EL HOMBRE CONFUSO

13 cosas que me interesan menos que cero

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‘¿Por qué trece? ¿Por qué no setenta y siete?’. Cada vez que alguien realiza una enumeración aparece otra persona dispuesta a cuestionar la elección. Deberíamos entender que el número no es más que algo aleatorio. Depende del tiempo, del ingenio, de las ganas. Como todo en la vida. Podría haber extendido este post hasta el infinito. Podría haber hablado de los que se quejan de sus agujetas, de los que devoran series para evidenciar que lo han hecho, de los que no consiguen entender que su tiempo ha pasado o de los que no quieren comprender que el suyo nunca llegó. Pero miren, trece es un número precioso. Ese es mi motivo de hoy. Y éstas son algunas de las cosas que me interesan menos que cero. Cada cual tiene las suyas. Seguramente yo esté en otras listas. Me parece bien. No hemos venido a gustarle a todo el mundo. Pero tengan en cuenta que el ‘haterismo’ está a la vuelta de la esquina. No caigan. Es tan fácil…

1. Cazar Pokémon. Ni tengo tanta paciencia, ni, desde luego, tanta batería en el teléfono como para invertir esa cantidad tremenda de tiempo. ¿Para qué arriesgarse a morir atropellado por capturar unos bichitos virtuales cuando podrían estar leyendo un libro? O viendo una serie. O masturbándose. Todo me parecen opciones mucho más interesantes.

2. ‘OT el reencuentro’. O mejor dicho, la forma en la que parece que va a ofrecerse este reencuentro. Quince años después, unos participantes de un programa de televisión deciden volver a colaborar juntos y lo hacen dando un concierto -donde cantarán, supongo, las versiones que hacían en el programa- y un documental. Justo lo que necesitábamos.

3. Jorge Cremades. No he visto más allá de dos minutos de sus vídeos. No he leído nunca más allá de dos frases suyas. Pero con todo eso, me repugna hasta límites insospechados. Disfrazar el machismo y la homofobia bajo esa apariencia de tío ingenioso, de máquina, de crack, de jefazo. Mira, no, por ahí no paso. Mal quien le da cancha. Peor él.

4. El verano. Sudores, noches sin dormir, picaduras de mosquitos, terrazas a precios de oro, atascos en la carreteras, horas interminables de sopor, prisas vacacionales, trabajo a deshora. ¿A quién puede gustarle el verano? A los que se tumban en la playa a no hacer nada, claro. Más allá, pura utopía.

5. Cualquier tipo de festival. Si quieren acabar conmigo, llévenme a una de estas aglomeraciones de gente desenfrenada y déjenme allí hasta que la marabunta haga su trabajo. Algo que no necesito para mi vida y que ustedes deberían empezar a desechar. Y eso por no hablar de los que frecuentan más de cuatro cada año. Un poco de contención, señores.

6. Snapchat. No lo entiendo ni me apetece entenderlo. La saturación de selfies con orejas de perro y ojos descomunales es más que suficiente para hacerme comprender que no es lo mío. El diablo funciona con métodos sibilinos. Nada como un mecanismo más para acrecentar el egocentrismo.

7. Los gimnasios. Cuando España recupere la palabra ‘gimnasio’ y deje de referirse a ello como ‘gym’, recuperaremos también parte de esa dignidad que ya damos por perdida.

8. Los justicieros virtuales. Hay ciertas normas de corrección y comportamiento que deberíamos comenzar a interiorizar. Si alguien escribe algo en una red social, hablando de cualquier persona, pero obvia la cita a su nombre, sus motivos tendrá. Nos podrá parecer bien o mal, pero no es necesario que vayamos corriendo a citar al susodicho. Resolvamos nuestras polémicas a nuestra manera. Dejemos las de los demás.

9. La demonización de la lorza. A la señora del espacio rogando y con el mazo dando. Que cada uno haga lo que le apetezca con su cuerpo. Que sea feliz, que disfrute y que se sienta bien. Todo lo demás, sobra. Aplíquenselo. Y entiendan que lo que a uno le apetece atractivo, a otro puede que no. Es tan sencillo como eso. Qué pesadez, por favor.

10. Los líderes de opinión. Encumbramos a cualquiera al cielo de los opinadores. Obviamos que, en la mayoría de los casos, no es más que un requiebro para que el mundo hable de uno mismo y no del mensaje. Téngalo en cuenta cuando se dediquen a compartir enlaces a lo loco. Nos ahorraremos la lectura de muchas chorradas si guardan un mínimo de atención.

11. Los penes enormes. Todo el mundo tiene uno. Todo el mundo ha estado con uno. Será que las encuestas mienten, que las estadísticas se equivocan. Pasan los años y seguimos obsesionados con el tamaño del miembro viril. Nadie reconoce tener un pene de menos de veinte centímetros. Nadie folla con hombres que tienen un pene menor de veinte centímetros. No pasa nada, de verdad. El mundo no termina aquí.

12. El mrwonderfulismo. No, la vida no es maravillosa si sonríes por las mañanas. Siguiente.

13. Alba Carrillo. Ojalá una villana por fin en la crónica social española. Ojalá alguien con la maldad suficiente para alegrarnos el verano. Lástima que esto parece más lejos que nunca. Ni ahí conseguimos coger carrerilla. Ay, España, quién te ha visto…

5 comentarios el “13 cosas que me interesan menos que cero

  1. Max
    21/07/2016

    Ay, señor Confuso. Qué de acuerdo estoy con usted. En todo; menos en una cosa, y es que hoy me ha dado tiempo a leer un libro, a ver una serie, a masturbarme y a cazar bichitos. Claro que a mí me interesan todas estas opciones.

  2. Dardo
    23/07/2016

    Sabes que me encanta como escribes, y sabes que soy lector tuyo desde hace años. Pero empieza a parecerme un poco contradictorio como defiendes la lorza o criticas el gimnasio y luego como son todas las imágenes que hay en tu blog o redes sociales. Creo que si quieres defender los cuerpos reales, tendrías que defenderlos de verdad ( como en las imágenes de los lectores nudistas, esos sí son cuerpos reales ). El constante bombardeo de imágenes de chicos de cuerpos tersos y músculos definidos se nos quedan a todos en el subsconsciente, y por mucho que defiendas la lorza lo que acabas consiguiendo es totalmente lo contrario.

    • elhombreconfuso
      23/07/2016

      Pues posiblemente sea pura contradicción (ya sabes, el hombre confuso). Y posiblemente tenga que hacer otras cosas, como, por ejemplo, dedicarle más tiempo al blog, que lo tengo abandonadísimo. De hecho, debería aprovechar para responderte directamente con otra entrada, que esto da para mucho. Me encanta que alguien venga a poner las cosas firmes, aunque yo, desde luego, tenga una explicación. Improvisada, posiblemente, incluso contradictoria, pero explicación. Eso sí, el instagram tiene sus propios derroteros, ¿eh? ¡Es mi galería de señores de los 70!

      • Dardo
        23/07/2016

        Te lo he dicho des del respecto y la admiración, y me agrada ver que tu respuesta ha seguido la misma línea. Simplemente creo que como sociedad todos debemos poner nuestro granito de arena, y está muy bien verbalizar ese “que nos queramos tal como somos” o que “un michelín de más no le hace daño a nadie”, pero en el fondo solo encuentro abdominales y cuerpos tersos allá donde miro, lo que acaba creando una sensación constante de aspiracionalidad e insatisfacción.

  3. Miss Malemort
    30/07/2016

    Es usted maravilloso. Como siempre.

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Esta entrada fue publicada el 21/07/2016 por en Uncategorized.

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