EL HOMBRE CONFUSO

¿Dónde están los hombres reales?

Jacek-Jelonek-Homotography-Joan-Crisol-1

Hoy vengo dispuesto a hacer una confesión. No va a ser sencillo, no va a ser fácil y no creo que consiga argumentarlo de la mejor forma posible para ser entendido, pero cuando algo te quema por dentro -como a Úrsula Corberó en Física o química– tienes que dejarlo salir antes de que termine acabando contigo. Es así de cruel. Llevo varios días reflexionando acerca de una cuestión que leí en uno de estos artículos de opinión que buscan el aplauso fácil y la algarabía rápida. Uno de esos en los que se utilizan demasiadas negritas y demasiadas frases grandilocuentes, que no hacen más que evidenciar las ganas de mirar por encima del hombro que tenemos todos y que tan solo algunos pueden ejercer desde sus remuneradas tribunas. Y es que, si algo hemos aprendido a lo largo de estos años es que todos sabemos lo que está bien y lo que está mal y nos encargamos de recordarlo a través de las redes sociales. Eso implicaría, claro, que nuestro comportamiento sea intachable y que seguimos una férrea disciplina moral autoimpuesta que nos capacita para juzgar a los demás según los patrones que nosotros hemos creado. Evidentemente no es así, pero, total, ¿quién se va a quejar? Ésta es la televisión buena y ésta es la mala, éste es el periodismo bueno y éste es el malo, ésta es la literatura buena y ésta es la mala. ¿Quién lo ha decidido? Pues yo, que para algo cree un usuario y una contraseña una mañana después de masturbarme. En fin, que me pierdo…

Como les venía diciendo, vengo dispuesto a bajarme los pantalones y entregarme a ustedes en cuerpo y alma. Sé que les oculto mucha información, que dejo que sea su imaginación la que cree una imagen de este hombre confuso que tantas ¿alegrías? les ha dado desde hace poco más de nueve años y eso tiene un precio. Ustedes, que no son tontos, se imaginan a una especie de Adonis escribiendo estas líneas y se regodean de gusto. Hacen bien, yo haría lo mismo. Pero esa imagen no es real. Ustedes lo saben, yo lo sé. Y de eso he venido a hablar hoy, de hombres reales. Llevo varios días con la necesidad de confesarles que tengo tripa. Sí, tripa, tri-pa. Eso que se les forma a los hombres que llevan una vida sedentaria y no han sido bendecidos con la genética magnífica de la estrellas de Hollywood. Imagino que están buscando las sales por casa para evitar desmayos inoportunos, pero no se lleven las manos a la cabeza tan rápido. La tripa, como todo en la vida, es una cuestión de decisión personal. Se puede tener, se puede no tener, se puede exagerar, se puede ocultar y sí, se puede vivir con ello. Incluso ustedes podrían, tan solo tienen que probarlo.

Estoy cansado, cansadísimo, de la tiranía que obliga a los hombres reales a desaparecer del mapa virtual. No seré yo el que venga a decir, a estas alturas, que vivimos esclavizados bajo el yugo del gimnasio. Eso ya hace mucho que existe, aunque ahora ha llegado a proporciones impensables. Tan solo tienen que echar un vistazo a los grandes clásicos de los 90, como puede ser la magnífica Crueles intenciones, para darse cuenta que lo que antes nos parecía un ‘chulazo’ en toda regla -hablo de Ryan Phillippe-, hoy nos resulta un tirillas de los que no se atrevería a hacerse un selfie en instagram. Nos hemos vuelto locos con los entrenamientos, los músculos, las dietas ricas en proteínas y las morfologías físicas. Lo disfrazamos todo de salud y bienestar, cuando de esto tiene más bien poco. Acudir al gimnasio para moldear el cuerpo según los cánones estéticos que priman en una época determinada tan solo tiene un objetivo y es sexual. Queremos resultar atractivos para el grueso de la población -supongo que es cosa del código animal de la procreación- y sabemos que ese es el peaje que tenemos que pagar. Claro que luego nos sentiremos mejor, reduciremos enfermedades y podremos ponernos esa ropa que antes ni soñábamos, pero no nos confundamos. O mejor, no nos autoengañemos.

Me maravilla observa como yo mismo me sorprendo cuando encuentro un usuario de instagram que comparte una fotografía suya en la que no está convenientemente musculado. ¿A este extremo hemos llegado? Nos hemos acostumbrado tanto a un tipo de cuerpo que parece que no concebimos otro. Y no crean que los medios ayudan mucho. Mientras las mujeres tienen que luchar su propia batalla contra esa nueva moda de ‘mujeres reales’ que son de todo menos reales -ahora resulta que no utilizar una talla 28, sino una 38, es motivo de suficiente para erigirse como estandarte de las mujeres de la calle-, o de los paternalismo que implican terminarlo todo en diminutivo para parecer menos ofensivo -o utilizar términos extranjeros, que siempre quedan más elegantes y glamurosos-, los hombres también tenemos nuestro propio via crucis. ¿O es que nunca se han sentido presionados por sus amigos, conocidos, familiares y demás relaciones virtuales para conseguir unos abdominales de acero? ¡Pero si hasta los osos han dejado de ser osos para convertirse en ‘musclebears’!

Los hombres hemos gozado -y gozamos- de una comodidad a la que las mujeres no están acostumbradas. Nos hemos creído eso de que vivimos ajenos al paso del tiempo y las consecuencias de la edad, pues siempre seremos atractivos y deseables. Nada más irreal. Los que cumplan el patrón establecido lo serán. El resto quedaremos en el ostracismo, en el más decadente olvido. Consíganse un cuerpo musculado, con un vello profundo en el pecho y abdomen, pero lampiño en hombros, espalda y culo -todos sabemos jugar a la depilación-, peinen una sugerente cabellera, dejen que las canas se manifiesten pero con cuidado, luzcan pantorilla, paquete y culo respingón y el mundo será suyo. Y ya que lo tienen, aprovéchenlo, disfruten, hagan que los demás sean felices y considérense afortunados. Ustedes son los ‘hombres reales’. Esos que no se ven por la calle. Esos que podría pensarse que ni siquiera existen. Los demás… Pero, ¿acaso hay un ‘los demás?

En la imagen, Jacek Jelonek fotografiado por Joan Crisol.

11 comentarios el “¿Dónde están los hombres reales?

  1. YO
    16/04/2015

    Muuuuuy bien!!!!

    Bienvenidas las fotos de hombre “reales” en tu blog!!!! Habrán????

  2. Sergio
    16/04/2015

    Tengo tanto que decir sobre el mismo tema que no se ni por dónde empezar o si es suficiente para un comentario. Creo que escribiré una entrada, así no mancho a nadie con mi verborrea.

    Estoy de acuerdo contigo, parece que ser normal y corriente es lo raro, y lo común es ser un muñeco de plástico abultado hambriento de ego.

  3. peyreffite
    16/04/2015

    A mí me pirran los hombres reales. Será cosa de mi egocentrismo, oiga, pero es verdad. ¡Buen texto! ¡Viva la tripa!

  4. Carlos G. García
    17/04/2015

    Reblogueó esto en Navegando a la derivay comentado:
    Un post que creo que merece la pena leer sobre la obsesión que tenemos con eso de ser un chulazo digno de hacerse selfies en Instagram.

  5. Antonio Campoy
    17/04/2015

    Menos mal que todos sabemos que las redes sociales (en especial, Instagram) no son la vida real. O por lo menos lo sabíamos…

    Pero sí, es curioso como el ideal de belleza masculina se está hipermusculando con el tiempo. No hay actor de Hollywood que se precie que no tenga que tener un cuerpo de superhéroe, algo que antes era exclusivo de actores de cine de acción a lo Van Damme o personajes de culebrón…

  6. kaperucito
    17/04/2015

    No hay referencia a los penes ideales y los penes reales y la Falocracia imperante obsesiva por los pollones y que denostan a los penes normales y pequeños? 🙂

    • elhombreconfuso
      17/04/2015

      Eso requiere un texto independiente!

      • kaperucito
        17/04/2015

        Esperamos ansiosos 🙂

  7. Fran Barrera
    24/04/2015

    Hola! Buena entrada!!! Me recuerda a algo peor: las maricas musculosas que se forografian en parejita en instagram y especialmente cuando uno de ellos se ofende porque el otro (que suele estar mas cañon) tiene mas comments y likes… Que fauna… Pd: me da envidia que esten buenos pero no envidio la vejez que les esperara.. Pobriños
    Escribi hace un tiempo sobre ellos en mi blog. El artículo se llama “absurdigay yo?” Besos!!

  8. Como muy bien dice nuestra amiga H.Ema:ç
    “yo todavía prefiero que el hombre sea seguro de sí mismo, fuerte, que pueda protegerme. En cambio me encuentro con hombres débiles, que tienen tanto miedo al rechazo que no les importa quedarse solos toda la vida”

    Debiles??? Para nada. El tema esta en que los hombres ya nos hemos cansado de recibir desprecios por parte de las mujeres. Cada vez que entrabas a una mujer, ella te miraba por encima del hombro y no te daba ni tan siquiera la oportunidad de expresarte. Si no eres un tio buenorro y con mucha pasta y le entras por los ojos, estas acabado. El hombre ya se ha cansado de este tipo de comportamientos. Hoy dia hasta la mujer mas fea, va de diva por la vida. No es que seamos debiles, es que lo que NO SOMOS GILIPOLLAS. Ya que buscais tanta igualdad para otras muchas cosas porque no tomais de vez en cuando la iniciativa? porque por esa regla de tres tambien muchas mujeres prefieren quedarse toda la vida solas antes que dar el paso? Siempre buscais excusas diciendo que la sociedad habla mal de vosotras si entrais a un tio. Coño, tambien se dice de vosotras que sois muy lentas conduciendo y que vais pisando huevos y eso no os impide conducir….o que pasa? que para unas cosas si y para otras no? Esa ley del embudo ya se la tienen aprendida muchos hombres y estamos hasta los… de sufrir rechazos. Quien quiera peces, que se moje el culo.
    Vosotras sabeis que a nadie le gusta ser rechazado y por eso nunca dais el paso, porque sabeis que es algo vejatorio y humillante y es un MARRON, por eso no os conviene y siempre decis la labor de cazador tiene que ser del hombre.
    Ojala los hombres dejaran de entrar a las mujeres y se fuera la especie humana a la mierda. Asi os mojariais un poco tambien vosotras de vez en cuando??? Nosotros debiles???? y vosotras orgullosas y cobardes, que vuestro orgullo no os permite dar el paso y conocer a un hombre que realmente merezca la pena.

    Si no hubieseis despreciado tanto a los hombres, quizas aun nos quedarian ganas de tomar la iniciativa para conocer a una mujer. Hoy dia vas a conocer a una mujer y casi te denuncian por acoso…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 16/04/2015 por en Uncategorized.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Archivos

Facebook

A %d blogueros les gusta esto: