EL HOMBRE CONFUSO

Oh, Carrie…

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Es la primera vez en el año que siento la terrible necesidad de escribir algo tras conocer la noticia de una muerte. Una de esas que, estando lejos, te tocan de muy cerca. Y no será porque no ha desaparecido gente en lo que llevamos de 2016. Demasiada. Será que nos hacemos mayores y comienza a llegar el turno de nuestros referentes. Será que, en realidad, está siendo un año terrorífico, por mucho que algunos se empeñen en esconderlo. Será. No sé. En fin. Mi infancia está indisolublemente ligada a Carrie Fisher. Ella fue la princesa Leia. También fue otras muchas cosas, incluso otros muchos personajes, pero sí, fue Leia. No consiguió quitarse el estigma de encima, aunque acabó llevándolo mejor que sus compañeros de rodaje. Su peinado, su biquini dorado -Rachel en ‘Friends’-, su carácter, su vestido blanco. Demasiados iconos juntos en un tiempo en el que el término icono ya casi no significa nada. Deberíamos recuperarlo solo para hablar de ella. De Carrie Fisher.

Su muerte es un poco también la mía. De una parte de mí que creo que continúa viva. Creo. Yo no me crié con Bowie. No sentí su influencia en mi madurez, no descubrí la existencia de otros mundos gracias a él, no vibré con su música cuando era un adolescente. No me correspondió, aunque envidio profundamente a aquellos que sí lo hicieron. Tampoco me dejé seducir por Leonard Cohen, ni fui un gran fan de Prince. Reconozco su papel, su importancia, su influencia, pero no me tocó a mí. No pasa nada. Más cerca pudo llegarme George Michael, aunque, lo reconozco, tampoco sentí como que algo terminaba con él. Ahora, lo de Carrie Fisher ha sido otro cantar. Uno muy triste. Mi infancia no hubiese sido la misma sin ‘La guerra de las galaxias’. Sin sus planetas, sus poderes, el lado oscuro y la resistencia. Sus sables de luz como falos brillantes -ahora lo entiendo todo-, sus aventuras, las naves espaciales y, claro, Leia. Todos quisimos ser Leia. También Luke y, posiblemente, hasta Han Solo. Bueno, yo no. Yo solo quería ser ella…

Encontrarme con el perfil de twitter de su perro, mirando por la ventana, esperando esa llegada que nunca se producirá, ha sido demasiado para mí. Confuso y los animales. Nada consigue afectarme más. Terminar el año sin Carrie Fisher es hacerlo peor. Como acabarlo sin Chus Lampreave. Como hacerlo sin La Veneno. Cada uno tiene sus referentes, sus piezas, dejemos de juzgarlas como si fuesen las nuestras. Vivamos, amigos, vivamos. Se nos agota el tiempo. Más vale que aprovechemos lo que tenemos. No seré yo quién les diga lo que tienen que hacer, pero, por favor, no malgasten las energías. Adiós, Carrie. Te echaremos tanto de menos. Tanto. Ay.

—-

Ilustración del gran Iván García.

2 comentarios el “Oh, Carrie…

  1. Pablo G.
    27/12/2016

    Me siento totalmente identificado porque a pesar de que este año ha sido tremendo en lo que a muertes se refiere, ninguna me ha afectado tanto como la de Carrie Fisher. Que la fuerza la acompañe allá donde esté. D.E.P.

  2. Antonio A.
    28/12/2016

    Sin comentarios….
    Precioso post…

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Esta entrada fue publicada el 27/12/2016 por en Uncategorized.

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