EL HOMBRE CONFUSO

Mi cuerpo dice quiero (pero mi alma tiene miedo)

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Hablaba hace unos días del miedo. El externo, el que se nos quiere imponer, el que se transmite por el aire y las ondas, por las conversaciones de la calle, en la cola de la frutería y en el turno de la charcutería del supermercado. El miedo que no puedes controlar porque ni está en tu mano, ni nadie quiere que lo esté. Pero no es el único miedo, claro. También está el interno. El que aparece cuando nadie se lo espera y sin ninguna causa aparente. El miedo que nos autogeneramos aún sin querer y que nos paraliza el cuerpo. Ese que se empeña en debilitarnos y hacernos creer lo que no es. Seguro que están familiarizados con él. Ocurre constantemente y nos lleva a comportarnos de forma temerosa, asustadiza, como si fuésemos un personaje de Jane Austen, como si el romanticismo se hubiese instalado en nuestro interior y no pudiésemos montar a caballo para espantarlo. Ya saben de lo que hablo.

Me sorprende y fascina cómo la mente es capaz de imponerse al cuerpo, cómo consigue que todo nos de vueltas aunque nada de eso esté ocurriendo. No se asusten, no voy a ofrecerles un tratado de psiquiatría, más que nada porque ni sé de lo que hablo, ni me veo con humor de hacerlo a comienzos de semana -y menos con este fresco que nos rodea-. Mi cabeza dijo hace cosa de una semana que debía frenar y lo hizo de forma contundente. El confuso que todos llevamos dentro se apoderó de mi ritmo de vida y me indicó que ya estaba bien. Y sabedor de que no pensaba hacerle caso, decidió manifestarse de forma física. Ahí apareció el miedo. Uno inexistente que noté muy cercano. Uno sin origen ni futuro que se dedicó a lamerme la nuca cada vez que vio mis fuerzas flaquear. Podría haber sido mucho peor, lo sé -todos lo sabemos-, pero también mucho mejor. Demasiado tiempo acelerando para frenar en seco sin consecuencias. Pero frenen, hagan el favor, frenen.

La vuelta, como ven, ha sido tranquila. En el camino dejo la lectura de ‘Fácil‘, de Luis Antonio de Villena, una novela corta que ha hecho que me rinda a los pies del escritor, y eso que nunca había leído nada suyo -todavía me estoy lamentando-. La vida de un chapero contada en forma de conversación con un escritor. Una visión de la prostitución masculina, de las decisiones que nadie toma, de la vida de los que creemos que están peor que nosotros, de la ausencia de prejuicios, del sexo, de la juventud. Tanta perfección estilística y literaria que dan ganas de llorar de impotencia. Debería ponerme a escribir. Debería dejarme de excusas y ponerme a escribir. Debería actualizar más este blog. Debería retomar las tareas de cara al próximo aniversario. Debería organizar mi tiempo y conciliar. Y concretar. Y conversar. Y condensar. Y concluir, sobre todo, concluir. No se vayan lejos que vuelvo pronto. Prometido.

Un comentario el “Mi cuerpo dice quiero (pero mi alma tiene miedo)

  1. Ángel Pop
    23/11/2015

    Fácil es tremenda. Me encantó

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Esta entrada fue publicada el 23/11/2015 por en Uncategorized.

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