EL HOMBRE CONFUSO

El verano rima con…

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Si hay un placer máximo -¿vale?- en verano es hacer lo que a uno le apetezca. El calor achicharrante y la necesidad de vivir al aire libre hacen que nadie consulte nada en internet. Las visitas caen en picado, los textos pasan desapercibidos y todo se rodea de un sopor que solo invita a echarse una siesta de las de sudar -como si se pudiese hacer otra cosa-. Este oasis de libertad, de abrir la boca sin que nadie te la tape, supone el momento cumbre para los que vivimos en el ostracismo, para los que fuimos más felices -o, al menos, de otra forma- antes de la existencia de las redes sociales. Sí, hemos conocido a gente estupenda y hemos encontrado trabajos con los que poder subsistir, pero, ¿es necesario que todo el mundo opine de todo en cada instante? Hace unos días leía estupefacto la contraportada de una novela -de un bestseller- con opiniones de ‘un usuario de twitter’ y de ‘un usuario de amazon’. ¿Y a mí qué me importará lo que digan estos usuarios, además, sin nombre? Entre eso y contarlo todo acompañado de gifs, porque, ya saben, somos tan lerdos que necesitamos distraernos cada tres líneas, me tienen acobardado. Los percances de ser un ser virtual, supongo.

Aunque parezca mentira, no venía yo a quejarme -la cabra, que siempre acaba tirando-, sino a comentarles mis planes en estos escasos días de vacaciones -¿alguien ha dicho vacaciones?- que he decidido tomarme a costa de no ingresar un euro en mis tristes cuentas. No esperen viajes alrededor del mundo, ni festivales de música -¡muerte a los festivales!-, ni nada que se le parezca. La necesidad de presumir no entra en mis códigos de conducta. Dejen de contarlo y háganlo. Descubrirán el placer del secreto y los demás lo agradeceremos. ¿Quieren saber en qué pienso invertir estos días que se abren a mis pies? Pues seguramente no, pero de ser así es tan fácil como saltar a tumblr, donde hay mucho porno y muy jugoso. Ahora, que con este calor… Ustedes mismos. El destino, como siempre, está en sus manos. Actúen a conciencia y nunca se equivocarán. Nunca. Se lo garantizo.

El verano es para los clásicos. Mi actividad principal en las próximas horas pasa por leer. Mucho, sí. Al aire libre, sí. Mientras posan sus traseros sin bañador en una playa abarrotada de gente y tratan de buscar el ángulo perfecto para que parezca que no hay nadie y poder sacar pecho en instagram, yo estaré leyendo. El verano es para las grandes novelas de la historia, esas que dicen haber leído pero de las que no han tocado ni una página. En cuanto termine la que tengo entre manos –Dos damas muy serias, por si alguien se lo pregunta-, pienso adentrarme en los misterios de la Francia del siglo XIX. Y si no saben qué hacer, acudan a los rusos. Sientan en carne propia la grandeza de un país ahora mismo destrozado por los delirios de su clase política. Y piensen en España, no sea que luego se equivoquen en sus votaciones.

Vuelve conmigo a Italia. Nada huele más a verano que un giallo. Noches de ventanas abiertas, ciudad en calma y gritos femeninos desde la televisión. Misteriosos y armónicos asesinatos, siempre de mujeres, las pobres, a manos de atormentados asesinos con sombrero y música de Morricone. La estética que consiguieron los italianos durante la década de los 70 todavía no ha podido superarse. Adéntrense en el mundo giallo -si necesitan un experto pasen por el blog del Dr. Insermini, él sí sabe- y déjense tentar por títulos tan maravillosos como Sei donne per l’assassinoL’uccello dalle piume di cristalloUna lucertola con la pelle di donna. Ay, ¿no les entran unas ganas irrefrenables de dejarlo todo y marcharse a vivir a Italia?

Escriban, si tienen tiempo. Me había propuesto alejarme del teclado por unos días y aquí me tienen, actualizando en mi primera mañana de asueto. Esto debe ser entrega y lo demás bobadas, ¿no creen? Me encantaría pasar los días encerrado en una fría cabaña, sin conexión wifi, sin 3G, sin nada que pudiese entorpecer mi rutina y escribir sin parar. Tengo tanto por hacer y revisar que no sé ni por donde empezar. Bueno, sí, por aquello que me propuse dejar listo para final de verano y que debo hacerlo sí o sí -no pienso decirles lo que es, pero lo verán, lo verán-. Pasar los días produciendo texto tras texto ha hecho que abandone mi afán por entregarme a la ficción. Vivir o escribir. Parece que es ahora mi disyuntiva. Y miren que lo pedí en ocasiones. Vayan con cuidado con lo que desean, no sea que termine cumpliéndose y no sepan a lo que van a enfrentarse.

Desempolven los tratamientos de belleza. Cuídense la barba, pónganle mimo y cariño, aplíquense cremas y aceites, desenrédense la melena si tienen la suerte de tenerla, saquen la hidratante y embadúrnense, rásquense el bolsillo y cómprense un serum de los de verdad, confíen en el arte de la pedicura antes de volver a ponerse las sandalias. Aprovechen el relax para quitarse las bolsa de los ojos, para devolverle el brillo a la piel, para rejuvenecer gracias a los milagros de la estética. Ese es uno de mis principales objetivos durante los próximos días. Denme tiempo y me confundirán con la tercera hermana Collins. Tomen el sol con precaución, contrarresten los efectos del cloro y vuelvan a sus rutinas con un aspecto envidiable. Nada fomentará mejor esa cosquilleante sensación placentera de hundir en la miseria a sus compañeros de trabajo. Las pequeñas satisfacciones del proletariado.

Échenle una mano a Diana Aller en su estudio. Ayúdenle a saber cómo es follar con un veinteañero, un treintañero, un cuarentañero. Su perspectiva es heterosexual y tal vez va siendo el momento de tomarle el testigo y compararlo con el mundo marica. Cierren ventanas, pongan el aire acondicionado y entréguense al placer. Enciendan el ventilador y hagan el amor sintiéndose una estrella del pop. Rueden por el suelo, pónganse a cuatro patas, aprovechen la ergonomía de los muebles del hogar, corran a la ducha y continúen. Los que se empeñan en decir que follar en verano es mejor no conocen el calor húmedo. Puede que la excitación esté más a flor de piel, motivada, claro, por la poca ropa que vemos por la calle. Ahora, de ahí a freírse en su propio sudor hay un paso importante. Hagan lo que puedan, pero hagan.

Y échenle una mano a este pobre hombre confuso. ¿Este año no vamos a tener Lectores Nudistas? ¿No vamos a tener el clásico Sobrevivir al verano con…? Del segundo me encargaré yo, pero para el primero necesito su ayuda. ¿No sería un momento estupendo para quitarse la ropa y convertirse en una estrella confusa? Lo tienen en su mano y se hacen los remolones. Nada alegraría más mis vacaciones que contar con nuevos y flamantes candidatos. Si tienen ganas de exhibirse -lo hacen todos los días en la playa o piscina-, son fieles seguidores de esta página que es más suya que de nadie y tienen mano para la fotografía o un amable amigo fotógrafo -dejemos los selfies en el baño para los mensajes privados de instagram-, no lo duden. Escríbanme. Venga. Están a tiempo.

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Esta entrada fue publicada el 02/08/2015 por en Uncategorized.

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