EL HOMBRE CONFUSO

Sí a la dignidad. Sí al matojo salvaje

tumblr-mfc-igiwz-qami-to-shirtless-1699058071

Sin pretenderlo, pero tampoco sin evitarlo, este blog se ha convertido en un gran escaparate masculino. Desde estilo hasta iconos o sexo, pasando por reivindicaciones muy confusas y que deberían tener a la gente ya en la calle. De ahí que lo lógico sería que dedicara esta nueva actualización a luchar contra esto. Sí, una conocida marca de cuchillas y productos para el afeitado ha decidido regalarnos una ‘podadora de penes‘ para que eliminemos todo rastro de vello corporal en aras del ‘placer y la higiene’. Esta categórica afirmación tan solo me hace pensar que los responsables del spot, que alardea de humor y buenrollismo, no han experimentado la sensación de la brisa acariciando su cuerpo y meciendo su vello, cosa que me entristece mucho por su propio placer -no quieran decirme cómo debo disfrutar, se lo agradecería enormemente-. Aunque peor me parece el fomento de la errónea idea de que el vello es sinónimo de suciedad. ¿Por qué no vemos las mismas consignas para la cabeza? ‘Rápate, es por higiene’. El vello, sea facial, sea corporal, no es el responsable de la acumulación de la suciedad. Si la persona no se ducha convenientemente o no sigue unos hábitos de higiene responsables, poco importará si tiene ‘su matojo podado o salvaje’. No confundamos. Hay personas limpias y sucias, independientemente de su barba. Dejemos de sembrar la duda, que ya está bien…

Pero no era de pelos precisamente de lo que venía a hablar. Hoy España ha amanecido mejor, ha respirado mejor y ha salido a la calle con una sonrisa. Nosotros, los ciudadanos, sí que nos hemos encargado de poner nuestro esfuerzo en eliminar la suciedad, que no estaba, precisamente, en nuestra entrepierna, sino en nuestras instituciones. La gente por fin ha despertado. No toda, claro, y no a la vez, pero ha abierto los ojos. Tan solo por eso deberíamos sentirnos satisfechos. Durante ya muchas décadas, un sentimiento de frustración se había adueñado de muchos. Veíamos como, una y otra vez, la mayoría de la sociedad otorgaba su confianza a aquellos que les daban la espalda a la primera de cambio. No es una cuestión de ideologías, ni de partidos, cada cual puede votar y creer a quien quiera, es una cuestión de dignidad. ¿Cómo es posible que se confíe la representación pública a los que están viviendo de saquear el erario público? ¿Cómo es posible que se vote al que no hace más que convertir la democracia en su propio negocio? Eso no son ideologías. Eso es pura y simple gilipollez.

Nadie pretende que uno deje de ser fiel a sus valores internos, por mucho que puedan diferir de los de su vecino. No va por ahí el camino, aunque nos hayan hecho creer que sí -se fomenta el odio, el rencor, porque ahí está la mayor maquinaria de la condición humana-. De lo que se habla ahora es de coherencia, de responsabilidad, de sentido común y de empatía. Simple y llanamente. Venga de un sitio, venga de otro o venga de dónde venga, ¡qué más da! Lo que no se puede seguir tolerando es que quien actúa de forma impune sienta, encima, que la ciudadanía le otorga su confianza, que los votantes le dan una palmadita en la espalda mientras va llenando sus bolsillos. ¿Cómo hemos dejado que esto pase? Todavía no hemos entendido que nada es para siempre, que si llega alguien que no nos gusta, se le puede mandar a su casa a los pocos años, que nadie se arruina por una mala decisión y que, al final, el acierto está en los pequeños detalles. En el mundo globalizado y capitalista en el que nos movemos, los márgenes de decisión son muy pocos, pero de nosotros dependerá decidir hacia dónde queremos escorarnos. Es tan fácil como eso.

Anoche millones de españoles se quedaron pegados a su televisor observando lo inimaginable. Estaba ocurriendo y lo estaba haciendo delante de nuestras narices. La sociedad había despertado. Por fin uno podía comenzar a sentirse orgulloso de sus compatriotas. Por fin se abría la puerta a un aire más amigable. Y no hablo de partidos, téngalo en cuenta. Cada uno hace lo que quiere como yo hago lo que me plazca. Son ustedes demasiado libres como para que alguien les aleccione. Hablo de felicidad. De salir a la calle sabiendo que el poder está en nuestras manos. De vencer a los que nos han estado torturando en nuestro nombre. De plantarles cara a los que han hecho de las ciudades su casa y de nuestro dinero su premio. Hoy, en España, se ha amanecido mejor. Y esa ya es la victoria. Ahora lean decenas de textos como éste, piensen que no es para tanto, que sus vidas no van a cambiar y dense cuenta del error que cometen. Ustedes, queridos lectores, pueden decidir hacia donde va su destino. ¿No les apetece uno repleto de luz?

Un comentario el “Sí a la dignidad. Sí al matojo salvaje

  1. Pingback: Sí al matojo salvaje

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 25/05/2015 por en Uncategorized.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Archivos

Facebook

A %d blogueros les gusta esto: