EL HOMBRE CONFUSO

Las prerrogativas de la heterosexualidad

Rock-Hudson-and-Richard-Long-candid-one

Hay un fenómeno que me intriga, me preocupa y, desde luego, me perturba. Da igual que pase el tiempo, que la sociedad evolucione o que los roles sexuales se encuentren más cuestionados que nunca, nada de eso evita que fenómenos como éste lleven siglos ocurriendo y, lo peor de todo, que parezca que no tienen un final. Me explico. Si yo, ahora mismo, tuviera cantidades indecentes de dinero contrataría unos actores para que recrearan la situación -todo con tal de poner un letrero de “dramatización”-, o si tuviera conocimientos de diseño, haría unos gifs animados, pero como ni uno, ni lo otro, voy a contarles una historia:

“Unos desconocidos coinciden en una casa, van a convivir ahí durante un tiempo, seguramente entre cinco o seis semanas, parecen muy emocionados. Rápidamente se hacen amigos, eligen cama para dormir y preparan unos cócteles de bienvenida. Las chicas corren a sentarse en el comedor y los chicos se quedan de pie en la cocina. Beben, salen, se lo pasan bien. A la vuelta se cuentan confidencias. Ellas se desmaquillan en el baño y ellos se tumban en sus camas. Todos hablan del otro grupo, deciden cuál les gusta más, quién les parece menos simpática y ríen, ríen mucho. Al día siguiente se levantan tarde, preparan la comida y vuelven a la cama, necesitan dormir. Por la noche vuelven a beber, salen y se lo pasan mejor todavía. Mientras bailan, se dan abrazos y deciden que son como una familia. Cuando regresan a casa, ninguno tiene sueño. Se quedan hablando en el comedor hasta que uno de ellos les dice que tiene que contarles algo. “Soy gay, me gustan los hombres”. Todas las chicas se acercan corriendo, le dan besos y se alegran mucho por él. Los chicos, sin embargo, se quedan sentados, no saben qué decir, ni qué hacer. “¿Pero eso es verdad? si no lo parece, si ha dormido con nosotros y no ha intentado nada” “Pues yo no me pienso duchar más con él, a ver si me va a tocar” “más vale que duermas con el culo contra la pared, ¡por lo que pueda pasar!” “pues yo me he desnudado delante de él, seguro que se ha puesto a tope”. ¿Entienden por dónde voy?

¿Qué lleva a creer a un hombre heterosexual que por su mera condición de hombre heterosexual es objeto de deseo? ¿qué les lleva a pensar que pueden ser violados por un hombre homosexual en cualquier momento? ¿no será que realmente es eso lo que desean? Si aplicáramos este mismo razonamiento a otras situaciones, todos los hombres heterosexuales deberían evitar la proximidad de mujeres heterosexuales por el miedo a que éstas les acosen sexualmente, o todas las mujeres heterosexuales deberían ir con un cinturón de castidad para evitar que, al pasar cerca de un hombre heterosexual, éste las pueda perseguir con su pene en la mano. ¿Por qué esto sólo ocurre cuando hay un homosexual cerca? ¿por qué da igual que hablemos de hombres de 20, 40 o 60? ¿por qué el tópico del “culo contra la pared” no deja de existir? Señores, echen un vistazo a sus culos y luego hablamos.

Debo suponer, porque de otra forma me autoengañaría, que esto también ocurre entre las mujeres -aunque estoy convencido que mucho menos-. Que cuando el grupo de amigas que acuden juntas al gimnasio se enteran que una de ellas es lesbiana, las otras se sienten incómodas y cubren sus pechos por miedo a despertar deseo, a pesar de luego exhibirlos sin complejos en la playa. Pero ya les digo, eso es una mera suposición. El mundo está, y ha estado, construido por hombre heterosexuales que se han encargado de dejar claro sus prerrogativas como hombres heterosexuales, ya sea a través de chistes, anécdotas, realities o telecomedias, no importa, el culo contra la pared aparece donde menos te lo esperas. Luego vienen las risas, las palmadas en la espalda y el “yo le respeto, conozco gente así y me parece bien”, mientras de reojo controla donde está el paquete de su amigo homosexual, no sea que se coloque justo detrás de su culo. ¡Danger, danger!

2 comentarios el “Las prerrogativas de la heterosexualidad

  1. Nadie
    20/04/2013

    del fenómeno de arrimar el culo a la pared hable hace tiempo en mi blog. espero que te guste confuso

    http://transfetisch.blogspot.com.es/2012/03/homofobias-y-homofilias.html?m=1

  2. Olga
    22/04/2013

    Cuántas veces he pensado esto!! De repente se vuelven todos unos creídos, es increible, implícitamente convencidos de que gustan seguro, por los comentarios. Será que a ellos les gustan todas las mujeres? No creo… :S

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Esta entrada fue publicada en 20/04/2013 por en Uncategorized y etiquetada con .

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