EL HOMBRE CONFUSO

25 recomendaciones literarias de 24 estrellas confusas

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Pocas celebraciones me interesan más que Sant Jordi. Un día concebido para que los libros sean los protagonistas. Dejémonos de cantos a religiones que nos estigmatizan, de fiestas populares destinadas a exaltar las peores cualidades del ser humano, de importaciones ajenas que nos ponen, a veces, un tanto contra las cuerdas, y hablemos de libros. Algo que no hacemos tanto como deberíamos por ese ostracismo al que se ha relegado a la cultura en España. En un alarde de sectarismo, hemos -han- decidido que hablar de cualquier aspecto cultural es incómodo y un tanto peligroso -nada incomoda más que las mentes despiertas-. ¿Cuándo vamos a dar un golpe sobre la mesa? ¿Cuándo vamos a salir a la calle a decirles a los que nos oprimen que aquí también se lee? ¿Cuándo recogeremos nuestro orgullo del suelo y nos levantaremos de la silla? No imagino un paraíso en la Tierra mejor que una librería. A ustedes debería pasarles lo mismo.

Para celebrar el día de los libros y las rosas le he pedido a 24 estrellas confusas que recomienden un libro. Antes de que comiencen a rasgarse las vestiduras -piensen que hay muchos años por delante-, tengan claro que ha sido una selección basada en el amor, la admiración y, por qué no decirlo, el tiempo. Si de mí hubiese dependido, ahora mismo las recomendaciones estarían pasando la centena y se publicarían en formato revista. La vida es así de injusta. ¿Todavía no han decidido qué libro regalar hoy? Pues hagan caso a estas 24 personas y a servidor, que también aporta su granito de arena…

Valeria Vegas (click)

Don de lenguas, de Rosa Ribas
Narra las peripecias de una periodista en los años cincuenta, dispuesta a esclarecer los hechos sobre un misterioso asesinato. No soy muy dada a la novela policiaca pero esta me encantó, quizás por sus continuas referencias a la España del momento. En la actual venta de objetos personales de Sara Montiel me regalaron su autobiografía. Aunque ya la tenía, no pude resistirme a volver a releerla. No tiene desperdicio; Súper Sara en estado puro.

Sr. Paco Tomás (click)

Yo te quise más, de Tom Spanbauer
Porque siendo un escritor que pareciese estar escribiendo siempre la misma novela, tiene el prodigioso talento de hacerme sentir como si fuese la primera vez que le leo, que me adentro en su universo de silencios y dolores reprimidos, de hostias como panes y amores conflictivos. Sí, es un poco intenso Spanbauer, lo sé; pero yo, cada año, cuando inauguro una agenda, lo primero que escribo es una cita suya: “Escribo porque no puedo hablar y llorar al mismo tiempo”. Con seguridad esta sea la peor manera de recomendar un libro en esta sociedad del entretenimiento, de la risa simplona porque para sufrir ‘bastante tenemos ya con la vida’, esa sociedad que cada vez que rechaza un libro como ‘Yo te quise más‘ se empobrece un poco.

Rubén Linde (click)

El rapto de Britney Spears, de Jean Rolin
El sensacionalismo campante en los medios de comunicación cobra aquí un nuevo sentido con una ficción sobre un grupo terrorista islamista que amenaza la tranquilidad de la exprincesa del pop. Los cimientos de la cultura pop estadounidense y el submundo de las celebridades en Los Ángeles se tambalean en una sátira que roza lo sublime del humor negro. Una biblia incontestable sobre el apoteosis de las ‘it girls’ de los 2000.

José Luis Romo (click)

Todas las noches de un día, de Alberto Conejero
Cuando el Hombre Confuso me propuso que recomendar un libro, tuve claro que iba a arrimar el ascua a mi sardina. No, no voy a recomendar la literatura erótico-peluda de Bob Flesh (Palabra de oso), pero sí un título de teatro, concretamente Todas las noches de un día, de Alberto Conejero. Si algunos de mis mayores placeres los encuentro en un patio de butacas, también pueden venir leyendo un libreto en casa y tirando de imaginación. El teatro también se lee. Éste título de Conejero es un prodigio de carpintería dramática que funciona a la perfección en varios niveles. Por un lado, como historia gótica de fantasmas llena de romanticismo; Pero también como thriller con arranques de sexo turbio que hará las delicias de los fans de Casa y jardín. Todo ello redondeado por la poética prosa de Alberto, el dramaturgo en mejor forma del momento.

Óscar Espirita (click)

Por el culo, políticas anales, de Javier Saez y Sejo Carrascosa
Se trata de un ensayo sobre el culo, el activismo pasivo y la dignificación del sexo anal. Un libro imprescindible para una sociedad que aún sigue tratando como negativo algo que en realidad es maravilloso.

Ianko López (click)

Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas, de Michel Foucault
Porque su ambición desmedida convive con un discurso algo farragoso, pero sobre todo con un estilo seductor que lo convierte en la lectura más fascinante de los últimos tiempos. Es una prueba eficiente de que, bien contadas, las ruedas de molino nos saben deliciosas. Y de que hay en la realidad tantas realidades como uno quiera, a condición de que estén pintadas de un modo tan vívido como Las Meninas de Velázquez. Y porque este año se cumplen 50 de su publicación.

Álex Pler (click)

Vive deprisa, de Phillipe Besson
Imposible no amar a James Dean. Así que un libro que cuente su vida íntima ya me tenía ganado de entrada. Pero si además se atreve a hacerlo como si fuera un documental, con la visión de quienes les conocieron: familia, amantes, amigos… entonces ya solo puedo postrarme ante él. Imprescindible para mitómanos.

Mario Izquierdo (click)

Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago
Gracias a este gran escritor portugués comencé con mi verdadera afición por la lectura. A pesar de que casi todos sus libros me han gustado, me quedo con este por describir el instinto de supervivencia humano con tanta brutalidad y violencia. A esto hay que añadir su famoso juego con los signos de puntuación, que me pierde.

Javier Diaz Guardiola (click)

Una barba para dos, de Lawrence Schimel
Digamos que como en las últimas semanas he estado elevando la temperatura del personal (y como aquí hemos venido a hablar de mi libro, pues yo les recuerdo el mío en forma de expo: “Solo es Sexo”, en la galería Fernando Pradilla de Madrid. Fin de la cita), mis lecturas y relecturas no han salido de estos “círculos viciosos”. Y, entre las mejores, Una barba para dos de Lawrence Schimel. Uno de esos textos que, si se quiere, se puede leer con una mano, porque la otra se necesita para anotar a pie de página todo lo que nos van sugiriendo estos cien microrrelatos eróticos en clave gay (en este caso, el tamaño no importa), donde –qué duda cabe– sobresalen los que nos “follan” con la cabeza. Porque, y esto es así, el cerebro es y será siempre el mayor órgano sexual del ser humano.

Ruth Uve (click)

El cuerpo nunca miente, de Alice Miller
Un libro en el que Alice Miller explica de manera muy concisa, la relación tóxica que existe entre padres e hijos. En como nos pueden afectar determinadas memorias emocionales, gestos y comportamientos que se transmiten de generación en generación y que nos pueden dificultar mucho la vida si no somos capaces de reconocer y asimilar. Un manual que te ayuda a ser consciente de determinados comportamientos ajenos y propios, que a pesar de tratar sobre un tema con gran profundidad psicológica se hace muy ameno y esclarecedor. Recomiendo regalarlo sobre todo a novios que no vienen con los deberes hechos o a aquellos que consideren que enfrentarse a una terapia es para personas que viven en otro planeta. Perfecto para optimizar relaciones y como punto de partida para construir emociones positivas.

Juan Soto Ivars (click)

Los primeros días de Pompeya, María Folguera
Recomiendo esta novela porque sitúa sobre el mismo plano la ambición de transformar Madrid en una ciudad-casino y la destrucción de Pompeya bajo la piedra hirviente del Vesubio. María Folguera, que nos tiene acostumbrados a la dirección de teatro y la dramaturgia, consigue que los personajes de su novela sean reales y sugestivos, y nos pone con ellos ante el dilema de la crisis moral de la pobreza y de la muerte.

Dr. Insermini (click)

La impaciencia del corazón, de Stefan Zweig
Me acuerdo muy a menudo de ella. Me gusta mucho cómo el relato de una sencilla historia de amor termina resultando tan devastador como la bomba H. La novela muestra sin ñoñería alguna cómo lo glorioso y lo mezquino van de la mano en la naturaleza humana. Me dejó en shock.

Roberta Marrero (click)

El funcionario desnudo, de Quentin Crisp
Yo recomiendo El funcionario desnudo de Quentin Crisp, las increíbles memorias de alguien que luchó contra todo y todos por ser él mismo y que nunca tuvo ningún interés por encajar en ningún grupo social. Un mensaje más que vigente en estos tiempo de “normalización” a toda costa que resultan muchas veces vergonzantes.

Carla de La La (click)

El mundo como voluntad y como representación, de Arthur Schopenhauer
“Hay seres de los que no se concibe cómo llegan a caminar sobre dos piernas, aunque eso no signifique mucho”; “Los amigos se dicen sinceros; ¡los enemigos sí que lo son! Por eso debiera tomarse la crítica de éstos como una medicina amarga, y aprender por ellos a conocerse uno mejor”; “Cuantas menos razones tiene un hombre para enorgullecerse de sí mismo, más suele enorgullecerse de pertenecer a una nación”; ”Las religiones son como las luciérnagas, sólo brillan donde hay oscuridad”. El mundo como voluntad y como representación de Schopenhauer es mi libro de cabecera, mi biblia, mi Corán… desde los 20 años… El más completo, inteligente y cómico análisis del mundo después de Platón, Hume o Kant mezclado con las filosofías hinduista y budista; se considera la más elaborada manifestación del pesimismo, pero a mí me reconforta y me hace reír a carcajadas. Autores como Freud, Nietzsche, Karl Popper, Cioran y Borges son consecuencia directa de esta obra.

Martín Bianchi Tasso (click)

R.S.V.P., de Elsa Maxwell
Para los amantes del cotilleo recomiendo R.S.V.P., las memorias de la columnista de sociedad y party planner Elsa Maxwell. Hace unos meses encontré un viejo ejemplar en la librería Strand de Nueva York por 20 dólares (en Bergdorf Goodman lo vendían por 150) y cada tanto leo unas páginas y me divierto con las historias de la “vieja, gorda, fea e incluso monstruosa” Maxwell. R.S.V.P. es un “must” para aquellos que nos dedicamos a escribir sobre este mundillo. “Los famosos son como las flores, muy decorativos”, decía ella. ¡Amén!

Carlos Primo (click)

Andarás perdido por el mundo, de Óscar Esquivias
Ahora que vuelve a estar de moda la narrativa breve, hay que leer lo último de un autor que nunca ha dejado de escribir cuentos. Los de Andarás perdidos por el mundo son extraordinarios. Óscar Esquivias tiene una escritura fluida, cercana, y la emplea para crear personajes y tramas impecables. Yo me los he dosificado para tardar más en terminarlo, porque hay algunas historias en las que uno querría quedarse a vivir para siempre. Uno de mis autores favoritos, y un libro perfecto.

Rosa Belmonte (click)

Los papeles póstumos del Club Pickwick, Charles Dickens
Porque no hay necesidad de leer otra cosa existiendo Dickens. Porque incluso su primera novela, la más divertida, es puro Dickens. Aventuras disparatadas, ingenio, humor, elegancia en la escritura y unos personajes inolvidables (un viejo gordinflón es el héroe). En realidad no es una novela. Al menos no tiene ni argumento ni final. Es mejor que una novela.

Pablo Giraldo (click)

Paris-Austerlitz, de Rafael Chirbes
¿Otra novela sobre el sida y la comunidad gay? Sí y no. Para empezar, supone el testamento literario de Rafael Chirbes, y eso ya son palabras mayores. Y para terminar, encuentro extremadamente tierno que el autor que mejor ha diseccionado nuestra corrupción moral cambie de tercio y nos deje el manuscrito de una novela breve de amor –que no romántica– como obra póstuma. Paris-Austerlitz es la historia de la desintegración de una pareja homosexual marcada por la diferencia de edad, clase, origen y, en última instancia, la enfermedad. Paradójicamente, su protagonista desprende una pasión tan honesta y turbulenta cuando rememora la época que pasó junto a su amante, que resulta imposible no rendirse ante este amargo retrato de la condición humana

Benja de la Rosa (click)

Patty Diphusa, de Pedro Almodóvar
Si a un libro hay que tenerlo siempre bien cerca, a Patty Diphusa, como al mejor de tus amantes, todavía más. Patty es picardía, despreocupación, y aunque parezca despistada, ¡no se le escapa una! Patty está muy VIVA. Patty no duerme ni falta que le hace, y folla, folla mucho. Se lo folla todo. Patty es, como cantaba Ray Heredia ‘Alegría de vivir’. Patty es la VIDA, y eso es lo que te inyecta en el bendito momento que decides abrir cualquiera de las páginas de su vida…

Gonzalo Izquierdo (click)

Mis modelos de conducta, de John Waters
Mi recomendación para Sant Jordi es uno de esos títulos que no puede faltar en cualquier biblioteca ‘confusa’ que se precie: Mis modelos de conducta de John Waters, publicado por la editorial argentina Caja Negra. El director de Pink Flamingos repasa cuáles han sido sus -poco ortodoxas- fuentes de inspiración vitales y artísticas, desde Leslie Van Houten (una de las integrantes del clan Manson) hasta Little Richard pasando por Tennesse Williams. Que la cubierta sea de color rosa es también un punto a favor de un libro básico para los fanáticos de la cultura ‘pop’.

Alberto Rey (click)

Tristram Shandy, de Laurence Sterne
¿Es posible recomendar públicamente un libro para Sant Jordi esquivando los compromisos y las diplomacias (libros escritos por amigos, conocidos o uno mismo) y no morir el el intento? Pues sí. Sólo hay que tirar de clásicos, que para algo están (y para algo son clásicos). Y además así te puedes poner estupendo y muy Babelia y sugerir la lectura del Tristram Shandy de Sterne o de la Anna Karenina (re)traducida por Víctor Gallego. Son muy gordos, sí, pero también lo son los best sellers chungos y… no me tiren de la lengua, por favor.

José Manuel Sánchez Duarte (click)

La realidad y el deseo, de Luis Cernuda
Para el chaval de provincias que fui, encerrado y perdido, la lectura suponía romper caminos y abrir cancelas. Luis Cernuda llegó en los tiempos del cólera. Desde entonces su pluma, oculta entre exilios (auto)impuestos, supuso el eterno diccionario del amor. Amar desde los placeres prohibidos, sentir el ruido triste de dos cuerpos cuando se aman, no encontrar palabras porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe. Su libro de vida La realidad y el deseo cambió ciudades y desventuras conmigo. Durmió y cortejó amores y cuerpos en la edad pre-digital. Se hizo mayor siendo refugio subrayado, manoseado y desgastado mientras todo, al menos el amor y el modo de amar, se hacían definitivos. Léanlo en alto y a los suyos.

Lawrence Schimel (click)

Una lectora nada común, de Alan Bennett
Muy divertida novela corta sobre la reina de Inglaterra en un mundo alternativo dónde es una lectora voraz. Descubre la afición por los libros por accidente, un día en que sus corgis se escapan y ladran al conductor del bibliobús. Por cortesía, pide prestado un libro, y cuando lo devuelve topa con un joven chico gay que es el único otro usuario del bibliobús. Por el amor a la lectura nace una amistad inesperada, que tendrá repercusiones políticas además de personales. La novela sirve también como una guía introductoria a la literatura gay, a medida que el joven recomienda libros para la reina (y también al lector).

Leticia García (click)

Oscuridad total, de Renata Adler
Porque ayuda a superar desamores pero de verdad, sin ñoñeces. Desamores de tías listas que no se conforman con mierdas. Y porque la Renata escribe lo que le sale, en plan frenético, a lo loco, como una tuitstar pero en sensata.

 Y después de este texto larguísimo, repleto de recomendaciones magníficas y estrellas que no son de este mundo -pinchen en los enlaces y síganles si no lo hacen ya-, llego yo también como mi propio libro. Tranquilícense, seré breve:

Dos damas muy serias, de Jane Bowles
El libro favorito de Tennessee Williams tenía que ser también uno de mis imprescindibles. Me acerqué a Dos damas muy serias sin saber qué me iba a encontrar y también un tanto cauto por la horrible portada de la edición que guardo en casa. Prejuicios que cayeron en pedazos cuando comencé a leer. Jane Bowles solo escribió esta novela. Normal, no le hacía falta más.

Imagen inspirada en la campaña ‘Reading is sexy’ de la editorial Gallo Nero.

Un comentario el “25 recomendaciones literarias de 24 estrellas confusas

  1. peyreffite
    24/04/2016

    ¡Listaza! “Una barba para dos” es muy recomendable, La impaciencia del corazón es ❤ y, por encima de todo, Los papeles póstumos del Club Pickwick que me pareció M.A.R.A.V.I.L.L.A.

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Esta entrada fue publicada el 23/04/2016 por en Uncategorized.

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