores. O no. Pero continuaremos haciendo como que van a llegar. Es la magia de la existencia, el brilli-brilli de la supervivencia emocional. Ay, qué noche tan larga nos espera. No por la imperiosa necesidad de pasárselo bien y sentirse pletórico, sino por lo mal que se duerme después de haberse pimplado -otra palabra preciosa- botella y media de ese cava baratejo que alguien siempre se atreve a llevar a las reuniones vacacionales. Chicos, no sé, tampoco hace falta que os gastéis la friolera de cuatro euros en esa porquería…

Mi 2016 empezó fatal. Lo conté aquí hace ya doce meses. Tras varios años de ritmo frenético, mi cuerpo dijo basta y no tuve más remedio que hacerle caso. Me enfrenté a miedos que tenía controlados, a temores que desconocía. Me sentí vulnerable, igual por primera vez. No me gustó, evidentemente, aunque tampoco tuve muy claro cómo conseguir pararlo. Lo hice, al final. Dejé pasar tiempo, me armé de valor y confié en aquellos que me quieren bien -les hice sufrir de más, lo sé, nunca lo olvidaré-. Con perspectiva, termino el año muchísimo mejor. Un cambio vital más que significativo por delante, muchas aventuras, muchas incógnitas -¡con lo poco que me gustan!- y un abismo a mis pies que no sé muy bien dónde terminará. No es mal plan. Diría que ya iré contando más detalles, pero, ¿acaso a alguien le interesan? Puede que a un par de personas. Tres como mucho. Siempre hay gente dispuesta. ¡Qué se le va a hacer!

Como manda la tradición confusa -esa que me salto cada vez que me viene bien- voy a darle las gracias al 2016 por algunas de las cosas que ha ido dejando en estos meses. Pobre, algo bueno debe haber hecho, ¿no?

1. Mis plegarias laborales parece que han sido atendidas. He perdido trabajos, he ganado otros y he recibido ofertas jugosas vía telefónica. Algunas las he aceptado, otras no. Que le llamen a uno siempre sienta muy bien. El ego se alimenta de estas pequeñeces.

2. He escrito mucho. Muchísimo. Más de lo que debería. Con todo, he descuidado mi parcela personal en aras del vil metal. Los malditos euros. Espero remediarlo con el año que entra. ¿Conseguiré acabar esos proyectos que tengo pendientes?

3. He aparecido, cual vedette, en tres de las columnas que más leo gracias a la generosidad de sus autores, a los que adoro con todo mi confuso cuerpo. Pilar Eyre -sin duda, mi descubrimiento confuso del año-, Rosa Belmonte y Hughes tuvieron la osadía de citar mi nombre. Miren, muero.

4. Los astros se han alineado para que Diana Aller y yo acabemos coincidiendo en persona. Primero fue un asalto en plena calle, más adelante un café con tranquilidad. Su entrevista en Jenesaispop es de lo mejor que he leído estos doce meses.

5. He realizado varias escapadas secretas y poca gente se ha enterado. ¡Qué bien sienta ir a los sitios sin presiones sociales!

6. He leído menos de lo que me gustaría, pero tampoco puedo quejarme. Tengo pendiente comentar por aquí las últimas lecturas que han caído en mis manos. Ahora mismo, continúo con la autobiografía de Nazario y deseo con toda mi alma que alguien invente ya la máquina del tiempo para trasladarme a la Barcelona de los 70.

7. España ha visto nacer el reality de Las Campos. Cualquiera que lea mis redes sociales sabrá que Terelu es mi musa, la luz que me guía, mi patronus. España es Terelu, por mucho que nos resistamos a reconocerlo.

8. Ha llegado a nuestras vidas la tan esperada biografía de La Veneno, con la mala suerte de coincidir casi en el tiempo con su pérdida. Mirar por encima del hombro a los que lloramos a La Veneno y no hacemos lo mismo con Leonard Cohen ha sido tendencia en 2016. Ahora resulta que incluso para entristecernos debemos ser políticamente correctos. Pues, a mí, Cohen, nada.

9. He vuelto a Shangay como pluma invitada. Nada me gusta más. Un espacio en blanco para decir lo que te apetezca y sin que nadie opine ni interceda. ¿No es maravilloso? Ojalá pudiese hacerlo cada mes. Ahí lo dejo.

10. Me he quejado un montón. Sobre casi cualquier cosa. Qué desastre. Al menos, soy consciente. Ahora, de ahí ha solucionarlo… No sé, ¡Terelu dame fuerzas!

11. He ejercido de columnista de verano. Tres números de Tentaciones donde hablé de machismo, de influencers y de mis cosas. Siempre recordaré el verano de 2016 por eso. Y bueno, por haber puesto el aire acondicionado menos de lo que esperaba. El calor no llegó hasta septiembre. Hijodeputa.

12. No, este año tampoco he podido hacer un ‘panettone’ para Navidad. Siempre tengo el mismo propósito y nunca consigo cumplirlo. Y no es por falta de ganas. Mi mano para la repostería me lo pide. Igual cuando lo consiga, termina siendo un desastre.

13. He disfrutado twitter como nunca. Sin duda, la mejor red social -con permiso de instagram-. Ninguna otra me da tantas alegrías. Les diría que se adentren en su universo, pero, ¿quién soy yo para recomendar nada? Y menos a estas alturas de siglo.

14. He tenido un precioso blog dedicado a la televisión en la web de Lecturas (click). He comentado realities, hablado de programas, enfadado a más de un personaje -de tercera, tampoco exageremos- y me lo he pasado teta.

15. Este blog ha cumplido diez años. Madre mía.

16. He entrado en el universo RuPaul’s Drag Race. Tardísimo, lo sé. Debería renunciar al carnet de homosexual por ello. Sin duda, el mejor programa que existe en la actualidad. Todavía me quedan unas cuantas temporadas -soy lento, discúlpenme-, así que la diversión está asegurada.

17. Me he ahorrado aprender a utilizar snapchat y así no he tenido que lamentarme con la llegada de los stories de instagram. Hay veces que vale la pena no darse tanta prisa con las cosas.

18. He entrado por teléfono en Historias de la tele de Borja Terán y en el previo del primer capítulo de Las Campos. Si con esto no puedo dar ya por cerrado el año, yo no sé qué más tengo que hacer.

19. Me he aficionado a hacer listas absurdas en facebook, esa red social tan muerta que puede que vuelva a estar ya de moda. Chorraditas escritas en dos minutos que parecen gustar mucho a la audiencia. ¿Y quién soy yo para no darle al público lo que pide?

20. He vivido rodeado de amistad y amor, que es una frase horrible y, seguramente, muy repetida en estas fechas, pero que evidencia muy bien lo que han sido mis últimos doce meses. Ojalá los próximos doce sigan por el mismo curso. Yo voy a por de mi parte. Ojalá ellos hagan lo mismo.

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Esta entrada fue publicada el 31/12/2016 por en Uncategorized.

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