EL HOMBRE CONFUSO

Menos ombliguismo y más cuchi cuchi

vogue Paris

Lui

En Francia están haciendo las cosas bien. Puede resultar increíble, viendo el despropósito en que han hecho con aquello de la igualdad y la fraternidad, pero en cuanto a revistas, nos tienen la carrera ganada. Mientras nosotros nos llevamos las manos a la cabeza porque un futbolista extradepilado se cuela en la portada de una de las revistas de moda de cabecera, en Francia se dedican a las cosas que deben dedicarse. Por una parte, se arriesgan, pero se arriesgan bien. Tratar de imitar lo que pasa por la cabeza de Anna Wintour pero con el presupuesto y el alcance local no funciona. Sí, da para chascarrillos, para un buen puñado de artículos y para que alguien trate de colar las fotos del making of y se haga rico, pero poco más. Si no tenemos celebrities de verdad -porque no las tenemos-, dejémonos de tonterías y contratemos a fotógrafos que puedan aportarnos algo interesante. Y por interesante me refiero a algo que motive a adquirir la revista, pues lo peor de todo es que tras esa portada hay un par de personas con ideas interesantes -no todas, un par, repito- que se quedan en nada porque solo nos fijamos en la portada. Una pena y un drama todo junto.

Pero es que, encima, no contentos con esto, los franceses se sacan de la manga una reedición de la mítica revista Lui y consiguen que cada número se convierta en un espectáculo internacional. Puro lujo asiático en papel couché. Nosotros, en cambio, dejamos morir de pena las cabeceras que tantos momentos de gloria nos dieron y que tanto consiguieron revolucionar el pensamiento gris de la sociedad, ¡y nos quedamos tan tranquilos! No solo no nos lanzamos a resucitar la desaparecida y maravillosa revista Party sino que, además, dejamos que las que tenemos, como Interviu, muera de pena. Debemos de dejar de pensar que Interviú es una revista para que los hombres heterosexuales se masturben, que para eso ya tienen toneladas de porno en internet y, encima, en movimiento. Interviú es una institución y así deberían planear sus portadas. Dejémonos de tronistas y apostemos por figuras masculinas y femeninas -porque ahí está la clave de una nueva etapa de oro- que aporten algo. Busquemos fotógrafos que sepan lo que hacen y abandonemos los sets prefabricados como si de un estudio de fotografía de barrio se tratase. Démosle al público lo que quiere y consigamos que cada número despierte la curiosidad. Aprendamos un poco de los franceses en estos campos, por favor.

Y es que, al final, nos pasa siempre lo que nos pasa. Nos conformamos con despertar una pequeña chispa, cuando lo suyo sería quemar una plantación entera -y perdonen por el símil, ya que aquí no estamos a favor de que quemar nada y menos, desde luego, seres vivos-. Que no nos vuelva a pasar como con Charo Baeza, una estrella de los pies a la cabeza en Estados Unidos y una desconocida en su país natal. Menos ombliguismo y más cuchi-cuchi. He dicho. Y disfruten del sábado, que, a pesar de todo, se lo merecen.

Un comentario el “Menos ombliguismo y más cuchi cuchi

  1. pascufg
    02/06/2014

    que razón tienes.

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Esta entrada fue publicada el 31/05/2014 por en Uncategorized.

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