EL HOMBRE CONFUSO

#LosHombresDeLos70

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Hace pocos días me aventuré a etiquetar una imagen en mi instagram -que también es el suyo, no lo duden- con varios hashtags, como hacen los usuarios que están preparados para la vida moderna. Debo reconocer que lo hice como mero experimento sociológico, ya que no entiendo la necesidad de buscar un acceso más sencillo a las chorradas que todos compartimos en las redes sociales. Entiendo el esfuerzo cuando se trata de un producto que hemos creado, una obra que hemos escrito o un imagen de la que pretendemos sacar un provecho, ya sea económico o de mera reputación profesional. Comprendo que, en esos casos, cuantos más visitantes acudan, mejor. Pero, ¿para qué quiero yo acumular ‘me gustas’ en imágenes que encuentro en mi buceo visual diario? Si a alguien le gusta la selección, que venga por su propio pie, y a alguien no le gusta, no voy a obligarle a verlo por haber escrito ‘#hairymen‘ sin pensarlo demasiado. Total, no vamos a jugar al equívoco cuando todos sabemos que los hashtags se utilizan para ampliar el mercado de las relaciones sexuales accesibles. Pensar lo contrario sería pura ilusión.

 Entre las etiquetas que decidí crear para mi imagen, que no es la que encabeza este post pero podría serlo, incluí #loshombresdelos70, en clara referencia al sexappeal innato que tenían aquellos sex symbols con barba, bigote y pechos hirsutos que poblaban las revistas de la década de los 70. Hombres que, a día de hoy, consiguen levantar más erecciones que cualquier vídeo de contenido sexual creado con la tecnología de nuestros iphones. Cuál fue mi sorpresa al darme cuenta de que nadie había utilizado esta etiqueta nunca. Pero no contento con eso, indagué en el resto de hashtags que había utilizado, encontrándome con el mismo resultado. ¿Tan mal lo hice? ¿O tan mal lo están haciendo el resto? De entrada, debería pensar que el error, claro, es mío y de mi poca pericia al utilizar estar simpáticas etiquetas clasificadoras, pero viendo el uso que de las mismas hacen los demás, tiendo a pensar, una vez más, que el problema es de los demás.

Me sorprende encontrar fotografías, selfies en muchos casos, etiquetados bajo el hashtag #cute. Y no es que los protagonistas del mismo no sean guapos o adorables, es que han sido ellos mismos los que han decidido bautizarse de esa forma. ¿Cuánto egocentrismo debe tener alguien para llamarse ‘guapo’? No tengo respuesta a esta pregunta. Pero lo mismo ocurre con los muy extendidos #bear, #bearofinstagram, #osos u #ososguapos. No seré yo, o al menos no en este momento, el que venga a realizar un tratado sobre culturas y cubculturas urbanas, estereotipos y evolución de los mismos, pero sí deberíamos tener en cuenta que aquello que llamamos ‘oso’ no lo es. Otra cosa es que, como seres humanos, necesitemos sentirnos partícipes de un grupo para poder funcionar en sociedad -ya saben, queremos ser diferentes pero siempre dentro de lo establecido-. Si la tiranía de los cuerpos de gimnasio nos impide formar parte de su grupo, como si de un instituto se tratase, nos adherimos a otro para sentirnos realizados. Antes fueron los ‘frikis’, palabra que ha perdido ya todo su significado, hoy son los ‘osos’. No es más que cuestión de evolución temporal.

Sirve esta sucesión inconexa de párrafos como declaración de intenciones. Pienso continuar con mi empeño de darle contenido a #loshombresdelos70 -de la misma forma que ya me empeñé en reivindicar la ausencia de recortes en el vello púbico como símbolo del erotismo bien entendido-. Me aburre pensar que tan solo las etiquetas ‘normativas’ tienen éxito entre los usuarios de instagram. Si quieren y les apetece, pueden unirse a mi causa. Siempre les recibo con los brazos abiertos, eso ya lo saben. ¿Creen que conseguirá calar en la sociedad virtual con tanta fuerza como las barbas? Tengan en cuenta que, por mucho que parezca que hemos vuelto a recuperar la estética de aquella década, no tiene nada que ver. Lo de hoy es impostura. Aquello era pura naturalidad.

2 comentarios el “#LosHombresDeLos70

  1. Joao Eduardo
    08/04/2015

    Gostei muito do teu texto, e a imagem é excelente.
    Parabéns,

    Abraço

  2. Max
    08/04/2015

    Adoro al hombre que encabeza tu post; no conozco su nombre, pero sí sus vídeos de Gold Rush Boys (creo que es el mismo,vaya). El porno vintage es uno de mis fetiches favoritos. Y creo que ahí es donde te equivocaste: el hashtag debería ser #HombresVintage; especificar la década es muy de cuando aún no convivían las almohadillas con las palabras.

    Me ha gustado mucho tu reflexión; cada vez me hago más adicto a tus escritos.

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Esta entrada fue publicada el 08/04/2015 por en Uncategorized.

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