EL HOMBRE CONFUSO

‘Looking’ o el origen de todos tus males

LOOKING2

La temporalidad nunca ha sido uno de mis fuertes. Hace poco más de una semana decidía aprovechar un resfriado salvaje que me impedía continuar con mi ritmo normal de vida para someterme, a mí mismo, a un experimento sociológico: ver ‘Looking‘. Tras haber leído muchas opiniones, tras haber asistido como mero espectador a debates encarnizados acerca de la calidad y/o precisión de la serie, tras haber visto como, una vez más, el mundo se separaba en dos grandes bloques, opté por formar mi propia opinión al respeto y traté de hacerlo siguiendo el mejor de los métodos científicos. La consecuencia, como ya todos saben, llegó en forma de cancelación de la serie y anuncio de un especial para cerrar todas las tramas abiertas. A esto le llamo yo puntería. En cuestión de pocas horas, las redes sociales, ese barómetro en el que hemos decidido medirnos cuando nos conviene, se llenaban de textos, opiniones y estados apoyando la opción de la cadena o bien criticándola con saña. ‘¿Para qué escribir este texto?’, me pregunté a mí mismo. ‘¿Qué tengo yo que decir al respecto?’. Pues seguramente nada, pero si hay algo que me aburre del momento actual es la necesidad de inmediatez para darle consistencia a las opiniones. Y algo a lo que nunca hemos prestado atención en este blog es, precisamente, la actualidad.

Llegué a ‘Looking‘ de la peor manera posible: con la expectativas demasiado altas. Esperaba encontrarme con una serie que abordara el universo gay desde una perspectiva distinta, que aportara algo a lo dicho anteriormente, que cumpliera con su misión principal, entretener, pero que lo hiciera de otra forma, con otras miras -una ficción no está hecha para contentarnos, así que no lo duden, el problema es nuestro-. Y, por supuesto, no fue eso lo que encontré. Si algo consigue ‘Looking’ es ser absolutamente hija de su tiempo. Cada uno de los personajes, cada uno de los planos, cada una de los gestos podría formar parte de esos instagrams que visitamos a diarios. Esos en los que están más preocupados por mostrar a sus amigos guapos que a los que de verdad les muestran su cariño, esos en los que se duerme sin dormir, se posa sin posar y se come sin comer. No importa si nos adentramos en una oficina de alta tecnología o visitamos un apartamento en un barrio marginal, todo es absolutamente perfecto, estéticamente impecable. Todos los personajes son guapos, están lo suficientemente musculados como para ser aceptados socialmente y siguen a rajatabla los cánones de la actualidad. Ni siquiera vemos depilaciones. Eso parece que se quedó en los 90. Y no es lo único.

Mi mayor decepción fue darme cuenta de que ‘Looking’ no era más que una revisitación de ‘Queer as folk‘ pero con un buen filtro Hudson. Y eso, tengan en cuenta que no tiene por qué ser malo. Simplemente no era lo que esperaba. Tras más de una década de evolución, confiaba en que la ficción también lo hubiese hecho. Pero no fue así. Acabé asistiendo a los mismos tópicos, a los mismos personajes y a las mismas historias, eso sí, protagonizadas por personajes sexualmente muy atractivos -¿cómo no va a gustar una serie donde todos sus participantes consiguen que se nos mojen los calzoncillos?-. El mayor problema de ‘Looking’ no es su tempo, perfectamente acorde con una historia costumbrista como la que está contando, ni su argumento poco imaginativo, algo que no hubiese casado con las historias de tres chicos cualquiera en una ciudad cualquiera. Esto no es ‘Breaking bad’, aquí no hay lugar para episodios con moscas. El problema de ‘Looking’ es que refleja una realidad que tenemos demasiado asumida, por mucho que no forme parte de nuestra cotidianidad -al menos no de la mía-. Ya sabemos que la vida en las grandes ciudades es así. Sabemos que se folla todo el rato, sabemos que, por mucho que se aspire a un amor imposible, la entrepierna acaba mandando, sabemos que los gays están preocupadísimos por el paso del tiempo y creen que cumplir 40 es la muerte sexual, sabemos que los gordos no gustan y que no son vistos como algo deseable a no ser que te dediques a la prostitución, pero, ¿y qué más?

‘Looking’ no ofrece más que una visión muy parcial de un segmento -importante- de la población homosexual masculina. Un segmento que evidencia todos los tópicos que se nos han achacado desde el inicio de los tiempos y que se regodea con los mismos. En la serie no vamos a ver nada que no veamos a diario en las redes sociales que nos rodean y, entiéndanme, me ofende tanto una cosa como la otra. Me preocupa que, a estas alturas, todavía sigamos anclados en los mismos clichés de siempre, que se muestre una imagen de los hombres homosexuales como criaturas incapaces de comprometerse, que tan solo buscan la aprobación de los demás, que se mueven por el único interés sexual y cuyas relaciones, sean personales, sean profesionales, terminan en un intercambio de fluidos como premio final. ‘Looking’ puede parecer una inofensiva dramedia para consumir durante la hora de la cena, y posiblemente así sea, pero para mí supone mucho más. ¿Cómo puede enfrentarse un telespectador que ha asistido a la maravilla que supone ‘Transparent‘ a una serie con hilos argumentales en los que se pronuncian frases como ‘me encantan los ex gordos porque creo que son más amables’? ¿Pero dónde hemos terminado?

Entiendo que los gays somos los más críticos con el contenido homosexual, como las mujeres lo son con los personajes femeninos o los transexuales con los personajes transexuales. No es más que la pura condición humana. Mientras cualquier heterosexual -sin demasiadas ganas de reflexión- seguramente no vea en ‘Looking’ nada más que una ficción, los que formamos parte de ese juego que se pretende retratar nos involucramos mucho más allá. Y ese esa es la intención de los creadores, no nos olvidemos. ‘Looking’ estaba llamada a ser vista con el corazón en una mano y la polla en otra. Esperaba remover nuestras conciencias amorosas a base de miradas y nuestras entrepiernas gracias a la presencia de actores muy deseables y muy desnudos. El problema es que, posiblemente, el público objetivo de la serie no se lo ha creído. Quienes pertenecen al segmento de población que refleja la ficción no se han sentido identificados con la misma y los que permanecen -permanecemos- ajenos a ella nos ha espantado a base de tópicos ya demasiado asentados. ‘Looking’ quería recoger ese público que vive a base de ‘me gustas’ en instagram y se ha dado cuenta de que, en movimiento, es todo mucho más difícil de disimular.

Antes de que se lancen con la boca abierta y el cuchillo afilado -si es que queda alguien que haya llegado hasta aquí-, tengan en cuenta que el problema es mío. Yo no le pido nada a una serie. Cada uno es libre de hacer y contar lo que le apetezca, como yo lo soy para actuar en consecuencia. Creo que todas, o casi todas, las críticas que se han vertido contra ‘Looking’ durante el día que se anunció su cancelación son absolutamente erróneas. Deberíamos analizarnos antes de saltar al argumento fácil. ‘En esta serie no pasa nada’, leí una y otra vez, mientras mi ser se revolvía. El mayor handicap de ‘Looking’ no es que no pase nada, sino que lo que pasa no debería estar pasando. Entiendo perfectamente que los fans se hayan quedado desolados ante la posibilidad de no saber qué les ocurrirá a sus personajes -pese a que, así, le ha dado un baño de permanencia que no hubiese tenido de no haber sido cancelada-. Aquí no estamos para juzgar a nadie, por mucho que pueda parecer lo contrario. Vivan ustedes sus aficiones con la cabeza bien alta, que nadie les diga lo contrario. Ahora, dejen que los demás también pensemos lo que mejor consideremos. Confíen en nuestro buen hacer. Tengan claro que, pese a no habernos tragado el juego que se nos proponía, se les quiere y mucho. Acabemos con los enfrentamientos virtuales a calzón quitado. Agotan, aburren y cansan. Casi tanto como sorprenderse al ver a una pareja gay que lleva más de dos años junta. La realidad, aunque crean que no, también va por otros sitios.

4 comentarios el “‘Looking’ o el origen de todos tus males

  1. João Eduardo
    30/03/2015

    Excelente Texto
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  2. Muy buen análisis y completamente de acuerdo. He visto la serie con la esperanza (y también con morbosa curiosidad, todo he de decirlo) de creer que podría tratarse de algo más que un retrato lleno de clichés de una sociedad con miedo a la monogamia por la falta de aceptación de uno mismo, pero mi gozo en un pozo de San Francisco.

  3. Dardo
    01/04/2015

    Yo dejé de ver la serie por culpa de tanto cliché, que me irritaba demasiado. ¿El problema? Cada vez estoy más convencido que los clichés han dejado de serlo para convertirse en realidad en la sociedad homosexual actual. Por mucho que me pese creoque infidelidad, falta de compromiso, superficialidad… Es lo que nos ha tocado vivir a los homosexuales en el año 2015. Espero que la cosa cambie.

  4. DaniB
    01/04/2015

    Gran reflexión. Felicidades.

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Esta entrada fue publicada el 30/03/2015 por en Uncategorized.

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