EL HOMBRE CONFUSO

Tupés cardados y pectorales hinchados

Daniel-Homotography-David-Suarez-01

Estoy estéticamente aburrido. Reconozco que ya no puedo más. No soporto salir a la calle y cruzarme, una y otra vez, con el mismo prototipo de hombre. Me aburre la clonación que experimentamos, sobre todo, en el sector masculino de la población que entra dentro de la etiqueta de ‘joven’ -no seré yo el que delimite dónde termina la juventud y acabe echándome piedras en mi propio tejado-. También en el femenino, pero ahí, al menos, encuentro ciertas divergencias que me devuelven la esperanza. Una mínima y un tanto moribunda, pero esperanza al fin y al cabo. Recuerdo, con cierta nostalgia, los tiempos en los que cada uno podía aventurarse hacia rincones diferentes y me pregunto: ¿qué hemos hecho mal para acabar en este punto? Ojalá tuviese la respuestas, pero, por el momento, me tengo que conformar con la pregunta.

No puedo ya más con los tupés cuidadosamente salvajes con su correspondiente rasurado en las sienes. No puedo ya más con las camisas abrochadas hasta el último botón del cuello. No puedo ya más con los pitillo hiperajustados de cintura baja. No puedo ya más con los tobillos al aire y los calcetines de tiro corto. No puedo ya más con las zapatillas avejentadas. No puedo ya más con las parkas que terminan en punta por la espalda. No puedo ya más con chaquetitas cortas de polipiel siempre semiabrochadas. No puedo ya más con las barbas mal perfiladas a la alturas del cuello -atención, la papada-. No puedo ya más con el mismo bícep y el mismo pectoral hinchado. No puedo ya más con la dictadura de las tiendas low cost. No puedo ya más con casi nada de lo que me encuentro a diario. Y, lo peor de todo, es que el problema lo tengo yo, no los que caen en la marmita del conformismo.

Sí, sé que rápidamente los afectados -todos aquellos que pasan minutos peinándose el tupé delante del espejo cada mañana y despeinándoselo a lo largo del resto de la jornada- enarborlarán la bandera de la libertad y del ‘eso no es más que envidia’. La excusa que todo lo puede en este bananerismo en el que nos movemos. Pero viven muy equivocados. Me sorprende encontrarme tantos clones en redes sociales y observar el éxito y los piropos que despiertan por el simple hecho de haberse unido a la norma. Sí, tal cual. No es que sean más atractivos o menos, no es que tengan mejor o peor gracia a la hora de fotografiarse, es que, simplemente, siguen los códigos que deben seguirse en el momento actual y eso es ya más que suficiente. ‘Como ha ocurrido siempre’, escucho así a lo lejos. Y sí. Pero no. Piensen en sus épocas de instituto y recuerden sus estilismos y los de sus compañeros de clase. Ahora, acudan a la puerta de un instituto y observen. Clones. Uno detrás del otro.

La tiranía de la ropa asequible -esa que tiene detrás el sufrimiento de mucha gente- ha impregnado tanto la sociedad que ya no pensamos en nada más. Hacemos lo que se nos dice que debemos hacer y lo hacemos con tranquilidad y pasotismo. Vamos a la peluquería, nos atusan el tupé y nos rapan los lados y subimos una fotografía a twitter con un recurrente ‘estrenando peinado’. ¡Pero si es el mismo que lleva, literalmente, todo el mundo! Da igual. Ahora nos vemos guapos -e integrados en el mercado- y recibimos varios ‘¡guapo!’ en cuestión de segundos. Todo funciona bien. El sistema se sustenta. A mí, claro, tan solo me produce tristeza, pero ya saben que yo soy un hombre confuso. Y los hombres confusos no casamos bien con la realidad.

En la imagen, Daniel Sisniega fotografiado por David Suárez.

3 comentarios el “Tupés cardados y pectorales hinchados

  1. Daniel
    08/03/2016

    Pues yo no se en que ciudad vives, pero yo desde luego yo no veo eso todos los días. Y por cierto, yo voy así. Básicamente porque me sale de los cojones y me veo atractivo. No todo el mundo tiene el pelo necesario para hacerse un tupé, o un cuerpo en el que las ropas que describes encajen. No se como eres físicamente, pero percibo cierto atisbo de envidia en tus palabras. Tu estarás harto de los prototipos, yo estoy harto de los que criticáis esto intentando quedar de superiores. Un saludo majo.

    • Deniel
      08/03/2016

      Ahí va el comentario de “eso es envidia”. No les da para más, al igual que su cerebro tan limitado que sólo les da para seguir la norma porque lo contrario requiere pensar y eso les es muy complicado…..ufffff

  2. Felipe Díaz-Simons
    09/03/2016

    ¿Atisbo de envidia en su palabras? Yo diría que es todo lo contrario. Y no se puede expresar mejor (bueno, eso es marca de la casa… ¿O tampoco?).

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Esta entrada fue publicada el 07/03/2016 por en Uncategorized.

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