EL HOMBRE CONFUSO

No se equivoquen, no es el fin del mundo

Llevamos tanto tiempo bromeando sobre los mayas, el fin del mundo y el desastre en el que vivimos que se nos están pasado por alto todas las señales que anuncian un cambio de la realidad tal y como la conocemos. Y no, no es que vaya a convertirme en una vidente cualquiera, de las que salen de madrugada en televisión, acompañadas de músicos y un presentador que grita demasiado, no se lleven a engaño -por muy tentador que sea-, simplemente uno mantiene los ojos bien abiertos, anota curiosidades en una libreta y casi sin previo aviso, la verdad cobra forma y te da una sonora bofetada. Así, queridos lectores, es como suele revelarse el conocimiento, con un buen spanking.

Desde hace ya un tiempo, no sé calcular cuanto (seguro que alguno piensa que demasiado), mi obsesión por la estética masculina ha pasado a ser una enfermedad. Me descubro a mi mismo analizando cada uno de los atuendos, complementos y demás recursos estético-capilares de los hombres con los que me cruzo por la calle, intentando buscar patrones de conducta, elementos comunes, detalles que me lleven a realizar una enorme clasificación de la situación masculina actual y la evolución que, terriblemente, se va acercando. Como imaginarán, presto especial atención, más que a la elección de ropa (que en una ciudad de tamaño medio, de “elección” tiene poco), a lo que se esconde debajo de ella. Para completar mi estudio, debería decretarse un día del nudismo, pero claro, primero necesitaría llegar a gobernar el país y no tengo tiempo que perder. Y no se equivoquen, aquí de culjanterismo no hay nada, todo forma parte de una cuidada y estructurada investigación social.

Revisando todas mis anotaciones, he llegado a dos conclusiones. Primera, únicamente vemos lo que queremos ver. Lo sé, hasta aquí podría haber llegado un egoblogger cualquiera, aún así, me explico. Mi predilección por el hirsutismo masculino, me lleva a fijarme exclusivamente en los hombres con barba que lucen con orgullo su falta de depilación de piernas, brazos y axilas (sí, a estas alturas del año, todavía vemos axilas), haciendo caso omiso al resto de individuos, con las fatales consecuencias que ello conlleva: ver el mundo a través de los ojos confusos es como hojear un Honcho de la década de los setenta. Pero no es éste el verdadero problema…

La segunda y más importante conclusión es que lo que los mayas predijeron en su momento, calificándolo erróneamente como fin del mundo, no es más que el definitivo asentamiento del chonismo como única opción en la vida. Sí, aún sin saberlo, los mayas detectaron una perturbación en forma de piercings en la boca, cejas perfiladas, extensiones, músculos ciclados, tatuajes tribales y música hardcore, vieron cómo invadía cualquier intento de sociedad y, claro, terriblemente desconcertados (y asustados) entendieron que eso solo podía significar la destrucción del universo. Una especie de jinetes del apocalipsis con camisetas de tirantes y mucho maquillaje. Pobres ilusos…

Nosotros, mucho más informados, sabemos que el fin del mundo no llegará hasta que caigan bolas del cielo, lanas, granizo, pelusa, por lo que podemos estar tranquilos, o al menos, intentarlo. Asistiremos a la chonificación de todos nuestros conocidos, veremos a Patti Smith cardarse bien el pelo y ponerse una mecha rubia, a Mo Yan desayunar chupitos de tequila antes de ir al gimnasio, a Mario Vaquerizo afeitarse el pelo del pecho y tatuarse la cara de Alaska en el omóplato, ¿o acaso creían que el estreno de Gandía Shore en este preciso momento era pura casualidad? ¿pensaban que un salto desde el espacio patrocinado por Red Bull no iba a tener consecuencias? ¿pero es que nadie se ha dado cuenta del peligroso potencial que tiene la mente de Emma García? Ay, queridos lectores, ya pueden ir aprendiendo a ponerse pestañas postizas, porque quedan dos meses para el fin del mundo…

3 comentarios el “No se equivoquen, no es el fin del mundo

  1. Fersitu
    24/10/2012

    ¡Wow! Me lo he leído entero (es lo que tiene que alguien diga “de esos posts que nadie se va a leer”) y lo del tema barbas y vello corporal estoy de acuerdo, ahora bien en lo del fin del mundo, prefiero jugar con que me hago el tanto y a lo mejor acaba ¡Para organizar grandes fiestones!

    ¡Un saludo!

    PD: Emma García es un peligro público entre eso y “El juego de tu vida”

  2. Ángel
    24/10/2012

    Me encanta! Wow!

  3. Lleonard
    24/10/2012

    Grandioso jaja. Entonces, ¿qué ocurrirá el 21 de Diciembre? ¿Nos volveremos todos chonis? A mí los tatuajes me dan miedo :_(

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Esta entrada fue publicada el 24/10/2012 por en Uncategorized.

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