EL HOMBRE CONFUSO

Marte resort

En anteriores entregas de Marte resort

Un golpe metálico les advirtió de que algo estaba ocurriendo encima de sus cabezas. Dos enormes cilindros brillantes, restos de lo que en su momento fueron los motores de la nave, se precipitaban al vacío a una velocidad considerable. Gracias a Dios, aquello no era la Tierra. La extraña atmósfera y una gravedad más ligera que la terrestre les ayudaron a escapar, saliendo propulsados varios metros con un simple juego de rodillas. ¿Dónde demonios se encontraban?.

No hacía ni frío ni calor. Les costaba un poco respirar y enfocar la visión a grandes distancias, pero se sentían vaporosos, livianos, capaces de volar o al menos, de intentarlo. Tenían las manos viscosas y el pelo aplastado, el aire transportaba una gran cantidad de partículas, aunque, curiosamente, no necesitaban llevar gafas. ¿En qué clase de planeta habían aterrizado?. Desde luego, en uno poco apropiado para llevar bigote.

Provistos de unas improvisadas armas fabricadas con trozos de metal y con el corazón descontrolado, empezaron a explorar el planeta. Una cosa es prepararse para tórridas orgías bajo la luz roja del cielo de Marte y otra para intentar encontrar señales de vida civilizada en un planeta desconocido. Se mire por donde se mire, no es lo mismo. Temblorosos, se cogieron de la mano y saltaron desde la escarpada montaña.

Cruzaron una nube de denso vapor que destrozó sus pantalones. Condensaciones de una especie de ácido para el que sus tejidos no estaban preparados, recorrían el planeta. Se apresuraron a cerrar los ojos y la boca, confiando que el chaleco reglamentario, imprescindible para los viajes espaciales, resistiera la erosión. Sin soltarse de la mano, se posaron suavemente sobre el suelo. La fibra especial había sobrevivido, pero estaban totalmente desnudos de cintura hacia abajo. Las partículas que flotaban por todo el planeta se les había adherido a la piel, dándole un tono dorado, luminoso y brillante. Sorprendidos se miraron a los ojos. Igual se trataba una ilusión propia de la falta de oxigeno o del efecto del planeta sobre sus cuerpos, pero, sin duda, estaban mucho más guapos.

En cuestión de segundos, un zumbido grave les atrapó desde la base de la espalda. Algo estaba pasando. Intentaron correr pero no había forma, no podían moverse. Los trozos de metal salieron volando de sus manos. El zumbido se hizo más potente, les paralizó brazos y piernas, apenas podían girar el cuello ni articular palabra. Un frío intenso se apoderó de sus cuerpos, ¿les estaban criogenizando allí mismo?. Escucharon unos pasos, un pinchazo en la quinta vértebra y cayeron en un sueño profundo…

Un comentario el “Marte resort

  1. insermini
    18/02/2011

    fan! Marte resort III please

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Esta entrada fue publicada el 17/02/2011 por en Historias confusas, Uncategorized.

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