EL HOMBRE CONFUSO

Viernes de promoción

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Esta semana podría resumirse en una combinación letal de virus y paracetamol, aderezada con películas de miedo, dolores de cabeza, gente maleducada -ay, viendo el comportamiento de los padres uno solo puede pensar que la sociedad, al menos la española, va hacia un lugar muy, muy peligroso, pero parece que a nadie la importa, que hablar del espionaje es más interesante-, y un sinfín de artículos que estos dedos resfriados han conseguido escribir, tarde y posiblemente mal, pero lo han conseguido. Si la semana pasada recogía un testimonio real, o eso me aseguró, del marido de una bloguera de moda, ya saben, esos sufridos hombres que se dedican a cargar la cámara y el trípode, a comer los cupcakes después de fotografiarlos y a aprenderse de memoria los nombres de las nuevas it girls que el mundo va pariendo cada cuarto de hora, esta semana he decidido evidenciar un grave problema de la era tecnológica: la etiqueta #cute en las redes sociales. ¿Qué le llevará a alguien a decidir que una autofoto que se ha hecho en el baño de su casa merece ser calificada como #cute? Todavía no he encontrado la respuesta, así que me vendría muy bien que me echaran una mano.

Pero entre estornudo y estornudo también he tenido tiempo para hablar de mujeres. De tres concretamente, dispares, distintas pero con una característica común, todas son actrices. Sandra Bullock, reina de la taquilla y una de las mujeres más odiadas del planeta. Kelly LeBrock, mito erótico de los ochenta tras protagonizar “La mujer de rojo” y “La mujer perfecta”, que desapareció estando en lo más alto, víctima de un matrimonio tormentoso con Steven Seagal. Y la más grande -con perdón de Rocío Jurado-, el último vestigio del Hollywood más dorado, un icono eterno, Elizabeth Taylor. También aproveché para hacer una recopilación de los pelirrojos más famosos del momento, pero ya saben que las listas nunca gustan y menos si son de pelirrojos, o eso parece. Por cierto, Christina Hendricks no es pelirroja natural. Dice que de pequeña era rubia pero que un buen día se convirtió en pelirroja. Ay, Christina, eso se llama tinte…

 Para terminar esta promoción intensa y aburrida -pero ya saben, el ego de los escritores, sin ser yo nada de eso-, me adentré un poco en la moda que viene del este, entrevistando al diseñador bosnio Marko Potkozara, y apareció la versión online de mi pluma invitada de la revista Shangay, por si alguien no había podido conseguirla en papel. ¿Algo más? Pues sí, pero todavía no pueden leerlo. Tendrán que esperar un par de días más y consultarlo aquí, el sitio perfecto para estar informado. ¿Les ha sabido a poco? A mí también, así que si saben de algún sitio donde necesiten un hombre confuso, denle mi contacto. Yo les estaré eternamente agradecido, como siempre, y prometo que les nombraré cuando me hagan la entrevista en Interviu. ¡Qué ganas de añadir “chico de portada” a mi biografía!

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Esta entrada fue publicada el 01/11/2013 por en Artículos confusos, Colaboraciones confusas.

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