EL HOMBRE CONFUSO

‘Tiene pinta de pasiva’

Quentin-Bruno-Homotography-Andy-Dyo-01

Me repito, sí. Pero es que la realidad me empuja a hacerlo. No soy yo, son ellos. Hace escasos minutos presenciaba una conversación en redes sociales en la que varias personas, hombres homosexuales en su mayoría, se intercambiaban gifs, esa horrible costumbre que ha invadido webs y medios porque, claro, ¿para qué contar las cosas si podemos entretener al lector con bobadas? La era de la compresión lectora terminó hace mucho. En fin, a lo que iba. En esta dicharachera conversación, los implicados opinaban sobre los sexies hombres musculados de los gifs con la pretendida autoridad que todos creemos tener -yo el primero-. A unos les parecían todos bien, otros pensaban que tenían poco músculo -abriría el melón de la obsesión con el físico, el gimnasio y los batidos de proteínas, pero tengo el día muy completo y no podría atender el revuelo-, y entonces, ha saltado la liebre. ‘Tiene pinta de pasiva‘, sentenciaba uno de los contertulios virtuales. ¿Pinta de pasiva? Allá vamos…

Ya escribí hace un tiempo, tanto aquí como en la revista Shangay, mi alegato a favor del ‘orgullo pasivo‘. Un texto y una reivindicación que ha vertebrado mucho de lo que ha aparecido en este blog desde entonces. Y no debería tener que volver a repetirme si, cada día, no se presentaran ante mis ojos flagrantes denigraciones en forma de comentario jocoso y entretenido. En el caso, claro, de que consideren que éste es un asunto divertido. Exactamente, ¿qué es tener pinta de pasiva? ¿Qué cualidades físicas o actitudes sirven para calificar a alguien de pasiva? ¿Qué juicio de valor viene adscrito cuando sentenciamos que alguien tiene pinta de pasiva? Entenderán que una agria sensación me recorra la boca del estómago cada vez que vuelvo a enfrentarme con el mismo asunto. Y no, no es un hilar demasiado fino, no es un tomarse las cosas a la tremenda. El poder del lenguaje es prácticamente infinito y hay comportamientos que deberíamos frenar o contener antes de terminar arrepintiéndonos. Echen un vistazo a su alrededor y reflexionen.

En el colectivo gay -qué miedo formar parte de algo llamado colectivo- hemos decidido guardarnos para nosotros los mismos tópicos y estereotipos que las mujeres llevan años denunciando y contraatacando. Hemos relegado a los que son penetrados a un escalón inferior. Les hemos dotado de las características con que la sociedad -machista por definición- ha construido el personaje femenino. Rasgos finos, sentimientos a flor de piel, poca convicción, escasa fuerza y emociones cambiantes. Hemos aplicado la misma dicotomía dependiendo de la posición en la que se mantengan relaciones sexuales, hasta el punto que son una constante las exclamaciones de sorpresa cuando alguien interpreta un rol que no es el esperado según su físico. ‘¡Pero si es pasivo!’. Como si para disfrutar de los placeres del sexo anal uno tuviese que tener una morfología determinada. Y a muchos les parecerá una broma, un guiño de complicidad entre miembros del mismo entorno, pero no se engañen. A los hombres heterosexuales también les parece una chorrada hablar de feminismo.

Me entristece comprobar como no hemos avanzado nada. Como un sector de la población que ha sufrido la discriminación en sus propias carnes, y que la sufre a diario -muchas veces de manos de los responsables políticos del país-, sea capaz de ejercer el mismo estigma con aparente naturalidad. Como se denigra, se margina y se discrimina con impunidad y se resta importancia cuando alguien da un golpe encima de la mesa. Todos deberíamos ser más conscientes de nuestras actuaciones y tratar de corregir aquello que no nos gustaría que nadie hiciese con nosotros. Preguntémonos cómo hemos llegado hasta aquí, por qué hemos vuelto a caer en los tópicos que antes combatíamos, qué nos ha faltado y qué nos sigue faltando. Busquemos el origen del problema. Solamente así podemos construir una sociedad mejor. Puede que todo esto les parezca una exageración. Puede que, total, tampoco sea para tanto. Ahora piensen en las agresiones que se producen cada fin de semana. Ahora, hablemos de pintas…

6 comentarios el “‘Tiene pinta de pasiva’

  1. iñaki Carretero
    05/04/2016

    Cuando hace años daba charlas en institutos (pocas di) me decían los chicos/as …¿pero tu eres gay? o cuando me decían compañeros de charla y activismo: “es que tu tienes pluma de camionero”… flipaba… pera aún mas flipaba cuando escuchaba con un idioma totalmente machista y heterosexual eso de “pasiva” y “activo” , femenino, masculino, coñazo, la polla…. entra la gente que follaba o amaba a personas de su mismo sexo y muchos eras activistas… activistas ¿de que?. Hemos ido para atras…..

  2. Fil0gelos
    06/04/2016

    no deja de ser la idea grecolatina de que el que “recibe” es menos. Es una pena que los gays le entremos al juego al machismo que tanto nos discrimina

  3. Juanitrus
    06/04/2016

    No es algo tan extraño. También hay mujeres machistas, obreros que votan al PP, gays que quieren lograr casarse por la iglesia, emigrantes en EEUU que votan a Trump, nacis en España con un tono de piel que los nacis alemanes no dudarían en apedrear, supuestos progres que censuran tu forma de vestir, cristianos que odian a los comunistas…

  4. Seba
    06/04/2016

    Fíjate si somos rancios que hasta pensamos en casarnos

  5. miguelito
    06/04/2016

    Este link me lo hizo llegar un compañero de estudios que es gay. Pensé que todos los homosexuales (tanto hombres como mujeres) mantenian relaciones sexuales sin distinguir quien “llevaba” y quien se dejaba “llevar”, puesto que como hombre hetero, simplemente gusto del sexo no importa si ella esta arriba, abajo, de lado, en cuatro patas, mientras sea placentero y ambos estemos de acuerdo no creo deba existir un descalificativo. En lo personal no siempre doy sexo oral aunque si me gusta recibirlo y es casi mandatorio, pero si ella no quiere la respeto igual y no la señalo por chupar o no. Me pareció interesante tu articulo y ahora conosco y entiendo un poco más, trataré de no juzgar a mi compañero en sus gustos sexuales.

  6. Juan Álvarez
    06/04/2016

    Lo del orgullo pasivo lo leí hace años en el libro Por el culo , de Sáez y Carrascosa. Lo recomiendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 05/04/2016 por en Uncategorized.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Archivos

Facebook

A %d blogueros les gusta esto: