EL HOMBRE CONFUSO

Dos días, dos genios, dos pollas

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Jueves, 11 de abril, 1985

Vino alguien a la oficina y me habló del libro que había escrito Dotson Rader sobre Tennessee Williams. Mandé a Michael Walsh a comprarlo (18,75$). En el libro salían un montón de cosas inventadas, como que Edie se la estaba chupando a un tío y a la vez le comía el coño a una tía. Y eso es totalmente falso. Luego contaba que Tennessee estaba enamorado de Joe Dallesandro y que cuando Joe fue a verle, Tennessee hizo como que se desmayaba para caer en sus brazos. Dios, siempre he pensado que Dotson Rader era de la CIA. Es una sabandija. Y ahora ha dejado a los Carter para pasear a Par Lawford. En el 69, cuando le conocimos, se llevó Blowjob a Columbia para proyectarla diciéndonos que estudiaba allí. Pero parecía demasiado mayor para ser un estudiante y eso me hizo sospechar.

 Vino Lidija a la oficina y yo estaba un poco fuera de forma después de dos semanas en California.

En la puerta de al lado hay un radiólogo. Se acaba de comprar un aparato de un millón de dólares y para instalarlo tienen que tirar una pared. Me pregunto si me llegarán las radiaciones porque tenemos la misma calefacción por aire. Todo el mundo dice que esas máquinas están hechas “a toda prueba”. Seguro. Y por la embajada polaca que está en la puerta de al lado piden ahora 4 millones de dólares. Supongo que tendríamos que haberla comprado cuando pedían 1,3 millones.

Tuve que irme temprano. Fui en taxi al Radio City Music Hall (6$). A nuestro lado estaba sentado el tipo que ha escrito el libro sobre Liberace y dice que Liberace estaba realmente enamorado de ese chófer al que han entrevistado los de National Enquirer, Scott Thorsen. Estaba muy enamorado de él. Ahora tiene oro chófer. La obra era magnífica. Una capa de pedrería que hacía brillar a los actores. Montones de chistes gays y obscenidades. Un montón de niñitos, sus protegidos, tocaban el piano en los descansos. A los chicos les presentaba como “mi querido amiguito, mi queridísimo amiguito…”, pero no hacía lo mismo con las chicas. Proyectaba una película de sus dedos y hablaba de cada uno de los anillos que llevaba.

Andy Warhol, Diarios.

2

Sábado, 11 de abril, 2015

Me despierto con la necesidad de comprar un par de plantas para el salón. No es que tenga mucha mano, a juzgar por el lamentable estado de las dos que tengo actualmente, pero le atribuyo la culpa al clima y los cambios de tiempo. Si yo mismo no puedo casi ni levantar los pies, ¿cómo van a hacerlo las plantas? Jacobo me manda un mensaje para decirme que ya ha vuelto de viaje. Ha estado en Nápoles para algo de una fábrica de pasta. Dice que es una mezcla entre Lisboa, Barcelona y alguna ciudad chunga del este de Europa y que por eso mola. Si él lo dice es que es verdad. Me recogen en coche para ir hasta el vivero. Por el camino comento la actuación de Anne Hathaway imitando a Miley Cyrus. Desde que enloqueció ha conseguido que le tenga más simpatía, aunque no le perdono lo de Catwoman. Y Michelle Pfeiffer seguro que tampoco.

Compro tres plantas (24€). Una palmera enorme, una como la que vi en los estudios de Stanley Sunday pero más pequeña y un cala de flores negras. Al llegar a casa descubro que la palmera es demasiado grande para el espacio que tenía pensado. A veces pienso que vivo en el ático de María José Cantudo. Trato de colocarla como sea y ahí la dejo. Total, siempre puedo podarla un poco para darle forma. Escucho a los vecinos discutir, una vez más, a gritos. ¿Esta familia nunca descansa? Además, tienen un grave problema de higiene. Se duchan constantemente y, aun así, no dejan de parecer terriblemente sucios. Algo les pasa. Suena el teléfono y es Santiago. Me cuenta que tiene la teoría de que Ortega Cano y Ana María Aldón se intercambian los papeles con cada permiso, así cada vez es uno el que entra en la cárcel. Eso, desde luego, explicaría el asunto del tinte.

Termino de ver Olive Kitteridge y me entran muchas ganas de leerme también la novela. Lástima que tenga tantos libros en cola.

Carles me ha enviado el libro que acaba de publicar. Es la versión literaría de su blog ‘No sin mi barba‘, con ilustraciones de Alfonso Casas. Juntos, posiblemente, son el tándem más erótico que he visto en los últimos tiempos. Le digo que nunca me manda nadie nada pero que voy a comprarme el libro igual y a regalarlo. Hay que contribuir económicamente al esfuerzo. Reviso los medios en los que escribo habitualmente y veo que hoy le ha tocado el turno al texto que hice sobre Abel Azcona. La cantidad de gente que mueve en las redes sociales es asombrosa. Tanto como muchos de sus proyectos. Deberíamos colaborar de alguna forma. Ya se me ocurrirá algo.

Leo unas declaraciones de James Deen alabando las bondades del rimming y desmitificando que se trate de una práctica únicamente para homosexuales. Este chico, sin duda, sabe de lo que habla.

El Hombre Confuso, Diarios.

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Esta entrada fue publicada el 11/04/2015 por en Uncategorized.

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