EL HOMBRE CONFUSO

Mantener la boca cerrada

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A la gente, en general, le cuesta mantener la boca cerrada. Hemos llegado a un punto donde cualquiera puede decir lo que le dé la gana, aunque con eso ofenda al que tiene delante, o directamente, le insulte. Hemos confundido la libertad de expresión con la mala educación y nos hemos quedado tan tranquilos. Pero si con esto no tenemos suficiente, nos justificamos a nosotros mismos diciendo que somos muy sinceros, que decimos las cosas a la cara o que nos gustan las personas auténticas. No, señor, usted lo que es es un gilipollas. Y no crean que eso es un problema de tronista -la tribu urbana que ha hecho de la mala educación su bandera-, cualquier persona puede caer en ello, ya sea cruzándose por la calle con un amigo, tomándose un café con un compañero de trabajo o yendo al muro de un desconocido y diciéndole lo primero que se le pase por la mente, sin pensar que eso puede molestar al pobre que está tan tranquilo en su casa. ¿Qué más da? Si total, solo le he dicho la verdad. Pues, señor, a veces más vale tener la boca cerrada. Y más si usted es una persona pública.

Nos hemos acostumbrado a que catedráticos de universidad, médicos, directores generales o incluso Ministros, gente a la que se le presupone una educación mínima y una formación superior, digan cualquier cosa sin tener ningún tipo de consecuencia. No importa que ostenten un cargo público o con un sueldo pagado por los impuestos de los ciudadanos, si hay que insultar, se insulta. Y como alguien ose decir lo contrario, se le tacha de antidemocrático y aquí no ha pasado nada. Como si a estas alturas, a alguien le importara la democracia… En fin. Esta misma semana, nos enterábamos de que Alain Delon, vieja gloria francesa, se unía a las manifestaciones que tomaron París para evitar la aprobación del matrimonio igualitario, y decía en un programa de televisión que los homosexuales son gente contra natura, que un hombre debe estar con una mujer y una mujer con un hombre. Su hija, también presente, reaccionaba rápidamente y desviaba la atención hacia las adopciones, pero el mal ya estaba hecho. Uno no espera que un señor de setenta y siete años se adapte a los cambios de la sociedad con la rapidez que lo hacen los jóvenes, no hay más que salir a la calle, pero el problema es que Alain Delon no es un señor de setenta y siete años cualquiera. ¿Se imaginan a Obama, cuando llegue a la edad de jubilación, diciendo “los negros son contra natura”? Pues ahí tienen la respuesta.

Alain Delon, además de ser uno de los hombres más guapos que ha creado la humanidad, no solo se declaró abiertamente bisexual -es famosísima la anécdota, seguramente inventada, de que Romy Schneider, el gran amor de su vida, le dejó al encontrarle en la cama con otro hombre-, sino que además mantuvo una gran amistad con Luchino Visconti, responsable en gran medida del éxito de Delon. De hecho, tan grande fue esa amistad que la prensa amarilla la convirtió en relación amorosa. ¿Entienden ahora de lo que hablo? Uno puede cambiar de opinión muchas veces a lo largo de su vida, incluso a lo largo del día, puede dejar atrás sus creencias y asumir unas nuevas, puede pensar que lo que antes era blanco y le gustaba, ahora es negro y le repugna, sí, bien, pero pensar que uno de tus grandes amigos -ojo, fíjense que no hablo ni de él mismo- era un ser contra natura, ¿qué quieren que les diga? Pues que Alain Delon es un gilipollas. Y si alguno de ustedes me conoce bien, sabrá la pena que me causa haber escrito esa frase.

No piensen que esto va a implicar que deje de ver películas de Delon, que queme sus DVDs o salga al balcón con una fotografía suya y la rompa por la mitad a lo Sinead O’Connor. Si tuviera que hacer eso, seguramente no podría consumir la mitad de cosas que consumo. De hecho, no podría ni vivir en este país. Me parecen muchísimo más preocupantes las voces que se levantan constantemente contra la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Se habrán parado a pensar lo ridículo que resulta querer prohibir algo que ni les va ni les viene? Se escudan en la protección de la familia, la suya claro, mientras les inculcan a sus hijos el odio hacia los demás. Un sinsentido que podría ocuparme tantos párrafos que no terminaría nunca. Ese es el verdadero problema. Lo de Alain Delon no deja de ser algo que le descalifica a él mismo y, en el fondo, me da pena. Ahora, solo nos quedará Franco Nero

2 comentarios el “Mantener la boca cerrada

  1. No conocía la anécdota. Si el periodismo aún existiera, la persona que le entrevistaba le habría preguntado por ello. O por su bisexualidad de entonces.

    Pero es que ni bisexual ni gilipollas: chaquetero. Entonces decía blanco porque era lo que estaba de moda en su mundillo cinematográfico y ahora alardea de homofobia porque sabe que así va contracorriente y tendrá quien le escuche.

    Todos estos de “Tengo grandes amigos gays” dan mucho miedo, también Dalí era amigo de Lorca y mira, luego dicen que se alegró cuando lo mataron.

    Al Delon, Madonna le dedicó la canción “Beautiful Killer”. Casi-casi profética.

  2. Camisetas con “Delon Maricón” YA! Menudo idioto.

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Esta entrada fue publicada el 05/09/2013 por en Artículos confusos, Uncategorized.

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