EL HOMBRE CONFUSO

#byebyeredessociales

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Me sobran las redes sociales. Ya lo he dicho. Entiendo su utilidad, su diversión y sus fines, productivos y no tan productivos, pero últimamente me molestan más que otra cosa. Imagino que de tener una vida apasionante, propia de un reality de la MTV, llena de viajes, montañas de dinero, éxito y reconocimiento, me perturbarían menos, pero en este momento, la irritación gana por aplastante victoria al entretenimiento. Me crispa la necesidad de que todo sea maravilloso en el mundo 2.0 (¿o es ya 3.0? nunca lo sé). No necesito verme rodeado de gente que presume de sus viajes, de su intensa vida social, de sus cervecitas en la playa, de sus noches infinitas, de sus horarios laborales intensos y de sus horribles compañeros de trabajo, que en el fondo solo son una mera excusa para un “me quejo del trabajo pero en verdad quiero que sepáis que tengo uno y vosotros no”. Me agota la fiebre de tuitear todos los programas de televisión, de los hashtags patrocinados por las propias cadenas y los nuevos formatos pensados directamente para eso. Ya lo estoy viendo, no necesito que me lo cuentes. Y, desde luego, no necesito que lo hagas varias veces. Me enferma la exigencia de salir y pasárselo bien. Sí, este punto (y un poco todos los demás, para que engañarnos) son de persona rencorosa con el mundo, pero no lo puedo evitar. Cada viernes, cada sábado, cada festivo, la misma canción. Voy a prepararme, salgo ya, me están esperando, que calor hace en la calle, no sé qué hacéis en casa con lo bien que se está por ahí, me voy al after, acabo de llegar a casa, me muero de sueño, voy a dormir aunque es de día, uff, acabo de despertar y ya es hora de cenar, qué resaca, no puedo con mi vida, hoy nadie me mueve del sofá y así hasta llegar al domingo por la noche. Entiendan que es agotador. Vivan sus vidas pero no las narren. Dejen que los demás vivan las suyas y no interfieran.

Sé que a estas alturas, si queda alguien leyendo estas reflexiones tristonas al estilo Jimina Sabadú, estará pensando “pues si tanto te molesta, ciérralas” y no crean que no lo he meditado en muchas y diversas ocasiones. La única razón que me frena es el estupendo escaparate publicitario que representan. Sí, también hablo y he hablado con gente interesante y he gestionado muchos contenidos para este blog, aunque eso podría hacerlo igualmente reduciendo mi presencia. Me sobran los paripés, los eventos, las necesidades de postureo, las fotos de tuiteros por el mundo, la obsesión por las interactuaciones, los consultorios sentimentales, la sensación de sentirte más solo y alejado que nunca cuando se supone que el efecto es el contrario. Y claro, si a eso le uno el calor, el asfalto y el letargo propio del verano, cada vez se me hace más y más pesado. Así que lo tengo decidido, queridos lectores, si es que alguien sobrevive a este ritmo tan pausado que llevo últimamente, hasta que llegue el arrebato final del Grinch del verano, que no creo que tarde mucho, no cerraré mis redes sociales, pero pienso dedicarles muy poco tiempo. Mis próximas semanas estarán centradas en escribir, lamentarme por mi suerte, quejarme del calor y caer en alguna incursión puntual al mundo virtual. No me pidan más. Y no me lo tengan en cuenta. Seguiré siendo ese hombre confuso y simpático, siempre dispuesto a echar una mano y escuchar todos sus problemas, pero por el momento, denme un respiro. Así que, a partir de ahora, #byebyeredessociales.

4 comentarios el “#byebyeredessociales

  1. Tiempode Curar
    13/07/2013

    Créeme que te entinedo y pienso que es necesario períodos de desconexión tan intensos como la propia vida intensa 2.0
    Busco en ellos ciertamente algo muy pareciod a tus fines, por eso mantengo cierta actividad, aunque me satura ya quizá en demasía todo lo que tan bien dejas expuesto en este post. A veces demasiado es suficiente. Y es necesario que la genmte se vaya dando cuenta. Aunque supongo que poco a poco eso irá pasando, para nuestra salubridad.
    Pero me alegra que este mundo de egocéntrico virtualismo me haya llevado hasta ti. Nada sé de Confuso y Confuso sabe quizá mucho de mí, pero aún así una corriente de cariño nada virtual corre en esa dirección.

  2. calamarin
    13/07/2013

    Pues me alegro que estés en ese punto querido, ya que llegué a temer por tu salud mental, viendo como tuiteabas frenéticamente y si control… Lo de Twitter y Facebook en determinados casos, son claros ejemplos de retrasados mentales y aburridos infinitos… particularmente hace mucho tiempo que dejaron de interesarme.

    • elhombreconfuso
      13/07/2013

      Qué exagerado eres Cal! Ya sabía yo que este post te iba a interesar. La verdad es que me aburre todo soberanamente…

  3. Andytop
    14/07/2013

    me parece muy bien confuso, pero por favor no abandones a Veruska que os necesito.

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Esta entrada fue publicada en 13/07/2013 por en Uncategorized y etiquetada con .

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