EL HOMBRE CONFUSO

Y, de repente, soy la Farrah Fawcett de la televisión

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 Anoche sonaban las canciones de Hedwig and the Angry Inch mientras fuera llovía sin parar. La realidad, con un musical de fondo, parece mucho menos cruel. O eso es lo que algunos queremos pensar. Salimos a la calle creyendo que, en cualquier momento, empezará a sonar la música, los casuales transeúntes iniciarán una coreografía y todo formará parte de un sueño orquestado desde lo más hondo de nuestro corazón. Porque ahí es donde habitan los musicales. No esperen una lógica -de ser así, les garantizo que están muertos por dentro-, ni una explicación coherente. Tan sólo pónganse un poco de maquillaje, una buena peluca y créanse la Farrah Fawcett de su barrio. ¿Acaso tienen algo mejor que hacer? ¿Van a conformarse con ver la vida pasar mientras los demás protagonizan su propio musical? Pensaba que todavía tenían ganar de vivir…

El tiempo se detiene mientras Hedwig trata de recuperar el amor y las canciones de Tommy Gnosis. Aunque, finalmente, no sea más que una ilusión. Los días han pasado a convertirse en un espejismo, en un constante devenir en el que resulta imposible saber cuándo empieza y dónde termina cada uno, en una secuencia de parpadeos tan rápidos que generan una ligera sensación de náusea en la boca del estómago. ¿Recuerdan los veranos eternos de su tardía infancia, aquellos meses estivales en los que no pasaba nada y, a la vez, ocurría todo? Tres meses de sol, calor y pajas que conseguían despertar el deseo de volver a la rutina -cuando la rutina todavía desprendía un sorprende aroma a inocencia-. Ahora el tiempo se escapa. Sin darnos cuenta es viernes, cuando menos te lo esperas llega el frío y un par de semanas después vuelve a ser verano. Te miras al espejo y descubres canas en la barba, bolsas en los ojos y un poso de tristeza en la mirada. Un poso que nunca desaparecerá. Tan sólo irá mutando hacia una mueca burlona y desafiante. Esa mueca que evidencia que el tiempo ya no tiene ningún efecto, que hemos ganado la batalla y que, a partir de ese momento, podemos hacer lo que queramos.

Pero no pensaba yo entristecerles en modo alguno. Mi objetivo inicial era abrir una especie de diario costumbrista en el que relatar como Jon Gómez de la Peña se ha convertido en el hombre del momento, como los chicos de Hosoi han conseguido darle una vuelta a sus creaciones textiles, convirtiendo la carne en arte -y la delgadez en erotismo-, como la editorial Dos Bigotes ha decidido apostar por el papel cuando parece un suicidio y como han acertado de pleno, como Roberto Enríquez -la diva que ustedes conocen como Bob Pop- ha abierto un diario ajeno que consigue ponerme los pelos como escarpias con cada entrada, como Fernando Bside me ha incluido en una lista de personas interesantes, sin ser yo ni uno ni, desde luego, lo otro, como me siguen gustando cada uno de los diseños de Andrés Gallardo, como el blog del Dr. Insermini -y sus fanzines- es lo mejor que pueden leer y observar en cuanto a cine se refiere y como el mundo virtual nos ofrece tantas cosas que somos incapaces de recordarlas todas.

¿Son de los que piensan que los demás aprovechan mejor los días de lo que ustedes podrán hacerlo nunca? El tiempo, como la justicia, no es más que una consecuencia de la apreciación propia, una fantasía que construimos a partir de lo que creemos que es la realidad, algo tan intangible como Jake Gyllenhaal, al que pueden ver sumergiéndose en el agua un poco más arriba. ¿Alguna vez se lo hubiesen imaginado protagonizando una entrada de este diario? Yo tampoco. Aprovechen lo poco que queda del domingo, queridos lectores confusos. Lean, hablen, amen, coman y, si pueden, háganlo todo a la vez. Serán los más afortunados del mundo.

3 comentarios el “Y, de repente, soy la Farrah Fawcett de la televisión

  1. Iñigo
    01/12/2014

    Reblogueó esto en Retazos del Mundo +y comentado:
    Lean, hablen, amen, coman y, si pueden, háganlo todo a la vez.

  2. Pingback: Y, de repente, soy la Farrah Fawcett de la televisión | Retazos del Mundo +

  3. Fernando Bside
    01/12/2014

    Yo creo que usted aprovecha el tiempo, y nos hace disfrutar a los demás. Lo bueno de los musicales es que se pueden hacer crossovers, y es muy divertido esa combinación.

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Esta entrada fue publicada el 30/11/2014 por en Uncategorized.

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