EL HOMBRE CONFUSO

Redescubriendo al hombre (II)

Durante milésimas de segundo, este post pensaba titularse Mamá, hay un hombre desnudo en la televisión (o cómo sentirse amenazado ante la visión de un pene), en un alarde de verborrea pretenciosa, pero, ¿para qué empezar nuevos temas si todo termina rondando el mismo concepto?. Entre los muchos aspectos que me fascinan de la figura masculina destaca el culto/miedo a sus propios órganos sexuales, una relación de amor y repulsión concentrada en ¿20? centímetros. Así que hoy, en la segunda entrega de nuestra cruzada para redescubrir al hombre, hablamos de miembros viriles.

Desde que Jayne Mansfield apareciera desnuda en Promises! Promises!, luciendo las esplendorosas curvas que la hiceron famosa, no hay actriz que se precie que no haya sucumbido a la tentación de dejar caer el albornoz. Incluso Blake Edwards consiguió convencer a Julie Andrews para protagonizar un topless -de todo menos erótico- en S.O.B. Mary Poppins alcanzaba la madurez sexual, mientras, ese mismo año, Kathleen Turner se desnudaba en Fuego en el cuerpo y Jessica Lange hacía lo propio en El cartero siempre llama dos veces. Tres ejemplos al azar de entre una multitud incontable de pechos, pezones y hasta bosques! Pero, ¿y qué pasa con los hombres?.

El desnudo integral masculino es otro cantar. Ya sea por aquello de las odiosas comparaciones, por la tremenda diferencia entre flacidez y erección o por el pudor de los actores a descubrir sus encantos, la visión de un pene en pantalla nunca ha sido tarea sencilla. Ewan McGregor, Vincent Gallo, Romain Duris, Viggo Mortensen, Kevin Bacon, Jonathan Rhys Meyers o Michael Pitt son algunos de los afortunados que nos han dejado ver un poco más allá (en alguno de los casos “mucho más allá”, ¿verdad Vincent?). Menos mal que siempre nos quedarán películas con aires indi y desinhibidos, al estilo Shortbus o 9 songs. Todo un festival de sex vérité a la altura de nuestras expectativas.

Pero, ¿por qué los hombres se violentan ante la visión de otros miembros viriles?. ¿Será una medida cautelar ante la tan temida metamorfosis homosexual (esa en que te acuestas soñando con Megan Fox y despiertas deseando a Robert Pattinson)?. ¿Hay alguna forma de vencer este miedo?. Pues parece que sí: el humor. Si el desnudo aparece envuelto en un ambiente distendido, todo cambia… Brüno y Borat, Jackass o el larguísimo Jason Segel en Forgetting Sarah Marshall son buena prueba de ello. Porque los penes, con risas, entran mejor.

¿Qué pasará con las próximas generaciones?. ¿Seguirán la estela del cursilerismo para todos los públicos made in Crepúsculo o aprenderán de los grandes Depardieu y De Niro, compartiendo masturbación a dos manos en Novecento?. Sólo el tiempo lo dirá, pero yo, desde luego, no estoy nada tranquilo. Gracias a Dios, siempre podremos recurrir al underground

Más en: Redescubriendo al hombre (I).

Un comentario el “Redescubriendo al hombre (II)

  1. Dani
    19/01/2011

    Que razón tienes !!

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Esta entrada fue publicada el 18/01/2011 por en Artículos confusos, Uncategorized.

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