EL HOMBRE CONFUSO

El amor

Mia Farrow

Veinte flechas. Otro día que había conseguido batir su récord. Y eso que tan sólo había salido para comprar un par de cervezas y algo con lo que improvisar una cena que no tenía planeada. Hacía treinta minutos que había sonado el teléfono. Era él. Le proponía pasar la noche de San Valentín juntos. Total, ninguno de los dos tenía un plan mejor y para estar solo en casa. Eso le había dicho. Sabía que se había convertido en el último plato del comedor. Le dolía. Mucho. Pero aceptó. Hacía tiempo que había dejado la dignidad aparcada en el armario. Eso le habían dicho sus amigos. Te has vuelto demasiado exigente. Así no conseguirás nada. Diviértete. No querrás quedarte solo, ¿verdad? Solo. ¿Por qué cada día tenían que repetirle lo mismo? Adecentó un poco la casa. Sin mucho esmero. Total, solo venía a follar para no sentirse rechazado. Y lo sabía. Ambos lo sabían. Y a ninguno de los dos le importaba demasiado. O eso trataban de reflejar.

Salió a la calle. Hacía frío y no se había puesto ropa interior. Total, solo iba a la esquina a por algo de comer. No hacía falta arreglarse mucho. Entonces, notó un golpe fuerte en el pecho. No sangraba pero le dolía. Levantó los ojos y ahí estaba él. No el del teléfono. Otro él. Sintió como se le secaba la boca. El pulso se le aceleró. Las feromonas volaron hasta su pituitaria. El amor llamaba a su puerta. No le conocía de nada pero ya le quería. Hazme tuyo. Pídeme que me arrastre por la calle. Lo haré. Me gustará. Te gustará. Pero él ni le miró. Con el corazón roto continuó andando. De nuevo, otro golpe. Esta vez le había dolido menos. Volvió a levantar la vista y de nuevo, él. Uno distinto. Le sonaba haberle visto antes. De hecho ya le había querido. También le había olvidado. No quiso detenerse. Le esperaban las cervezas en el supermercado. Apresuró el pasó. Esquivó un par de flechas. Una le rozó el hombro. No podía permitírselo. No ahora. No otra vez.

Los escasos quinientos metros hasta la puerta del establecimiento se le hicieron eternos. Se enamoró seis veces. Cada hombre era distinto pero su amor era el mismo. Había hecho mal en no ponerse calzoncillos. No había forma de controlar su deseo. Quería poseerles. Quería ser suyo. Ellos ni le miraban. ¿Por qué las flechas tan sólo le apuntaban a él? Cada día sufría lo mismo. Había querido arrancarse el corazón. Así dejaré de sufrir. No lo había conseguido. Había querido ser fuerte. Destrozar las flechas con indiferencia. Tampoco lo había conseguido. El teléfono volvió a sonar. Era él. Que no se molestara en preparar nada. Pedirían unas pizzas o algo. No pensaba quedarse a cenar. Sexo y punto. Y no le importaba. O al menos, esto trataba de reflejar. Dio media vuelta y volvió a casa. Las flechas iban acumulándose en su pecho. Había empapado la camiseta de sudor. Dicen que el amor era eso. Sufrimiento. Alguien lo decidió así. Pero, ¿quién?

Se desnudó en el pasillo. Lanzó la ropa lejos. No quería ni verla. Allí estaría seguro. Viviría aislado. En una burbuja carente de amor. Construiría una coraza de metal a su medida. Se acomodaría a su peso. Haría ejercicio. Comería sano. Así podría vencerlo. Acabar con el amor de una vez por todas. El mundo se lo agradecería. El teléfono vibró. Era él. Tenía un rato libre. Estaba de camino. Total, para qué dejarlo para la noche si podían quedar ahora. Colgó. Recogió la ropa. Se puso los vaqueros. Se lavó los dientes y la cara. Escondió las flechas detrás de la cortina. Se sentó en el sofá a esperarle. A los cinco minutos, sonó el timbre. Abrió sin preguntar. Sabía que era él. Diviértete le habían dicho. Te quedarás solo le habían dicho. Y se lo había creído. Total, ¿para qué sirve el amor si, al final, nadie te devuelve la mirada? Llamaron a la puerta. Tres golpe. Fingió una sonrisa y se dispuso a abrir.

Un comentario el “El amor

  1. Miguelldn
    18/03/2015

    Probablemente uno de los mejores relatos cortos que he leído nunca, ¡oro puro! Me alegro de haber encontrado tu blog, ya soy un confeso hombre confuso 🙂

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Esta entrada fue publicada el 14/02/2015 por en Uncategorized.

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