EL HOMBRE CONFUSO

Paco Tomás pregunta. Confuso responde

DESSIN DE GRUAU POUR EAU SAUVA - IMAGE SOURCE - D013423

Hace unos días, el Sr. Paco Tomás, ilustre visitante de este blog y víctima de una entrevista confusa hace un tiempo, se lanzaba cuarenta preguntas al aire en su columna de El Asombrario. Argumentaba que, con la edad, tiene muchas más preguntas que respuestas e invitaba a quien por allí pasara a que se animara a responder, ya que compartir es amor. Y claro, pueden imaginar lo fácil que es recoger este guante cuando uno tiene un espacio en el que hace lo que le apetece y, además, se pasa el día tecleando palabras, una detrás de otra. Así que aquí me encuentro.

Vaya por delante que de las cuarenta preguntas, he decidido quedarme con veinte. ¿Puro capricho? Pues igual un poco sí. En un primer momento, iba a contestar a todas aquellas preguntas que no fueran de respuesta redundante, por eso de no aburrir a los lectores que se atrevan a pasar por aquí -y tienen tiempo para perder con mis bobadas-, pero entonces se me quedó un número de preguntas extraño y yo para los números soy un poquito especial. Llámenme pusilánime, llámenme lo que quieran, pero es así. Total, que antes de empezar a hacer cábalas, opté por recoger el testigo de veinte preguntas y dejar las otras veinte para otro aguerrido fan y lector como yo, a quien le apetezca dejar su pequeño granito de arena en este mundo virtual que se nos escapa constantemente de las manos. En fin. ¿Están preparados?

1. ¿Por qué cuando entras en un taxi, el taxista te ofrece varios recorridos para llegar a tu destino?

Hay dos gremios en este mundo de los que nunca hay que fiarse, los taxistas y los peluqueros. Y que me perdonen los familiares, amigos e incluso los propios protagonistas, pero la evidencia es como se la cuento. Nunca dejaría mi vida en manos de una persona que disfruta cortando el pelo a la gente. ¿Hay algo más invasivo que tocar el pelo de los desconocidos? No se me ocurre. Y lo mismo me pasa con los taxistas. ¿Quién quiere pasar su vida encerrado en un espacio pequeño, con olor a cerrado, presumiendo de un supuesto ‘buen gusto musical’? El taxista únicamente quiere confundirnos. Disfruta con las caras que ve a través del espejo retrovisor. Él sabe lo que tiene que hacer, sabe qué dirección tomar, pero quiere que seamos nosotros los que metamos la pata para luego, mientras espera un nuevo servicio en la parada, poder comentar los despropósitos con los demás taxistas. Y yo, desde luego, no he venido a este mundo a rellenar horas muertas de nadie. Y usted tampoco.

2. ¿Por qué las lengüetas de las deportivas siempre se tuercen hacia un lado y dejan al descubierto el empeine del pie?

Aunque pueda parecer que es un defecto de fabricación, es todo lo contrario. Es bien conocido que el empeine es una de las partes más eróticas del cuerpo en la cultura asiática, así que todos los fabricantes de deportivas, que están instalados en China, han desarrollado un preciso sistema para que la lengüeta se vaya torciendo poco a poco y deje ver tan erótica parte. En Occidente no lo entendemos, pero es así. Y seguramente también debe haber una explicación para que las costuras de las camisetas se giren al primer lavado y que los pantalones vaqueros pierdan el botón cuando menos te lo esperas. Bueno, para esto último sí se me ocurre una explicación, claro, pero no era es la pregunta.

3. ¿Por qué Terra Mítica?

En Valencia no se puede buscar una respuesta a las cosas. Los valencianos crearon la ruta del bakalao, Tómbola y a Nino Bravo y ahí se quedó la cosa. La falta de lluvia, el calor sofocante, la humedad, todo contribuye a que los valencianos hayan decidido tirar la toalla y asumir con cara de resignación las decisiones unilaterales que vienen desde arriba. Y por arriba no me refiero al cielo, sino más bien al infierno. Que todos los parques temáticos son deficitarios, no importa, vamos a construir uno. Que todos los aeropuertos se mueren de risa, no pasa nada, hagamos otro. Que para crear un circuito de fórmula uno dentro de la ciudad hay que gastarse una millonada y fastidiar al 90% de la población, qué importa, más ruido tienen con las fallas y no se quejan. Pero no se preocupe, un día, no sabemos cuando, Valencia despertará y se dará cuenta que tras décadas sin hacer nada, ya va siendo hora de tomar las riendas. Y yo, desde luego, lo agradeceré.

4. ¿Por qué la gente es tan maleducada?

Gracias a la televisión, el mejor invento del siglo pasado, la gente ha empezado a confundir dos términos que no tienen nada que ver: la educación y la sinceridad. Ahora, los jóvenes -y de rebote, los no tan jóvenes- han decidido que uno tiene que ser “muy sincero” y decir a la cara todo lo que se piensa, aunque eso suponga faltar al respeto al que tienen delante y no guardar ni una mínima corrección social. Y lo peor es que creen que se trata de una virtud. No, amigos, ustedes son unos maleducados y ya está. La sinceridad no es una excusa para soltar mierda por la boca, eso es imbecilidad pura y dura. Y ahí está el verdadero problema de la sociedad actual. Ni crisis, ni economías, ni nada, el origen de todo mal es la falta de educación. ¡Que alguien haya algo ya!

5. ¿Por qué tengo que seguir sonriendo si no me hace gracia?

Porque, en el fondo, usted está visualizando a esa persona que tan poco gracia le hace desnuda y haciendo el amor con su pareja y, claro, eso solo puede desatar hilaridad. Reflexione y verá como tengo razón.

6. ¿La cocaína lleva gluten?

En las redacciones de los periódicos hay un titular en la nevera que reza: “Decenas de celíacos mueren al año por culpa de la cocaína”. Pero como no soy químico, le responderé con otra pregunta: ¿Es cierto que si te sacudes el pene con la mano izquierda parece que te la sacude otro?

7. ¿Para qué sirven las Páginas Amarillas?

Las Páginas Amarillas tienen tantos usos que no logro a entender porque ya no las distribuyen en los hogares como antes. Por ejemplo: i) como fuente inagotable de pseudónimos, casa día más necesarios en nuestra sociedad; ii) como herramienta para acabar con los mosquitos tigre; iii) como arma arrojadiza ante los posibles ladrones que quieran apropiarse de nuestros dispositivos móviles; iv) como complemento indispensable para un vestido hecho de papel; v) como recurso para ir de una punta a otra de casa después de haber fregado; vi) como materia prima para construir lámparas, estanterías o cualquier otro tipo de mobiliario si uno es más bien manitas; vii) como relleno para el paquete si uno está poco dotado y no tiene calcetines a mano. ¿Ve como son muy útiles?

8. ¿Por qué la Iglesia continúa sin pagar el IBI?

Porque cualquiera cosa hecha en nombre de Dios parece que necesita de menos justificaciones. ¿No ha visto usted la de publicidad que hay para que los contribuyentes marquen la casilla de la Iglesia? ¿De dónde se saca ese dinero? ¿Quién paga la campaña? ¿Por qué no se dedica el dinero utilizado a financiar programas de ayuda social? ¿Por qué tiene uno que financiar una institución que no aporta nada cuando ya destina el resto de sus impuestos a otras instituciones que tampoco lo hace? Pues porque Dios así lo ha querido. Esto es como los famosos que deciden atribuirse romances con otros famosos que ya han muerto y, por tanto, no pueden contradecir nada. Ahora, el día que, por fin, esa señora del espacio decida materializarse, ya verá lo que hace con la Iglesia, el IBI, la X y la madre de todos ellos #JuicioFinalYa

9. ¿Por qué Ana Botella sigue yendo a trabajar?

Eso es lo que ella quiere hacernos creer. Cada mañana, Ana se levanta, se toma el desayuno que una sirvienta le lleva a la cama con una bandejita de plata de ley, apura su café con leche sin azucar, se mete en la ducha con cuidado de no mojarse el pelo, se aplica sus cremas, deja que el peluquero le haga un buen cardado, deja que su estilista le prepare el vestuario de la jornada, coge el coche oficial, acude al Ayuntamiento, llega a su despacho, cierra con llave y vuelve a salir a la calle caracterizada de Chayo Mohedano. ¿No se lo cree? Pues explíqueme usted esta foto entonces.

10. ¿Por qué empiezo a pensar que tenemos los políticos que nos merecemos?

Más que una respuesta, lo que tengo para esta pregunta es un abrazo de comprensión. Cada día vemos reacciones de la gente, discursos improvisados en la calle, pontificaciones en las redes sociales, alabanzas, odios y envidias que no hacen más que evidenciar que no es que sean peores que gran parte de la sociedad, es que han sido más rápidos en coger la vara de mando. Posiblemente ellos, esos especialistas en quejarse en la calle y acabar votando a los mismos a los que han puesto de vuelta y media cinco minutos antes, pensarán lo mismo de nosotros, pero, al menos, nosotros tendremos la conciencia tranquila de no darle poder a quien no se lo merece. Y mantendremos la esperanza de que, algún día, esperemos que no muy lejano, La Prohibida consiga un sillón en el Consejo de Ministros y, por fin, llegue algo de cordura a este país.

11. ¿Por qué les damos tan igual?

Porque saben que somos mejores personas/ciudadanos/amantes que ellos.

12. ¿Por qué tiendo a posar sin ropa para Instagram?

Instagram ha conseguido que uno pueda ser todo lo que quiere ser sin moverse del sofá. Que uno quiere ser el mejor cocinero del mundo, le aplica unos filtros a las lentejas y se convierten en alta cocina francesa. Que uno quiere ser pintor y exponer en una galería, le pone unos filtros a cualquier obra que haya creado en cinco minutos y parece que la acabe de colgar en Arco. Que uno quiere ser modelo, se pone unas prendas low cost sin quitarles la etiqueta, se pone unos filtros y acaba transformada en Naomi Campbell, que también tiene instagram pero a ella no le hacen falta los filtros. Usted, como muchos otros, ha encontrado en instagram la herramienta para ser sexualmente deseable para el gran público, así, como masa inerte, como lo es Giselle Bundchen y lo fue Bárbara Rey y la está explotando casi sin darse cuenta. Las redes sociales están hechas para provocar reacciones y, si encima, lo que se provocan son erecciones, es que ha encontrado el sentido de internet. Es el destape 3.0 y nosotros somos las Barbaras Reyes, las Agatas Lyses y las Susanas Estradas del momento.

13. ¿Por qué no encuentro amantes de mi edad?

Debo reconocer que toda estas parrafadas que le estoy soltando vienen motivadas por esta pregunta. Como dijo una vidente y güisquera un poco sinvergüenza que usted conoce, ¿para qué quiere un hombre de cierta edad cuando puede tener uno jovencito? ¿Quién quiere un hombre de cierta edad a su lado? ¡Nadie! Disfrute, líese la manta a la cabeza, hágase fotografías en instagram y deje de pensar en esos amantes de su edad que no sabe dónde están. ¡Allí están bien! Tome ejemplo de las grandes divas de Hollywood. ¿Buscaban ella a hombres de cierta edad? ¡No! Ellas querían un jovencito a su lado, que las admirara, que las tratara como unas reinas y que les hiciera el amor apasionadamente día tras día, noche tras noche. Y es que si hay algo peor que una señora de cierta edad es un hombre de cierta edad.

14. ¿Por qué cuando alguien no quiere hacerte daño te hace tanto daño?

Cuando alguien empieza una conversación diciendo que no quiere hacerte daño, aunque no lo diga de forma explícita y deje que sean sus gestos los que transmitan el mensaje, sabe positivamente que lo que va a hacer es todo lo contrario. E incluso, en uno de sus fueros más internos, disfruta con ello. Cuando alguien no quiere hacer daño, no lo hace, no tiene necesidad de advertirlo. Si se cree en la obligación de matizar, es que lo que va a venir después va a ser tremendo. Y así suele ser. De la misma forma que cuando alguien te advierte que va a ser sincero, que no te lo tomes mal o, mi favorito, el “bueno, no solo lo pienso yo, lo piensa todo el mundo”. ¿Qué mundo? ¿El tuyo interior?

15. ¿Por qué empiezo a reconocer la soledad como una buena opción?

La soledad, igual que la compañía, es una opción como otra cualquiera para dejar pasar el tiempo. Continuamos anclados en la idea de que quien no encuentra a una pareja con la que disfrutar de las largas noches de invierno y los calurosos días de verano, es que ha fracasado en la vida. Aunque no se soporten, aunque prefieran no verse, aunque se pongan verdes delante de las visitas, aunque traten de hacerse daño a propósito, llevándose por delante al primero que pasa, no importa, si están en pareja es que han cumplido con la vida. Otra forma perversa del catolicismo para traer el infierno a la tierra. ¿Qué más dará lo que haga la gente o deje de hacer? Hay que valorar cada opción como adecuada, siempre que nos produzca felicidad, tranquilidad y orgasmos a punta pala.

16. ¿Por qué acepto las condiciones y normas de las redes sociales y app, que siempre tienen 64 páginas, sin leérmelas?

Por un error de base de los redactores de estas condiciones. No es la extensión, ni la complejidad, ni siquiera el lenguaje técnico, es la falta de empatía con el lector. En un mundo donde la gente es capaz de devorar entrega tras entrega de las aventuras de Juego de tronos, y me refiero al libro, claro, 64 páginas es una chorrada. Que prueben a meter unos dragones, unas espadas y una rubia con tendencia a desnudarse y verán como todo el mundo lee las condiciones e, incluso, se las aprende de memoria. Pero claro, no les interesa, y a nosotros parece que tampoco. Le damos al “aceptar” y pensamos, “total, todo el mundo lo hace”. Y así nos va, insignificantes esclavos ante el yugo de las multinacionales.

17. ¿Y si una de esas condiciones es venderles mi alma?

El alma hace mucho que la vendimos, antes incluso de las apps. ¡A buenas horas vienen a comprarla!

18. ¿Por qué a medida que voy cumpliendo años no relativizo más la decepción?

Si esto fuera un artículo de investigación, acudiría a varias fuentes de edad considerable para que me dieran sus respuestas a esta pregunta y yo, posteriormente, elaborar mi propia teoría, pero como no lo es y como sospecho que cada una de esas fuentes me contestaría una cosa distinta y terminaría quedándome como al principio, pues mejor no hago nada. ¿Acaso cuando más experiencia acumula uno menos duelen las decepciones? No es cuestión de los años, es cosa de la decepción en sí. Apostar por algo, sea de la naturaleza que sea, y ver como se arruina por el camino no puede más que entristecernos el corazón -¿ven? yo también puedo ser romántico-. No creo que nadie, llegue a la edad que llegue, consiga relativizar algo que le afecta directamente. Ni el amor, ni el odio, ni la decepción, ni nada. Bueno, sí, la forma de vestir, eso se relativiza mucho, pero todo lo demás, permanece intacto. Y menos mal.

19. ¿Por qué voy cumpliendo años pero sigo siendo el mismo niño inseguro?

Porque usted, ahí dónde se ve, con su profesionalidad, su voz de radio, sus guiones y sus premios, continúa siendo un jovencito picaruelo. No digo niño, porque los niños son capaces de muchas cosas que los adultos ya no nos atrevimos. Digo preadolescente, o adolescente mismo, con sus vergüenzas, sus risas, sus cosquilleos, sus ganas de experimentar cosas nuevas. ¿Cómo cree sino que iba a aguantar un programa semanal en compañía de Xisca? Propóngaselo a Luis del Olmo, a ver qué le dice…

20. ¿Por qué no pasa nada?

Porque, querido Sr. Paco Tomás, en el fondo, nunca pasa nada.

Un comentario el “Paco Tomás pregunta. Confuso responde

  1. antiser
    29/05/2014

    Me meo en el aeropuerto.

    Nos vemos aviantó!

    Enviado desde mi iPhone

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Esta entrada fue publicada el 28/05/2014 por en Uncategorized.

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