EL HOMBRE CONFUSO

20 planes confusos para no morir en verano

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Arena y sol, y el mar azul, contigo yo, conmigo tú… Pues sí, queridos lectores, ha llegado el verano en todo su esplendor, aunque la mayoría de los habitantes del mundo confuso no nos hayamos enterado. ¿Qué tiene de maravilloso el sudar delante del teclado del ordenador? Un día lluvioso y frío, con una manta y un té como si fueras la protagonista de una teleserie, de acuerdo, pero tener que trabajar, mientras el calor aprieta, la gente anuncia que se va de vacaciones y el cerebro se recalienta en un ritmo infernal, no apetece. El verano es para la gente rica. Los que pueden trasladarse a su yate a principios de junio y no vuelven a su mansión hasta finales de septiembre. Denme un verano así y me hago fan. El resto de los mortales, más bien sobrevivimos como podemos y tratamos de esconder a nuestro grinch particular porque no hay nada peor visto que decir en voz alta que no te gusta el verano. ¿Cómo no te va a gustar el verano si puedes estar todo el día en una terraza, con ropa vaporosa y ligando sin parar? Debe ser que mis veranos no son como los de la mayoría. Pero, en fin, no crean que he venido a quejarme. No, no, estoy aquí para ofrecerles 20 planes que me encantaría hacer este verano, por mucho que no tenga tiempo, ni dinero, ni fuerzas para despegarme de esta silla. ¡Ayúdenme! ¡Hagan algo por este pobre hombre confuso!

1. Fundar el club “Por un vello púbico digno”, para erradicar la obsesión entre los hombres homosexuales -y no homosexuales- de rasurarse el vello púbico como si se tratara de algo normal. No, amigos, dejen crecer el bosque y verán la alegría que le da a los árboles.

2. Escribir el libro “Los hombres reales tiene el culo peludo”, como complemento a eso de “Las mujeres reales tienen curvas”. Asumamos nuestra naturaleza y hagamos de ello nuestra bandera. Se necesitará la colaboración de lectores y simpatizantes. Fotógrafo y editor ya tenemos.

3. Inventar la app definitiva que consiga eliminar del mercado a Facebook. Algo que aúne la cordialidad de instagram, la diversión de twitter y el chat de facebook. Vamos, lo que viene siendo una app para personas con criterio. Seguramente, se echaría a perder en dos días, pero sería bonito. Ah, y por cierto, abandonemos secret, por favor.

4. Seguir la dieta de Miranda Kerr. Esa que consiste en no comer casi nada y aderezarlo todo con aceite de coco. Ya lo escribí una vez y los de ese programa de mariposas de la televisión se lo apropiaron sin problema. Ya podrían darme un souvenir, o mandarme una postal, o una foto de Karmele. No sé, algo.

5. Animar a los vecinos a que practiquen nudismo en sus balcones. El calor intenso con unas buenas vistas es mucho más agradable. Además, ya va siendo hora de saber exactamente qué esconde el del quinto. Y ya sabe, no hay quinto malo. ¿O era bueno?

6. Conseguir que la caravana de travestis viaje por toda España. Que a estas alturas las travestis tengan que volver a movilizarse como ya lo hicieron al inicio de la lucha por los derechos LGTB es de vergüenza, pero aprovechemos la ocasión y que las mejores travestis del país se den una vuelta por todas las ciudades y podamos disfrutar de su arte.

7. Protagonizar el primer #Polideluxeconfuso. No se me ocurre mejor forma de acallar todos los rumores y comentarios maliciosos que acudiendo a la máquina de Conchita. No es que pensara emitirlo en directo, pero podría hacerse un bonito montaje donde aparecieran las respuestas mientras la Patiño lo comenta todo con cara de sorpresa.

8. Terminar mi libro de una vez por todas. Tener algo escrito desde hace un año y no encontrar el momento para acabar de pulirlo es una cosa horrible -bueno, igual horrible no, pero da un poco de apuro-. Prometo aprovechar estos días calurosos para dejarlo listo y cruzar los dedos para que a alguien le interese este nuevo producto confuso.

9. Construir una máquina del tiempo. No es que me interese mucho el pasado, en el sentido de regresar a la Edad Media y vivir allí una temporada, pero necesito algún tipo de mecanismo para dar marcha atrás y poder arreglar algunas cosillas. Nada importante -eso se queda como está- pero sí algún detalle que se ha malinterpretado con el tiempo. Ingeniería situacional.

10. Hacerme amigo de Lana del Rey, aunque solo sea por instagram. No puedo parar de escuchar Ultraviolence. Es mi banda sonora del verano. Me fascina el ambiente que puede llegar a crear y que Lana haya decidido unirse a la escuela de canto de Marilyn Monroe y convertirse en la nueva novia maldita de América. ¿Le pasará como a las grandes y sus fans se empeñarán en llamarla Lizzie?

11. Escribir el libro definitivo sobre Terelu. Los #Terelulibers necesitamos nuestro manual de estilo, nuestra biblia, nuestro libro sagrado que condense todas las perlas de sabiduría que salen por la boca de esa diosa llama Teresa Lourdes Borrego Campos. Pero, tranquilos, no será una biografía. Se trata de un ensayo sobre la evolución de España a partir de la figura de Terelu. Nada más apetecible.

12. Conseguir que mi periquito hable. Sé que es una misión imposible y tampoco dedico tanto tiempo -ni tengo ninguna idea de cómo hacerlo-, pero si mi querido periquito pudiera hablar, me haría tan feliz. Él, posiblemente, no se enteraría de nada, pero verle trastear con sus cosas me hace sentir tan afortunado que me lo comería a besos.

13. Declararme fan absoluto de Donna Tartt. Desde que he empezado a leer El secreto, no puedo parar. Sí, he llegado tarde, que el libro tiene más de 20 años, pero siempre se puede recuperar el tiempo. Solo de pensar que aún tengo por delante Juego de niños y El jilguero sufro un espasmo parecido a un orgasmo. Parecido digo, que quede claro.

14. Perfeccionar mi arte en la cocina. Ahora, todo el mundo cocina y todo el mundo lo hace bien. Parece que se ha extinguido esa clase de media que sabía hacer platos con un pelín de dificultad, pero que tampoco se molestaba en complicarse la vida en su día a día. Ahora, o eres de macarrones con atún o de esferificaciones de alcaparras. Ya no hay término medio.

15. Rezar por una vuelta de Zapatos Planos. Marta, Ana y Laura crearon el programa de radio más breve y punk de la temporada pasada y, desde entonces, estamos huérfanos de su sabiduría. La vuelta es imposible, hay que tenerlo claro, pero la esperanza, ya saben, es lo último que se pierde.

16. ¿Darle rienda suelta a mi amor perruno? ¿Debería cruzar esa barrera? ¿Es el momento? Si hiciera caso a mi instinto cada vez que veo un perrito por la calle, ya tendría la casa llena. Contención, sí, ¿pero hasta cuándo?

17. Evidenciar que el calor húmedo es infinitamente peor que el calor seco. Y eso lo digo por todos los que pregonan su verano desde la meseta. Al resto de españoles, los que pasamos unos seis meses al año sudando a mares, envidiamos vuestra sequedad. Y no, no sirve lo de la playa. Aquí, amigos, ¡no refresca!

18. Desarrollar un superpoder y convertirme en mutante. Ya va siendo hora que asistamos a una verdadera evolución de la humanidad. Nada de operaciones estéticas o milagrosos remedios contra enfermedades, esto tendríamos que tenerlo ya superado. Ha llegado el momento de los superpoderes, de las mutaciones y de empezar a crear nuestros propios X-men. A mí me vendría muy bien mover objetos y leer las mentes ajenas. Ahí lo dejo.

19. Asistir al fin del “eveharringtonismo”. Estoy aburrido de trepadores, de ambiciones desmedidas y de la sensación de triunfar en la vida cuando te codeas con personas más o menos populares. Hagamos nuestras cosas, trabajemos, cultivémonos, aprendamos y dejemos de darle tanto bombo a la cultura instagram. Veamos la parte divertida del asunto pero no clasifiquemos. Si hay que hacer las cosas, deben hacerse bien, siguiendo los mandatos de la filosofía de Warhol. Todo lo demás es perder el tiempo.

20. Pasar el verano en un país fresco, con manga larga y mantita por la noche. No se me ocurre un plan mejor. Quédense con sus piscinas, sus playas, sus festivales y sus terracitas con chanclas. Denme dos meses en Finlandia y les estaré eternamente agradecido. ¡Por un verano sin calor!

Bonus. Hagan un uso responsable de su bronceado. No crean que son miembros del cast de Geordie Shore, ni maravillosas cantantes de piel de canela. Asuman su condición física y piensen que el exceso de sol envejece. Si no lo hacen por su salud, háganlo por mí.

6 comentarios el “20 planes confusos para no morir en verano

  1. Alex Pler
    27/07/2014

    Ojalá logres el 8. Y ojalá podamos leerlo antes del próximo verano.

  2. Alex Pler
    27/07/2014

    A todo esto, mucho quejarte del calor y nos pones estas fotos… más de uno no habrá llegado vivo al texto. De infarto…

  3. Esa editora misteriosa
    28/07/2014

    Bueno, pues resulta que soy editora, y llevo poco tiempo siguiéndote (sí, lo he hecho con retraso, más o menos con el mismo e imperdonable retraso con que tú descubres a Donna Tart, pero al menos yo sé que “Juego de niños” no vale tanto la pena y que, por tanto, deberías disfrutar cada página de “El secreto” como si fuera la última) y me encantaría leer todo aquello que escribieras “a lo largo”, más allá de la extensa brevedad de una entrada de blog o una entrevista).

    Que conste, no soy una editora hipster de una editorial minoritaria, soy de las de los grupos grandes que van a la venta, con jefes que sólo entienden de cuentas de resultados, pero leo, y me gustaría leerte, de modo que dime, ¿cómo nos comunicamos?

    Por cierto, ese “debe ser que mis veranos” lleva un “de” por el medio. Esto lo pongo por picajosa, pero también para demostrar que sí, que soy editora, coño.

    • elhombreconfuso
      28/07/2014

      Esos “de” siempre se me escapan. Mi mente no los quiere ver. Tiene miedo de meter la pata y parecer Paz Padilla y termina borrándolos todos.

      Ahora te escribo un correo al mail que me aparece, misteriosa editora (¡qué nos gusta un misterio!). Y ‘El Secreto’ lo estoy disfrutando tanto que estoy ya pensando en la tristeza que me dará cuando lo termine…

      • Esa editora misteriosa
        28/07/2014

        deber de: posibilidad: debe de ser que soy estupenda, por eso todos me adoran.
        deber: obligación: debo ser estupenda para conservar mi curro. Me veo en la calle.

        Para cuando se termine “El secreto”:

        Sarah Waters, “El ocupante”.
        A. S. Byatt, “Posesión”.
        Jane Austen, “Persuasión”.

  4. TÍMIDO
    29/07/2014

    Muy buenas y muchas gracias, a usted, Hombre Confuso, por todo lo que escribe y que yo paladeo con fruición (siempre que puedo, eso sí, cosa que no siempre me es posible… para desgracia mía) y también a nuestra editora misteriosa, por su seguro valiosa recomendación (por lo pronto coincidimos en que “El secreto” es mucho mejor que “Juego de niños”) y por contactar con nuestro querido Hombre Confuso… Ojalá ese contacto fructifique y ese producto confuso pueda ver la luz…

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Esta entrada fue publicada el 27/07/2014 por en Uncategorized.

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