EL HOMBRE CONFUSO

My dreams come true girl

Karen-Black-20-r09

No soy un experto en cine de terror. Vamos, ni experto, ni nada. Todo me da miedo, aunque lo que peor llevo son las pesadillas, o más bien, el temor ante la llegada de las pesadillas. Me gusta dormir bien y sin sobresaltos, ¿qué le voy a hacer? Con esta premisa no sé si debería dedicarle una entrada a Karen Black, pero no lo puedo evitar. De cine de terror no sabré, pero de grandes mujeres de la historia sé un rato -gesto de mirar por encima del hombro-. Y Karen lo era.

Me cuesta entender la poca repercusión que estoy viendo entre la gente -entendiendo el término “gente” como mis amigos y conocidos virtuales-, cuando hoy todos deberíamos estar llorando, aunque fuera simbólicamente, la desaparición de una mujer extraordinaria. Nos hemos rasgado las vestiduras por otros nombres mucho menos importantes, ¿por qué ahora no? También les digo que esto me gusta. Sé que no somos nadie para juzgar la pena de la gente, pero sí somos alguien para opinar al respecto. No acabo de entender las olas de fanatismo que invaden las redes sociales cada vez que muere alguien. Quiero pensar que se trata de momentos de recuerdo, de darse cuenta del poco caso que le hemos prestado a estas personas y de tratar de enmendar nuestro error con un pequeño y modesto homenaje. Me da que no es ese el motivo, pero es lo que quiero pensar. Me gustaría que la gente fuese sincera consigo misma y transmitiera la pena real que pueda causarle. Compartir una foto no te hace más fan, de la misma forma que no hacerlo, te hace menos. Cuando murió Sara Montiel no le dediqué ni una entrada en este blog -de hecho me limité a poner una foto del retrato que le hicieron las Costus cocinando un huevo y que descansa en casa de Alaska y Mario y que tengo pensado robar en algún momento de mi vida-. En su lugar, hice algo mucho más significativo e importante para mí, algo que algún día verán, o mejor, leerán. ¿Me convierte eso en menos fan? Lo dudo.

Karen Black ya era un icono antes de morir. Debutó con Coppola, se convirtió en la reina del terror, salvó al mundo pilotando un avión  y fue la última rubia de Hitchcock. Mientras tanto, escribía, cantaba, dirigía y atendía a sus fans como deberían hacerlo otras tantas mucho menos ingeniosas. Karen no tendrá un Oscar, ni falta que le hace. Pasará a la Historia Estética del Mundo perseguida por un muñeco Zuni, vestida con uniforme de azafata y atracando una joyería con peluca rubia, sombrero negro, gafas de sol y pistola a juego. Karen no será hoy trending topic, al menos en España, eso se reserva para concursantes de realitys y políticos corruptos, pero estoy convencido que cada persona que se acuerde de ella lo hará de verdad, sin presiones ni necesidades de aparentar -diría postureo, pero ya me he aburrido del tema-. En el mundo confuso vamos a echarla mucha de menos, pero no queremos estar tristes, así que nos vamos cantando y moviendo el mantón de manila. You’re not my dream girl, you’re not my reality girl, you’re my dreams come true girl.

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Esta entrada fue publicada en 09/08/2013 por en Uncategorized y etiquetada con .

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