EL HOMBRE CONFUSO

Bisexualidad para confusos

001 Paco León (Paraíso 02)

Un día cualquiera de 2016. El frío ha llegado a gran parte de la península, los políticos se dedican a todo menos a hacer un poco de caso a lo que les han dicho sus votantes -ya saben, ‘lo que las urnas nos negaron lo hemos arreglado en las negociaciones’- y en la casa de Guadalix de la Sierra un expresentador de éxito se quema a lo bonzo delante de unas pocas cámaras. El futuro, como ven, está entre nosotros -pobres pensadores distópicos-. Entonces, una promoción de un programa nos enseña como un actor le cuenta a un presentador que cuando conoció a su última pareja, una mujer, tenía otra, un hombre, y lo hace como narra uno su propia vida, con naturalidad. Rápidamente, el citado fragmento corre de muro en muro, de timeline en timeline, despertando la curiosidad y el interés y termina en portada de webs, revistas y periódicos de forma destacada. Llegan los comentarios, las etiquetas, las críticas y la bilis vomitada. Y todo, sí, por el amor.

El protagonista de la historia, ya saben, es el actor Paco León y el fragmento forma parte de su paso por el programa de Bertín Osborne, ese remanso de paz televisiva donde se puede ser machista sin que nadie se atreva ni a abrir la boca. De las varias horas de grabación, ha sido esta ‘confesión’ la que ha golpeado el intelecto de los responsables de Televisión Española -señalo a la cota superior en un alarde de buscar una aprobación final, que las susceptibilidades son altas y espero pronto las correcciones que me indiquen que no fue una decisión de fulano sino de mengano-, que han visto un caramelo dulce y pringoso con el que atraer la atención hacia la recta final de su formato estrella. Un actor de éxito, con gran presencia mediática, con expareja conocida y con una hija, que reconoce que ha mantenido relaciones sexuales -y sentimentales, pero eso interesa menos- con otro hombre. ¡Acabáramos!

La potente máquina heteropatriarcal se ha puesto rápidamente en funcionamiento y ha descargado toda su artillería. Por las mentes de gran parte de los potenciales espectadores y de muchos de los usuarios de redes sociales pasan las preguntas que han tejido los años de falta de educación. ‘¿Haría de hombre o de mujer en la relación? ¿Habrá dejado que se la metan?’. Los artículos utilizan denominaciones erróneas sin saber, o peor, sabiendo demasiado. Se incide en la desinformación, se fomentan estereotipos y se pierde la oportunidad de aclarar, de formar, de visibilizar. Se busca el click fácil, el mismo que tan solo se preocupa por el titular y la fotografía ilustrativa. El mismo que se ejerce desde los organismos públicos. El mismo que buscan los partidos en sus negociaciones. El que ha conseguido que lleguemos a este nivel en 2016. Y yo, la verdad, siendo vergüenza.

Me apena ver como personas a las que tengo por formadas, que han sufrido en sus propias carnes lo que significa no seguir el patrón establecido, que han sabido hacer de su existencia una revindicación, caen en los mismos errores que aquellos a los que señalan diariamente con el dedo. Veo como la bisexualidad sigue siendo considerada como una quimera, un estado de confusión, una negación ante lo que de verdad se es -eso que saben los demás pero no uno mismo, claro-. Veo el morbo que provoca que un personaje conocido hable de su orientación sexual en televisión cuando ésta se sale de lo que se espera de él. Veo como pasan los años, cambian las leyes, evolucionan las generaciones y como la realidad continua tan ajena como siempre. Y es todo responsabilidad nuestra. Todos somos culpables en este asunto.

Hemos desarrollado una tolerancia extrema hacia lo que no nos toca de forma directa, hacia lo que no interfiere en nuestras rutinas diarias. Participamos en el juego social aún sabiendo que no deberíamos hacerlo y no nos importa. Aceptamos que se nos castigue, se nos ningunee, se nos desplace y aplaudimos a los que lo hacen y les mostramos nuestro apoyo. Somos incapaces, repito, incapaces, de hacer valer nuestras causas y ponerlas sobre la palestra. Dejamos que sean los demás los que nos manipulan a través del lenguaje, repetimos sus expresiones, nos autoconvencemos de sus opiniones y las hacemos tan nuestras como si las hubiésemos pensado. Y mientras tanto, aquí estamos, en 2016 y sin entender que cada uno puede hacer lo que le apetezca con su sexualidad, sin comprender que lo que no nos gusta a nosotros le puede gustar a alguien, sin aprender que la libertad no es eso que solo se aplica en una dirección, la nuestra.

Si la aparición de Paco León en prime time, en un entorno tan hostil a la realidad social como la actual Televisión Española sirve para que alguien, una persona, se replantee sus patrones y admita su perjuicios, ya habremos conseguido algo. Si la aparición de un bebé en el congreso sirve para que, durante tres días, en España se hable más de conciliación, del papel de las madres y de los padres, de lo que cuesta y deja de costar, bienvenido sea ese bebé. No será el lugar, no serán las formas, posiblemente no sea ni la intención, pero estamos muy acostumbrados a hablar de lo que se quiere que hablemos y a callar lo que no interesa que se nombre. Así funcionamos en España, ese país que dice querer ser Dinamarca sin haberse preocupado nunca en saber qué ocurre más allá de sus fronteras. Ojalá llegue alguien capaz de cambiarlo. Ojalá, en algún momento, alguien se dé cuenta de algo.

Portada de la revista Paraíso.

2 comentarios el “Bisexualidad para confusos

  1. mi
    19/01/2016

    Muy acertado comentario. Tengo que decir que desconocía que Paco León hubiese hecho estas afirmaciones y que la televisión la utilizase para promocionar el programa y querer tener más espectadores.
    El sexo vende y si es hablado por un personaje conocido y sale de lo habitual, pues todavía más.
    Nos guste o no nos guste es así y eso nos permite darnos cuenta que el hablar de nuestras parejas hombres todavía sigue escandalizando.
    Formo parte del Mallorca Gay Men’s Chorus y por tener un espectáculo en elque vamos con toga de monja, para cantar tres canciones, se nos ha venido encima toda la facción más ultra católica y facha de nuestra sociedad.
    Queremos vivir en normalidad, pero todavía falta mucho por hacer.
    Enhorabuena por este escrito y gracias por permitirme comentar.
    Gràcies .

  2. Fil0gelos
    03/02/2016

    coíncido totalmente con tu entrada. Me da cierta rabia que estas “comunicaciones” (que la verdad, es su vida privada) siempre se hagan con fines publicitarios, más cuando la bisexualidad es algo a lo que nuestra sociedad se resiste por más que lo expliques por activa o por pasiva en masculino o en femenino, nunca mejor dicho.

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Esta entrada fue publicada el 19/01/2016 por en Uncategorized.

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